Juan León García
A pesar de ser la primera línea en la atención sanitaria a los pacientes, los farmacéuticos comunitarios y los médicos de atención primaria aún no tienen canales directos de comunicación que permitan solventar con agilidad los distintos problemas que pueden generarse en el Sistema Nacional de Salud (SNS) y que acaban sobrecargándolo. Hace no tanto estos dos espacios sanitarios eran compartimentos estancos en todo el país, pero ya hay ejemplos de lo contrario: Asturias y Santa Cruz de Tenerife.
Lugares donde iniciativas impulsadas por sus respectivos colegios de farmacéuticos junto a las autoridades sanitarias han logrado un éxito, a tenor de los resultados que comparten, arrollador: una capacidad de resolución de incidencias por encima del 90% de los casos reportados.
En la región asturiana, el proyecto (que comenzó como piloto, pero ya está en marcha en toda la autonomía) centrado en informar sobre cualquier tipo de incidencia en la receta electrónica. Y, en la capital de la mayor isla canaria del archipiélago, un piloto para mejorar el abordaje del paciente complejo (en su mayoría, pluripatológico), donde el farmacéutico, con permiso de la persona, se comunica con su centro de salud para conocer sus necesidades de tratamiento y poder dispensarlo con la mayor rapidez.

“La realidad es que el motivo de comunicación más habitual es la falta de acceso a la medicación por caducidad o inactivación de la receta, seguido de problemas cuya detección es pura atención farmacéutica: problemas de dosificación, prescripciones no incluidas, desabastecimientos, duración de tratamiento incorrecta, formas farmacéuticas inadecuadas, problemas con el uso o administración de los fármacos…”, explica Teresa Méndez Bravo, Vocal de Oficina de Farmacia, Colegio Oficial de Farmacéuticos de Asturias.
Las incidencias vinculadas a la receta electrónica, motivo habitual de consultas no previstas en los centros de salud, se reducen al mínimo con la comunicación directa entre farmacéutico comunitario y médico o enfermera de primaria
Su homólogo canario, Francisco Miranda, secretario del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Tenerife, destaca del proyecto piloto que desarrollan cómo “por fin, articula una solución mucho más eficiente y profesional que el tradicional envío de post-it o mensajes verbales al resto de profesionales a través del paciente”. Cuando llega un paciente complejo que necesita de forma inmediata un tratamiento farmacológico crónico, pero que no tiene acceso a su médico de primaria todo lo pronto que requiere para que le prescriba sus medicamentos, puede acercarse entonces a su farmacia comunitaria y el farmacéutico, “en vez de derivar al paciente al centro de salud, sin cita, establece contacto con este para resolver el problema”.
Miranda detalla cómo se realiza esa comunicación interdisciplinar: el farmacéutico comunitario la activa, que llega hasta el personal administrativo del centro de salud, el que la transmite al médico o enfermería de atención primaria. La figura del administrativo, por tanto, “es clave” porque es “quien conoce el funcionamiento real del centro de salud” y, si el especialista de medicina familiar está por ejemplo de vacaciones, pasa a informar al médico suplente.
“El mensaje lo recibirá en el 100% de los casos, en tiempo y forma, el profesional adecuado para resolverlo”, afirma, y añade que el tiempo de resolución “en la inmensa mayoría de los casos” no suele exceder de las 24 horas: “En la farmacia solemos transmitir la solución al paciente durante el mismo día”. Por su parte, Méndez recuerda que el sistema asturiano solventa esas incidencias “en el mismo día, si es urgente, y cuando no, en un periodo máximo de 72 horas”.
Las autoridades celebran la eficacia conseguida

Activo desde enero de 2023, lo que comenzó siendo el proyecto piloto en el Área V, de Gijón, ha generado hasta septiembre de este año más de 100.000 comunicaciones desde las oficinas de farmacia a los centros de salud. “El 98,3% de las incidencias comunicadas se han resuelto desde los centros de salud por este canal de comunicación”, apunta Marisa Nicieza García, Coordinadora de Farmacia de la Dirección General de Planificación Sanitaria de la Consejería de Salud del Principado de Asturias.
