Diabetes tipo 1: claves y retos desde la mirada del paciente y la práctica clínica

Patricia Santos, paciente con diabetes tipo 1, y la Dra. Nerea Itza, endocrinóloga pediátrica en el Hospital Universitario La Paz, analizan para iSanidad los retos que presenta esta patología

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Redacción
La diabetes tipo 1 continúa suponiendo importantes desafíos clínicos, tecnológicos y emocionales. Para comprenderlos desde una perspectiva completa, iSanidad ha conversado con Patricia Santos, paciente con diabetes tipo 1, y con la Dra. Nerea Itza, endocrinóloga pediátrica en el Hospital Universitario La Paz. Ambas aportan una visión complementaria que permite entender con mayor precisión las necesidades reales en el manejo de esta patología.

Cambio en el abordaje de la diabetes tipo 1 con las nuevas tecnologías

La Dra. Nerea Itza, endocrinóloga pediátrica en el Hospital Universitario La Paz, asegura que las nuevas tecnologías han redefinido el abordaje de la diabetes tipo 1. En concreto, destaca que la monitorización continua de glucosa (MCG) permite conocer en tiempo real el estado glucémico del paciente, y las bombas o dispositivos de infusión de insulina administran la dosis precisa en cada momento. «Estas terapias nos han permitido mejorar el control metabólico de los pacientes, su calidad de vida y la de sus familias», señala.

Dra. Nerea Itza: «La diabetes no son solo cifras de glucosa. Es un paciente, sus circunstancias personales y salud emocional, entorno, familia. Hay que integrar al paciente y su familia como parte del equipo»

A ello, explica la endocrinóloga, se suman las nuevas insulinas, más adaptadas a las necesidades individuales de cada paciente y el abordaje multidisciplinar. «La diabetes no son solo cifras de glucosa. Es un paciente, sus circunstancias personales y salud emocional, entorno, familia, etc. Necesitamos ser un equipo con nuestras educadoras, nosotros mismos, psicólogos e integrar al paciente y a su familia como parte del equipo», remarca.

Carga emocional de los pacientes y formación 

Para Patricia Santos, lo más difícil desde el diagnóstico ha sido la constancia diaria que exige la enfermedad y la carga emocional y mental asociada. «La diabetes se vive 24/7, no hay descanso», asegura. En este sentido, señala que actividades tan cotidianas como levantarse de la cama, ducharse o desayunar primero, conducir o subir en un ascensor implican decisiones continuas. Con el paso del tiempo, surgen otras preocupaciones vinculadas a la maternidad, el entorno laboral o las expectativas sociales. «Hay una serie de aspectos alrededor de la diabetes que no se ven, son emocionales, y son lo más difícil de gestionar» y acompañan al paciente a lo largo de todas las etapas de la vida.

 

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Patricia Santos: «La diabetes se vive 24/7, no hay descanso»

Patria Santos destaca que, de las 8.760 horas del año, solo pasa unas pocas con los profesionales sanitarios. Por ello, considera esencial que ese tiempo haya un apoyo por su parte que se base en «empatía, comprensión y acompañamiento real». Además, pide a los profesionales una formación continua y actualizada en diabetes, dado que la comunidad de pacientes de diabetes está formada y empoderada. «Cuando estás con un clínico formado delante, con el que puedes hablar abiertamente de tus preocupaciones y te da valor añadido a esa conversación, todos los pacientes con diabetes nos desvivimos también por darles lo mejor de nosotros mismos con nuestros valores glucémicos», resalta.

El paciente y su familia deben considerarse parte central del proceso asistencial, con objetivos individualizados según sus necesidades

En este sentido, la Dra. Nerea Itza subraya que la mejora del manejo de la diabetes tipo 1 solo es posible mediante un trabajo en equipo real. Por ello, destaca la necesidad de una coordinación estrecha entre educadores en diabetes, profesionales de enfermería, psicología y el propio equipo médico, incorporando además al paciente y a su familia como elemento central del proceso asistencial. Este enfoque permite «marcar objetivos individualizados en función de cada paciente, identificar barreras emocionales y prácticas, y priorizar el acceso a nuevas tecnologías y a la formación continua». Todo ello, afirma, es esencial para mejorar los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes y de su entorno.

Diagnóstico, manejo y tratamiento de la diabetes tipo 1

La Dra. Itza comenta que en relación al diagnóstico la prioridad es detectar de forma precoz la enfermedad para evitar cuadros graves como la cetoacidosis diabética. El objetivo debe ser «diagnosticar en fases presintomáticas para poder reducir el número de cetoacidosis y el impacto emocional que está ligado al diagnóstico inesperado», subraya.

Respecto al manejo, subraya que el mayor reto es garantizar un acceso equitativo a los dispositivos de monitorización y sistemas automatizados, dado que «sabemos que mejoran el control metabólico y la calidad de vida». Finalmente, en el tratamiento considera que es clave contar con dispositivos completamente automatizados, insulinas aún más afinadas y terapias inmunomoduladoras que puedan actuar en etapas tempranas para retrasar e incluso poder evitar en un futuro la aparición de síntomas.

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