Nieves Sebastián Mongares
La atención a la discapacidad ha cambiado sustancialmente en los últimos años. Mientras que en el pasado se ponía más el foco en paliar las carencias y necesidades tanto físicas como mentales derivadas de la condición que padeciesen, en la actualidad se opta por un abordaje de 360º que atienda a todas sus esferas, tratando de fomentar su autonomía.
En este sentido, como explica Jose Luis Fuentes Valdés, director gerente del Centro Asistencial San Juan de Dios de Málaga, la Orden Hospitalaria San Juan de Dios cuenta con una dilatada trayectoria en la atención a personas con discapacidad, lo que ha contribuido a que la asistencia que ofrecen se adapte y actualice al escenario de cada momento con gran agilidad.
¿Cómo diría que ha evolucionado la atención social a las personas con discapacidad a lo largo del tiempo?
La atención de las personas con discapacidad ha evolucionado y se ha dignificado. Estas personas gozan en la actualidad de oportunidades de inserción social, de educación especial, de planes de autonomía y de apoyo individualizado. En nuestro centro atendemos diariamente a 105 usuarios con discapacidad intelectual con trastornos del comportamiento. Y lo hacemos desde un modelo centrado en la persona.
Por fortuna, como decía antes, la atención ha evolucionado porque se ha pasado del tabú en el seno del hogar, relegándolas al margen de la sociedad o de la caridad en determinadas instituciones, a ser personas reconocidas como sujetos de derecho. En el Centro Asistencial de San Juan de Dios contamos con un equipo multidisciplinar que les proporciona cuidados alejados del paternalismo, empoderando al usuario y ofreciendo terapias y actividades lúdicas, deportivas y culturales.
“En el centro contamos con un equipo multidisciplinar que proporciona cuidados alejados del paternalismo, empoderando al usuario y ofreciendo terapias y actividades lúdicas, deportivas y culturales”
Y en el plano sanitario, ¿cómo definiría esta evolución?
Ha evolucionado de igual modo, puesto que desde hace unos años se tienen en cuenta tanto la dimensión psicológica, como la social e, incluso, la espiritual. Desde el punto de vista sanitario, la evolución en la atención a las personas con discapacidad ha vivido un cambio de enfoque radical, pasando de un modelo puramente clínico a uno biopsicosocial. El objetivo no sólo es proporcionar una atención sanitaria del cuidado y hacia la estabilidad, sino que también trabajamos por mejorar su calidad de vida. Podría decirse que la atención sanitaria es actualmente de acompañamiento y cuidado integral.
¿Cómo ha visto reflejada esta evolución de la atención a la discapacidad que se ofrece en el Centro Asistencial de San Juan de Dios en Málaga?
En San Juan de Dios ha evolucionado del mismo modo que en el resto de centros en nuestro país, aunque es cierto que la visión de acompañamiento y apoyo siempre ha sido una máxima de la Orden Hospitalaria. Hay que tener en cuenta que San Juan de Dios tiene casi cinco siglos de historia y que, evidentemente, la atención que se proporcionaba entonces no es la de ahora. Pero siempre se ha atendido desde el respeto, incluso cuando estas personas vivían, como he mencionado antes, al margen de la sociedad. Atendemos desde el modelo biopsicosocial ofreciendo una asistencia que no sólo rehabilita, sino que integra y dignifica a la persona.
“El trabajo se fundamenta en la garantía de una atención profesional de calidad, humana e integral a cada persona”
En este centro disponen de una Unidad específica en el que uno de los focos es la discapacidad intelectual, ¿cuáles son los principios sobre los que cimentan su trabajo de cara a ofrecer la mejor atención a cada usuario y sus familias, también teniendo en cuenta la complejidad del espectro funcional en cada caso?
El trabajo se fundamenta en la garantía de una atención profesional de calidad, humana e integral a cada persona. Los principios y valores de la Orden Hospitalaria trazan nuestro camino para poder ofrecer la mejor asistencia ya que los servicios y terapias se adaptan a cada usuario de forma personalizada.
El equipo multidisciplinar del centro asistencial lo hace con el objetivo de capacitar y generar autonomía desde el respeto por la dignidad, porque somos conscientes de que el trabajo diario y concienzudo marcan la diferencia en la atención. Y por supuesto involucramos a las familias, son un eslabón clave en el proceso: reciben información, les hacemos partícipes de muchas decisiones y les proporcionamos herramientas de apoyo, porque ellos también lo necesitan.
Con todo lo anterior, tanto a nivel de su centro como a rasgos generales, ¿cuáles cree que son los principales desafíos para garantizar un avance hacia una mejor atención de las discapacidades de cara al futuro?
Nosotros trabajamos con un Plan de Calidad y una estrategia de mejora continua en la que participan todos los profesionales. Incorporando innovaciones, nuevos perfiles profesionales que garanticen la atención integral 360 y adaptando nuestros espacios a las necesidades derivadas de la atención.
A nivel social, aunque hemos avanzado mucho, es fundamental eliminar estigmas y garantizar la inserción sociolaboral. Nosotros continuaremos promoviendo, desde nuestra misión, la dignidad y el empoderamiento, porque es fundamental ver a la persona más allá de su discapacidad. Todos tenemos capacidades diferentes.










