Redacción
En un contexto de creciente demanda de tratamientos estéticos y proliferación de centros no autorizados, el Dr. Juan Antonio López-Pitalúa, médico estético y presidente de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), advierte de que la seguridad del paciente se puede ver comprometida por la banalización de los procedimientos, el intrusismo profesional y la circulación de productos de origen dudoso. Desde la sociedad, defiende la necesidad de reforzar la identificación de centros y profesionales, impulsar una formación reglada y avanzar hacia el reconocimiento de la medicina estética como garantía de calidad, prevención y sostenibilidad del sistema sanitario.
La SEME ha insistido reiteradamente en la necesidad de combatir la desinformación y garantizar la seguridad del paciente, ¿cuáles considera que son hoy las principales amenazas para la seguridad en medicina estética y qué medidas cree que deberían implantarse para reforzar la protección del paciente en España?
Hay varias cuestiones. En primer lugar, la banalización por parte de la población que se realiza procedimientos que introducen sustancias o que mediante sistemas de energía realizan una actividad biológica dentro de nuestro organismo; y por verlos técnicamente sencillos desdeñar las posibles consecuencias, porque separan el diagnóstico del procedimiento. Es una persona sana que quiere mejorar algún aspecto y que puede acabar padeciendo una secuela negativa, ya que todos los tratamientos pueden generar efectos adversos, incluso siendo realizados por un médico formado.
En segundo, el intrusismo, que lleva a las personas a ser tratadas por personal no médico y, por tanto, con una falta de conocimiento de la fisiología del cuerpo humano. A ello, se suma una delincuencia específica que genera un trasiego de productos y medicamentos que no se corresponden con lo que viene escrito en el envoltorio o que las condiciones de elaboración son malas o que quizás no han tenido el almacenamiento adecuado, con lo cual no se sabe lo que se están inyectando o si los parámetros del láser son los que realmente se corresponden con lo que haya escrito en el dispositivo. La seguridad del paciente está en juego.
«Hay másteres de medicina estética para cualquier persona que quiera hacerlos, por 500 euros el más barato de los que conozco, y que no piden ninguna exigencia profesional para realizarlo: la persona que lo realiza está convencida de que puede llevar a efecto todo lo que le han enseñado, y no es así»
En un contexto donde proliferan centros no autorizados y profesionales sin acreditación suficiente, ¿qué mecanismos de identificación y regulación considera imprescindibles para que los pacientes puedan distinguir fácilmente entre un profesional cualificado y uno que no lo es?
Hacer un máster en ingeniería aeronáutica no me permite ser ingeniero sino conocer aspectos de esa profesión. Hay másteres de medicina estética para cualquier persona que quiera hacerlos, por 500 euros el más barato de los que conozco, y que no piden ninguna exigencia profesional para realizarlo: la persona que lo realiza está convencida de que puede llevar a efecto todo lo que le han enseñado, y no es así. Solo la carrera habilita para ejercer una profesión y la formación posterior es solo curricular, es decir, que no te habilita para nada que no sea tu profesión. Es más, siendo médico ha de tener una formación específica, debe realizar esta actividad dentro de una unidad asistencial especifica que es la U.48 y con un seguro de responsabilidad civil que cubra al paciente de un posible efecto secundario.
Es decir: identificar el centro, identificar al profesional, tener constancia de quien lo/a ha atendido, qué se ha realizado (producto con su etiqueta, tipo de aparato usado y dosis, evolución) e informe de alta. La formación del médico la pueden comprobar en el colegio de médicos de la provincia y la autorización del centro en la consejería de sanidad provincial o a través de la web.
«Solo la carrera habilita para ejercer una profesión y la formación posterior es solo curricular, es decir, que no te habilita para nada que no sea tu profesión»
Desde la SEME se subraya que el acto médico va más allá del procedimiento, ¿cómo puede el sector transmitir al público general que la medicina estética implica diagnóstico, seguimiento y decisión clínica y no solo la realización de un tratamiento?
