Patricia Durán Carrasco
El impacto emocional, la ansiedad, la depresión o los eventos adversos son algunos factores que provoca que la adherencia al tratamiento en las pacientes de cáncer de mama disminuya más de un 25% entre el primer y quinto año tras el diagnóstico. También se estima que hasta un 33% de las pacientes abandonan o no siguen correctamente el tratamiento endocrino tras la cirugía, radioterapia o quimioterapia al cabo de cinco años. Con el objetivo de reducir esta falta de adherencia terapéutica, se ha presentado en Madrid el proyecto ‘Cambioat, Cáncer de mama: Barreras e intervenciones omnicanal para un cambio en la adherencia terapéutica’, que agrupa un resumen de las principales barreras, soluciones, trucos y protocolos con el fin de despertar la concienciación de la adherencia.
Cambioat ha detectado hasta 28 barreras relacionadas con factores clínicos, psicológicos, sociales y económicos, que afectan a pacientes, profesionales y sistemas sanitarios, y pueden dificultar la adherencia terapéutica en cáncer de mama en España. Además, propone soluciones omnicanales para hacerlas frente. En este proyecto han participado asociación de pacientes, sociedades científicas, expertos en farmacia hospitalaria y psicooncología, además de contar con el aval de interés científico de la SEFH y promovido por Lilly.
La adherencia al tratamiento en las pacientes de cáncer de mama disminuya más de un 25% entre el primer y quinto año tras el diagnóstico
Una de estas barreras se centra en la comunicación con el paciente, donde se requiere proporcionar información correcta a las pacientes sobre los riesgos asociados por el abandono de la medicación. La Dra. Susana de la Cruz, oncóloga médica del Hospital Universitario de Navarra (Pamplona) y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), considera que “una correcta información hace que el paciente entienda la importancia de cumplir el tratamiento, esté preparado para identificar los posibles efectos secundarios y pueda transmitirlos al equipo sanitario multidisciplinar para un manejo precoz de los mismos, minimizando el riesgo de suspensión del mismo”, mejorando así el trato médico-paciente.
Por su parte, la Dra. Marta de la fuente, psicooncóloga sanitaria experta en emociones y salud, manifiesta que “el problema es que se piensa que las pacientes tienen toda la información relacionada con su enfermedad, pero no es así. Esto hace que muchas veces consigan la información que desconocen a través de otras pacientes o desde las redes sociales”. La falta de información o la información errónea provoca en la paciente sentimientos de culpa, frustración y pérdida de control sobre su enfermedad, lo que les lleva a un estado de miedo. Por eso, los expertos abogan por hacer sentir a la paciente que no se le está juzgando por tener miedo para que ésta pueda abordar todas sus dudas con su médico.
Para potenciar la motivación en la paciente, es necesario contar con una comunicación cercana con los profesionales y un seguimiento adecuado
“Cuando no existe una comunicación cercana con los profesionales o un seguimiento adecuado, aumenta la desmotivación. Los pacientes coinciden en que la adherencia mejora cuando reciben información clara, apoyo continuado y pueden participar activamente en las decisiones sobre su propio proceso de salud”, añade María Adela García Arroyo, vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Operadas de Cáncer de Mama de Málaga (Asamma) y representante de Fecma. Porque otro de los mayores problemas de la falta de adherencia es la toma de decisiones de la paciente desde el miedo.
En este sentido, el Dr. Rodrigo Sánchez Bayona, oncólogo médico en el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, señala que, en tratamientos como la hormonoterapia, hasta un 30–50% de las pacientes no completan el esquema indicado (incluyendo el abandono del tratamiento antes de la duración total indicada), lo que se traduce en un aumento significativo del riesgo de recaída y mortalidad. Y añade que “las causas más comunes incluyen los efectos adversos, la percepción por parte del paciente de bajo beneficio, factores emocionales o sociales y la falta de un acompañamiento multidisciplinar adecuado”.
La multidisciplinariedad para mejorar la adherencia
Precisamente la multidisciplinariedad, en el que profesionales de distintos ámbitos trabajan de forma coordinada para establecer un plan de acción unificado y personalizado para cada paciente y su situación, es una de las soluciones para aumentar la adherencia a los tratamientos. “Se trata de identificar la causa de la falta de adherencia en cada caso particular y trabajar de forma conjunta para buscar soluciones por el bien de nuestros pacientes”, señala la Dra. Blanca Cantos, oncóloga médica del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid) y miembro del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam).
La multidisciplinariedad es una de las soluciones para disminuir el abandono del tratamiento
Un ejemplo de ello son los farmacéuticos hospitalarios. Estos profesionales sanitarios ayudan a elaborar un plan con el paciente para la toma del tratamiento y realizan consultas de seguimiento para resolver dudas sobre el suministro de la medicación. En este seguimiento, el farmacéutico revisa la adherencia y, si es necesario, propone estrategias que faciliten el cumplimiento terapéutico, como el uso de pastilleros, alarmas o recordatorios personalizados. “Cuando se detectan interacciones potencialmente relevantes, el farmacéutico contacta con el médico responsable para valorar alternativas terapéuticas que mantengan la eficacia sin aumentar la toxicidad”, comenta la Dra. Inés Soto, farmacéutica del Hospital Universitario Infanta Elena (Madrid). De esta forma, el farmacéutico se consolida como un aliado en la lucha contra el abandono terapéutico en pacientes con cáncer de mama.
El equipo de enfermería también posee un papel relevante en la adherencia terapéutica. Sin embargo, a pesar de la labor que realiza la enfermería, entre las que se incluyen educación sanitaria personalizada, medidas de autocuidado o seguimiento y evaluación continuos, Isabel Tuñón, enfermera del Hospital 12 de Octubre y representante de la Sociedad Española de Enfermería Oncológica (SEEO), reclama que “es necesaria una formación continuada y especializada”, la cual permitiría “a las enfermeras mejorar su capacidad de intervención”, contribuyendo a una atención más integral, humana y eficaz en el ámbito oncológico.