Desglosado, Nicieza desgrana que la mayoría de incidencias notificadas (el 64,1% del total) son por el vencimiento de la fecha de renovación de la receta electrónica o el margen de recogida, seguida de lejos por los problemas de dosificación (5,3%). También se han acumulado de otro tipo, como el abordaje de “situaciones más complejas que pueden ser críticas para los pacientes”, esto es desabastecimientos (3,7%), duración incorrecta del tratamiento (2,4%), sospecha de efectos adversos (0,1%) o intolerancias (0,1%). La comunicación se realiza por mensajería instantánea, en una aplicación vinculada a la receta electrónica y a través de la Estación Clínica de Atención Primaria (ECAP).
La iniciativa canaria ha logrado una tasa de resolución de incidencias altísima, cuenta Miranda. “La experiencia está siendo realizada sobre pacientes con un estricto criterio de inclusión, es decir, que haya una necesidad real de que establezcamos esa comunicación (evitando la banalización del uso del canal)”, puntualiza. Bajo esta premisa, de más de 5.000 comunicaciones, el 95% “se han resuelto en un plazo inferior a las cuatro horas desde que farmacéutico envía el mensaje”.
Los datos cuantitativos son muy altos, por encima del 90% de incidencias solucionadas en un corto periodo de tiempo, pero además los propios pacientes trasladan su satisfacción al ver una mayor coordinación en el sistema sanitario
Mientras que, en la parte cualitativa, comparte que los pacientes les transmiten “con satisfacción que, por fin, ven más coordinación en el sistema sanitario”. “Creo que les estamos facilitando el servicio que todos deseamos tener como pacientes: que los profesionales que nos atienden, en un momento de enfermedad, se comuniquen fluidamente entre ellos con el objetivo de mejorar mi salud”, amplía.
Para la directora médica de la Gerencia de Atención Primaria de la Consejería de Sanidad Gobierno de Canarias, Mónica Delgado, el balance ha sido “desde los inicios muy prometedor”, con logros destacables como que ha evitado las consultas no programadas “por cuestiones no asistenciales”, como pueden ser problemas en la receta electrónica. Lo asegura en base a la coordinación que ha mostrado entre distintos niveles asistenciales “para optimizar la atención al paciente, sobre todo al crónico complejo”. Y avanza que el ejemplo de Santa Cruz “podría ser replicado prácticamente en cualquier otro” lugar de las islas Canarias.
Entre los principales objetivos están, añade Delgado, “evitar la falta de adherencia y abandonos terapéuticos que hacen que las patologías crónicas se reagudicen”. A lo que Miranda agrega que cada vez observan, desde el colegio, cómo cada vez más sus compañeros farmacéuticos “están evolucionando en sus comunicaciones hacia motivos cada vez más clínicos y con mucho valor asistencial”.
Éxito y reconocimiento conjunto
El eco de los buenos resultados en estas iniciativas se ha acabado traduciendo también en reconocimientos, como destaca Nicieza, con el premio concedido durante el acto de celebración de la patrona del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Asturias ‘Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción’, o el de la mejor comunicación científica de farmacia comunitaria en el Congreso Nacional de Farmacéuticos, que “ha despertado el interés en otras comunidades autónomas, como Castilla y León y Andalucía”. Méndez apunta que “gracias a este proyecto, la capacidad de resolución de problemas de la farmacia comunitaria ha aumentado exponencialmente”.
Conclusión similar sacan desde Tenerife, donde Miranda observa que sus colegas “pueden hacer un trabajo mucho más profundo en el uso racional del medicamento, en la seguridad del paciente y en la farmacovigilancia”, lo que “no supone ganar competencias profesionales, esto lo que significa es poder desarrollar de forma efectiva nuestras obligaciones profesionales. Que el farmacéutico comunitario pueda ejercer dentro del equipo multidisciplinar de salud”.
Por último, recuerda que la labor del sistema de comunicación, cuya base es el lenguaje MEDAFAR (desarrollado por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, Semergen, y Pharmaceutical Care), ha contribuido a hacer posible el proyecto piloto. Al mismo tiempo, agradece tanto a Delgado como a Paco Vargas, también director médico de zona básica de salud, la colaboración para diseñar y poner en marcha esta experiencia, tipificar los casos de uso y dando a conocer el tipo de actuación del médico más probable ante cada situación real.