Nosotros aconsejamos que cuando una persona vaya a un centro de medicina estética y pida información, esta sea realizada por un médico, si es posible que sea el que va a llevar todo el proceso u otro médico con formación similar y no un comercial. A partir de ahí deben de comparar esta cita como la de cualquier especialidad; es decir han de preguntarle por todos los antecedentes personales sobre enfermedades, operaciones, alergias, etc., han de plantearse cuál es la preocupación o demanda del paciente y realizar una propuesta que la persona ha de comprender y ha de valorar, con los posibles efectos secundarios. La elección del procedimiento para obtener el resultado implica al/la paciente ya que ha de aceptar mediante un consentimiento informado. Esta implicación del/la paciente es muy importante ya que se realizan actuaciones que el/la paciente ha de entender y en muchos casos los tratamientos domiciliarios y seguimiento de las indicaciones va a ser determinantes en el resultado.
Uno de los ejes de la SEME es defender la formación rigurosa y continuada, ¿qué importancia tiene la formación continuada en medicina estética? ¿Cómo evalúa el estado actual de la especialización en España y qué cambios considera urgentes?
En primer lugar, la formación debería ser homogénea en todos los másteres, que aún siendo títulos propios de cada universidad, tienen contenidos muy diferentes en cuanto a temario y en cuanto a formación práctica. Una vez logrado esto es más fácil plantear ante la administración un reconocimiento de estas titulaciones y del ejercicio profesional.
«La formación debería ser homogénea en todos los másteres, que aún siendo títulos propios de cada universidad, tienen contenidos muy diferentes en cuanto a temario y en cuanto a formación práctica»
Queremos obtener el reconocimiento que ya tienen otros países como Portugal, Holanda, Bélgica, o Francia, cada uno con características diferentes, pero que ya reconocen al médico estético como entidad específica diferente a otras especialidades y con una homogeneidad. Lamentablemente, existe una ley en España que podría haberlo materializado desde el año 2003 (LOPS) que la aprobó un partido, no la desarrolló (tuvo opción) y el otro partido tampoco la ha desarrollado suficientemente, solo lo ha hecho con el Diploma de Acreditación en Paliativos, y esperamos seguir por esta vía como primer paso. El final anhelado es la especialidad pero en un país donde la formación MIR está reglada a través de la sanidad pública sería difícil. Parece que no se han dado cuenta de que el problema para la salud pública va incrementando los costes para esta. No obstante, en Holanda sí se ha orquestado a través de la formación pública y podríamos usar esa misma vía.
Y una vez logrado, exigir a estos médicos que cada 2-4 años demuestren que se han seguido formando mediante una formación continuada y acreditada, no solo hacer el máster y no seguir aprendiendo.
Cada vez más voces dentro de la SEME la vinculan a la medicina preventiva y al bienestar integral, ¿qué papel juega hoy la medicina estética en la prevención, la salud y el bienestar y cómo puede integrarse de forma más sólida dentro del sistema sanitario?
No solo la SEME sino la propia OMS en su CIE-11, que es donde se recogen todas las entidades nosológicas (enfermedades), se encuentran recogidas muchas de las entidades que tratamos desde un principio y que antes se consideraban «banales» pero que afectan al individuo lo suficiente como para interferir en su vida social, familiar, etc. ya que la propia OMS establece que la salud también incluye el estado psicológico y social.
Además de lo cual y debido a la pronta incorporación de los/as jóvenes a estos tratamientos, podemos realizar un diagnóstico precoz de lesiones antes de que estas revistan mayor gravedad, y las podemos tratar o derivar al especialista en cuestión, así como una inicial encuesta de salud que intenta imbuir los cuidados higiénico-sanitarios en todos/as nuestros/as pacientes.
«El final anhelado es la especialidad pero en un país donde la formación MIR está reglada a través de la sanidad pública sería difícil»
La SEME defiende una medicina estética no gravosa para el sistema público, ¿cómo puede la especialidad contribuir a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y qué modelo de colaboración público-privada considera adecuado?
