Juan León García
Gabriela Vázquez Vegas / Ana Fernández Agüero (Foto/Vídeo)
Tecnología como condición para superar los desafíos que plantean la demografía o el contexto geopolítico. El horizonte del sector pasa en España por revertir la obsolescencia cronificada a través de las ayudas europeas y nacionales que tratan de renovar el parque sanitario y que este se mantenga siempre actualizado. Pero a ello se suman factores externos, como los aranceles recíprocos entre Estados Unidos y el mundo, que suponen un punto de inflexión para todas las compañías, entre las que está PRIM. Su consejero ejecutivo, Fernando Oliveros, hace un análisis desde la redacción de iSanidad respecto al camino para asegurar la sostenibilidad de los sistemas sanitarios.
En cuanto a la actualidad del sector de la tecnología sanitaria, está pendiente de publicación el Real Decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. ¿Cómo lo valoran?
En lo relativo a la calidad, la valoración es positiva. Como empresa de salud y responsable, creemos que la calidad es clave. No podemos escatimar ningún tipo de recurso ni de regulación que permita siempre que lo que llega al paciente lo haga con la mayor calidad. Lo que tenemos que hacer es subir el estándar lo máximo posible para que todo el mundo pueda participar, pero reitero: no nos olvidemos que los productos deben llegar a los pacientes.
“Privacidad absoluta, pero también disponibilidad de esa información para que al final se pueda mejorar la vida de esas personas”
Nos interesa participar de las conversaciones, no tanto estar a favor o en contra. Nuestra primera aproximación es estar a favor siempre de cualquier cosa que asegure y mejore la calidad de los dispositivos y de la tecnología médica. Por eso, simplemente, nos interesa mucho participar a nivel sectorial para dar nuestras opiniones sobre cómo podemos hacer cosas que no sacrifiquen la calidad, pero que permitan que su implantación sea mucho más rápida y mejor. Y, sobre todo, que estas leyes y regulaciones se vean después en el mercado.
Somos una empresa cuya información es pública, e insisto tenemos un compromiso absoluto con la calidad y para nosotros este tipo de regulaciones están muy bien. Pero creo que es muy importante que la voz de la industria se escuche sobre cómo hacer estas regulaciones mucho más efectivas y eficientes, y que realmente se trasladen a la realidad y realmente se puedan medir.
¿Cómo se posiciona PRIM en el ámbito de la compra pública y la gestión basada en valor?
Una de las responsabilidades de cualquier empresa del sector es cuidar la salud del sistema de salud. Está muy tensionado y lo va a estar cada vez más. Hay una tendencia al envejecimiento: sabemos estadísticamente que el mayor consumo de recursos de una población ocurre en los últimos cinco años de vida, con la consiguiente presión económica.
“Debemos virar el mercado de sanidad a nivel mundial hacia un objetivo en el que los resultados sean los que manden”
Lejos de ponernos nerviosos, tenemos que empezar a actuar y pensar. La compra por valor es la solución en el medio y largo plazo a este reto, que es tan grande que lo que tenemos que cambiar es en, mi opinión, la actividad y enfocarnos en el resultado de esta. Por ejemplo, ya no importa tanto la cirugía como que esta consiga los resultados esperados. En este sentido, debemos virar el mercado de sanidad (a nivel mundial) hacia un objetivo en el que los resultados sean los que manden. Donde realmente se te pague por conseguir un resultado, no por realizar una actividad. Por ejemplo, no sirve del todo una cirugía que no está bien hecha y luego tienes que reintervenir al paciente porque el coste para el sistema es altísimo.
Es otro de los temas que queremos poner sobre la mesa sectorial, porque es una discusión de sector, no de empresa. Estamos totalmente a favor de explorar todo lo que tiene que ver con la compra basada en valor.
Hace poco, hicimos una de las primeras reuniones con actores del sector público y privado presentando ejemplos específicos de cómo estamos trabajando en el sector de la cirugía de mínima invasión, en fisioterapia, en pie diabético… Pero insisto, queremos ser un actor en esa mesa para colaborar con el sector a nivel sectorial para encontrar soluciones que beneficien no solamente a los pacientes actuales, sino a los futuros, y cuidar así la salud del sistema de salud.
“Que no se nos olvide que nuestro centro será siempre el paciente”
Hace poco el Gobierno ha comenzado a tramitar la Ley de Salud de Digital, que legislará el espacio de datos en salud, básico para la inteligencia artificial. También abrirá la puerta a que apps y productos sanitarios digitales estén en la cartera de servicios del SNS con financiación pública. ¿Cómo valora esta legislación?
La legislación del espacio digital y todo lo que tenga que ver con la información es muy necesaria. Tenemos que recordar que estamos en un sector cuyos datos son altamente sensibles, y debemos ser capaces de dotar a la regulación y todos los actores del sistema con las mayores garantías de que esa información va a permanecer anónima. Obviamente, bien resguardada.
Sin embargo, creo que por el mismo bien e importancia de la información y los datos en el sector salud tiene que haber una regulación que permita que esa información aporte el valor que se espera. Con esa información y tecnologías, se pueden prevenir muchas enfermedades, se puede eliminar mucho coste del sistema.
Para nosotros, la visión es tener una ley que garantice sí o sí la privacidad de la información de los datos de los pacientes, muy personales. Pero creemos que se puede encontrar ese balance en la información para que realmente permita que el sistema de salud sea más eficiente, efectivo y que permita desarrollar nuevas tecnologías, productos, medicamentos y beneficiar a las personas.
Estamos participando junto a otras entidades del sector a través de Fenin en estas conversaciones, y estaremos siempre dispuestos a aportar en estas dos vías: privacidad absoluta, pero también disponibilidad de esa información para que al final se pueda mejorar la vida de esas personas.
“Es clave que la información viaje con el paciente y que pueda haber interoperabilidad de esa información en cualquier parte del sistema”
Por otro lado, somos muy cuidadosos en la regulación. Hay una explosión de herramientas digitales que prometen que van a cambiar el mundo y creo que hay que tener cuidado en dos cosas. Primero, que la tecnología es una herramienta, no es un fin. Segundo, muchas de esas tecnologías tienen que estar conectadas en ese proceso de atención. Nuestra responsabilidad en ese sentido es incorporar la tecnología al proceso de atención del paciente.
Que no se nos olvide que nuestro centro será siempre el paciente, y utilicemos solo herramientas tecnológicas que lo beneficien, que necesiten, que tengan calidad, que estén realmente interconectadas y que permitan al paciente recibir una atención que cambie su vida.
¿Qué cambios serían necesarios en el ámbito de la tecnología sanitaria en España?
La portabilidad y la disponibilidad de esa información. Hay muchas iniciativas de espacios de datos europeos, pero creo que es clave que la información viaje con el paciente y que pueda haber interoperabilidad de esa información en cualquier parte del sistema (farmacia, hospital, comunidad autónoma).
El santo grial de esta información es que esta sea interoperable y que después esa información se pueda agrupar a nivel comunitario, a nivel poblacional. Lo que permitiría analizar y hacer programas de prevención, diagnóstico y atención mucho más efectivos a nivel de cohortes de población.
Todo pasa porque la información es un activo muy relevante. Probablemente, el mayor activo de nuestro tiempo. Tenemos que ser capaces de que esa información esté disponible, pero que permita al sistema de salud identificar al paciente y sus condiciones de una manera muy efectiva donde se lo encuentre.








