Los internistas piden las mismas pruebas de riesgo cardiovascular que los hombres para las mujeres antes del embarazo y en la menopausia

Infraestudiadas, infradiagnosticadas y con una representación insuficiente en ensayos clínicos sobre dislipemia y enfermedades cardiometabólicas y diabetes, así es el panorama que mostró el Congreso de la Sociedad Española de Medicina Interna sobre las mujeres y el riesgo cardiovascular

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Redacción
Para poder hacer una buena prevención primaria de los eventos cardiovasculares en las mujeres sería necesario que se sometieran a las mismas pruebas que los hombres para monitorear su salud cardiovascular antes del embarazo y en la menopausia. Son dos momentos en los que la mujer vive muchos cambios en su cuerpo, en la distribución de la grasa, con aumento de peso y cambios en el metabolismo del estradiol y la resistencia a la insulina, entre otras, que elevan el riesgo cardiovascular.

Así lo han defendido los médicos internistas en el reciente Congreso de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) celebrado en Córdoba. Los riesgos cardiovasculares en la mujer evolucionan con el ciclo vital de la mujer y muchos de ellos se asocian a la fisiopatología del sexo femenino. Hay fechas clave que determinan ese riesgo, como la menarquia, el embarazo, el postparto, la menopausia y la vejez, según enumeró la Dra. Almudena Hernández Milián, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Son Llàtzer, de Mallorca, que señaló el «papel fundamental» que juegan las hormonas sexuales.

El riesgo cardiovascular en las mujeres evoluciona y hay fechas claves que lo determinan, como la menarquia, el embarazo, el postparto, la menopausia y la vejez

Hay factores de riesgo, algunos asociados al sexo femenino, como son el ovario poliquístico, los abortos, los partos prematuros o las enfermedades autoinmunes, que se suman a la hipertensión, la diabetes, la dislipemia, la obesidad, el tabaquismo o la ansiedad, tal y como explicó la experta. Los datos indican que la mujer presenta un 6% más de muertes por causa cardiovascular que el hombre, y en los últimos años, va en aumento en menores de 55 años. Pero, entre la población, aún permanecen ideas equivocadas que asocian eventos cardiovasculares graves a los hombres.

Los expertos que abordaron la cuestión en el Congreso de la SEMI señalaron que el mayor problema es que las mujeres están infraestudiadas, infrarreconocidas, infradiagnosticadas y casi no tiene representación en los ensayos clínicos. Solo el 29% de los ensayos sobre dislipemia incluyen mujeres y en el caso de los estudios para enfermedades cardiometabólicas y diabetes el porcentaje baja al 26%.

El ovario poliquístico, los abortos, los partos prematuros o las enfermedades autoinmunes, son factores de riesgo cardiovascular en las mujeres

Siguen extendidos “dos falsos mitos” sobre la salud cardiovascular en la mujer. “Las ideas de que, por su fisiopatología, está protegida de tener eventos cardiovasculares y que, al tener el colesterol HDL más elevado, estarían menos expuestas a estos eventos”, señaló la Dra. Hernández Milián, además de que «la población desconoce las diferencias clínicas entre los eventos cardiovasculares en el hombre y en la mujer».

Pese a todos estos factores, las campañas de prevención cardiovascular «no están suficientemente enfocadas a las mujeres« y ellas mismas «tienen una baja percepción de los factores de riesgo cardiovascular y de la clínica de los distintos eventos cardiovasculares», reflexionó la especialista, que consideró que, ante esta realidad, las mujeres deberían someterse a las mismas pruebas específicas que los hombres para monitorear su salud cardiovascular entes del embarazo y en la menopausia.

La Dra. Hernánez Millán señala que «hay falsos mitos» sobre la salud cardiovascular de la mujer que hacen pensar que está más protegida frente a eventos cardiovasculares

Más del 30% de las muertes en las mujeres se deben a la enfermedad cardiovascular en España, donde ya es la primera causa de muerte en ellas. «Los médicos internistas somos el pilar de los profesionales que deberían hacer el seguimiento de los factores de riesgo cardiovascular de la mujer, pues miramos a la paciente en su conjunto. Le realizamos una evaluación completa, con su historia clínica, exploración física y pruebas complementarias pudiendo atender, según los resultados, cualquier factor cardiovascular tanto en prevención primaria como secundaria”, concluyó la Dra. Hernández Milián.

¿Por qué en el embarazo?

De los múltiples cambios fisiológicos que experimenta la mujer en el embarazo, los más profundos se registran en el sistema cardiovascular. El organismo materno aumenta el gasto cardíaco, y las arterias de la madre «se relajan« por el efecto de las hormonas y para soportar la sobrecarga adicional necesaria que permite nutrir al feto. Pero esta adaptación puede producirse de forma inadecuada, y es en esa situación en la que pueden aparecer los problemas.

De los múltiples cambios fisiológicos que experimenta la mujer en el embarazo, los más profundos se registran en el sistema cardiovascular

El Dr. Pascual Císcar Fernández, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario la Fe, de Valencia, explicó qué con la formación de la placenta entre las 12 y 16 semanas, ciertos factores pueden hacer que las arterias del útero aporten poca sangre a la nutrición fetal. La placenta percibe esa falta de riego y libera a la sangre materna sustancias de alarma y que dañan órganos como el hígado, los riñones o el cerebro, originando hipertensión arterial, y que también pueden causar complicaciones como la hipertensión gestacional o la preeclampsia.

De hecho, explicó que existe un perfil de mujer con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular asociada al embarazo, unos problemas que afectan a entre el cinco y el 10% de las gestaciones. Estos problemas se relacionan con enfermedades previas de la madre, como la HTA, la diabetes o las enfermedades autoinmunes, pero también con tratamientos hormonales, la fecundación in vitro y la ovodonación. Prácticas que últimamente son más habituales por su desarrollo tecnológico y por el retraso en la edad de búsqueda del embarazo.

Existe un perfil de mujer con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular asociada al embarazo, unos problemas que afectan a entre el cinco y el 10% de las gestaciones

Se ha demostrado que parte del daño arterial persiste tras el embarazo y que los desenlaces adversos del embarazo, como la preeclampsia, la diabetes gestacional o el desprendimiento prematuro de la placenta, se consideran hoy factores de riesgo emergentes para la salud femenina, asociados a mayor probabilidad de cardiopatía isquémica, enfermedad renal crónica o demencia vascular 5-10 años después de haber sufrido estos trastornos.

«El desarrollo de estos problemas durante la gestación se ha visto que también afecta posteriormente a los hijos de estas pacientes, que tienen más prevalencia de HTA en edad joven y de problemas cardiovasculares en comparación con la población general. Se establece un continuum cardiovascular maternofetal del que queda todavía mucho por aprender y describir”, explicó el Dr. Císcar.

La preeclampsia, la diabetes gestacional o el desprendimiento prematuro de la placenta, se consideran hoy factores de riesgo emergentes para la salud femenina

El especialista destacó que en las mujeres que tienen factores de riesgo conocido es «fundamental» iniciar el embarazo con la enfermedad controlada. “En el primer trimestre se realiza un cribado de preeclampsia y, si hay alto riesgo, se inicia tratamiento con aspirina a bajas dosis, que ayuda a prevenir o retrasar estas complicaciones. Además, mantener una alimentación equilibrada basada en la dieta mediterránea y realizar ejercicio físico durante la gestación son medidas que contribuyen a reducir riesgos”, concluyó.

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