En primer lugar, es una medicina preventiva porque identifica cuadros antes de que sean una patología más grave y en estadios iniciales (lesiones de piel, enfermedades autoinmunes, enfermedades metabólicas, etc. ) mediante el examen de salud y después mediante un abordaje de los posibles efectos adversos que pueden aparecer que son variados y que identificados precozmente evitarán secuelas o incluso pérdida de visión y muerte debido a una actividad privada que genera actualmente un cargo a la sanidad pública.
Cada vez vemos más casos de ingresos hospitalarios e incluso en UCI por cuadros de infecciones, sobredosificación, intoxicación, por haberse realizado tratamientos con productos de dudoso origen, realizados en centros nos específicos o no autorizados, y por personal no médico. Lo que ya estamos viendo es la autoinyección o inyección cruzada que consiste en que una persona le pincha a otra y viceversa mediante recursos obtenidos por internet que no tienen ninguna seguridad.
Un reconocimiento específico de la medicina estética permitiría establecer unos protocolos que se pudieran implementar en los servicios de urgencias de la Seguridad Social y que redujesen los tiempos de recuperación y favoreciesen una evolución más rápida con menos secuelas. También debería evitar costes añadidos al Sistema Nacional de Salud como ha ocurrido en Dinamarca, Colombia (que han tenido que aprobar leyes específicas para tratar los efectos adversos con cargo al erario público).
«Un reconocimiento específico de la medicina estética permitiría establecer unos protocolos que se pudieran implementar en los servicios de urgencias de la Seguridad Social y que redujesen los tiempos de recuperación y favoreciesen una evolución más rápida con menos secuelas»
Ante la presión estética, especialmente en redes sociales, la SEME ha lanzado advertencias sobre modas y procedimientos sin indicación médica, ¿qué responsabilidad tienen los profesionales en evitar la homogenización estética y proteger a los jóvenes frente a modelos irreales o expectativas poco saludables?
Indudablemente como sociedad debemos concienciar a nuestros socios para que eviten crear una demanda inexistente y no se dejen llevar por tendencias que en la mayoría de los casos provienen de influencers cuyo fin es mantenerse en primera línea de la comunicación, aunque sea promoviendo comportamientos anómalos que incluso a veces resultan inestéticos, excesivos o «parahumanos». Hemos lanzado una campaña que se titula: Tu cara ya no me suena en contra de esos patrones que hacen los rostros iguales ya que la belleza individual es hermosa de por sí, y lo que en cualquier caso hay que hacer es realzarla y no generar un solo patrón estético que resulta agresivo, y que confiere a veces un aspecto de persona mayor.
La SEME promueve el informe postratamiento obligatorio como garantía de seguridad y transparencia, ¿por qué es tan importante la trazabilidad completa de los productos y dispositivos utilizados, y qué pasos deben dar los pacientes para empoderarse y exigir esta documentación?
Si una persona va a ser tratada por dolor en la garganta, primero ha de diagnosticarse si es amigdalitis, faringitis, laringitis, etc. Se ha de realizar una historia clínica que incluye los padecimientos desde pequeño/a, se le realiza un diagnóstico y se le prescribe el tratamiento adecuado que dependerá de la medicación que esté tomando, alergias, etc. y se le da un informe; si hay que pinchar un antibiótico lo realizará el médico o un/a enfermero/a.
Esto es lo que pretendemos lograr, que aparte del consentimiento informado demos a la persona tratada un informe con los datos de: trazabilidad del producto (etiqueta), dosis, zonas afectas, tipo de dispositivo laser o el que sea, dosis de energía, zonas tratadas, así como persona que le realizó el tratamiento, lugar y fecha, ya que sabemos que actualmente la movilidad de la población es muy alta y nos permitirá saber qué se hizo, quien y con qué para nosotros copiar, rectificar o tratar el efecto no deseado.








