Dr. Edel Noriega Álvarez, jefe de Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Universitario de Guadalajara
La VI edición del CIIMN —celebrado por primera vez en Guadalajara— ha supuesto un punto de inflexión para un ámbito donde la especialidad de medicina nuclear tiene hoy un peso decisivo. La infección y la inflamación continúan siendo dos de los escenarios diagnósticos más complejos: pacientes multimórbidos, procesos dinámicos fisiopatológicamente, valoración de estructuras pequeñas, inflamación estéril que simula infección, cirugías recientes, presencia de dispositivos implantados como prótesis, válvulas, material de fijación, etc. En este contexto donde la clínica y la imagen morfológica encuentran sus límites, la imagen funcional y metabólica ofrecida por la medicina nuclear aporta un valor diferencial e indiscutible en el proceso diagnóstico.
En esta VI edición, el valor adicional que aportan las técnicas de medicina nuclear se analizó con un nivel de detalle que refleja la madurez científica alcanzada por el CIIMN tras años de evolución continua. Desde el inicio, la actividad formativa puso el foco en un tema esencial para el sistema sanitario: reducir la variabilidad diagnóstica en el empleo e interpretación de las técnicas de medicina nuclear.
Otro de los alcances del curso se centra en la definición de los criterios interpretativos de las técnicas funcionales en los distintos escenarios de enfermedad. La gammagrafía con leucocitos marcados, técnica de referencia en osteomielitis, infección protésica ósea y valoración del pie diabético, concentró buena parte del debate.
El afianzamiento de los protocolos de adquisición es una condición determinante de la precisión diagnostica de las técnicas de medicina nuclear
El afianzamiento de los protocolos de adquisición es una condición determinante de la precisión diagnostica de las técnicas de medicina nuclear. Los trabajos más recientes presentados —varios desarrollados en nuestro entorno— subrayaron la importancia de adquisiciones tardías para incrementar la especificidad y mejorar la reproducibilidad. En un área tan sensible como esta, donde un falso positivo puede conducir a semanas de antibioterapia o a decisiones quirúrgicas complejas, cada mejora en precisión tiene una repercusión inmediata en el manejo clínico del paciente.
El papel de la adquisición tomográfica en tres dimensiones, conocida como técnica SPECT por sus siglas en inglés (Single Photon Emission Computed Tomography) combinada con una tomografía computarizada de baja dosis (TC), la denominada como técnica hibrida SPECT/TC volvió a consolidarse como un pilar fundamental en el algoritmo diagnóstico de muchos de los procesos infecto-inflamatorios.
Las clases prácticas enfocadas en casos clínicos reales demostraron que su capacidad para diferenciar infección ósea de afectación de partes blandas marca una diferencia real en la toma de decisiones, en particular en escenarios complejos como el antepié diabético, las artroplastias dolorosas o la valoración de material de osteosíntesis. La integración anatómico-funcional no es un lujo tecnológico, sino una herramienta indispensable para reducir la incertidumbre y orientar correctamente el tratamiento.
La integración anatómico-funcional no es un lujo tecnológico, sino una herramienta indispensable para reducir la incertidumbre y orientar correctamente el tratamiento
Gran parte del CIIMN se centró en el uso de la tomografía por emisión de positrones combinada con el TC (PET/TC) empleando un radiofármaco análogo de la glucosa, la 18F-FDG. Esta técnica de imagen metabólica, es fundamental en la valoración de procesos infecciosos sistémicos de alta mortalidad como los asociados a endocarditis infecciosa, infección de dispositivos cardiacos, fiebre e inflamación de origen desconocido y bacteriemias. Vasculitis, espondilodiscitis y procesos inflamatorios no infecciosos son otros alcances de indicación de uso con mayor impacto diagnóstico.
Uno de los elementos más estimulantes del curso fue la actualización sobre radiofármacos emergentes dirigidos a infección, incluyendo inmunotrazadores y leucocitos marcados con 18F-FDG o 64Cu en PET. Aunque aún en fase de desarrollo, su potencial es notable dado que la posibilidad de diferenciar infección activa de inflamación estéril a nivel molecular supondría un salto cualitativo para la especialidad y allanaría el camino hacia una verdadera medicina de precisión también en patología infecciosa.
En este contexto científico, la presencia conjunta y activa de los cuatro directores del curso —Dr. E. Noriega-Álvarez, Dra. A. García Vicente, Dr. A. Soriano Castrejón y Dr. J. Martín-Comín— aportó continuidad, solidez metodológica y coherencia en la planificación de un programa formativo depurado durante la trayectoria de estos años. Por otra parte, la madurez de los contenidos alcanzada en esta VI edición responde a la evolución de protocolos, criterios y consensos en los últimos años con un nivel de precisión impensable hace una década.
La primera edición del curso en Guadalajara demostró, además, la capacidad de la Medicina Nuclear española para armonizar la práctica clínica entre centros con recursos y realidades distintas
La primera edición del curso en Guadalajara demostró, además, la capacidad de la Medicina Nuclear española para armonizar la práctica clínica entre centros con recursos y realidades distintas. Compartir casos frontera, contrastar interpretaciones y consensuar algoritmos comunes, aportaciones que no solo mejoran la calidad diagnóstica, sino que constituyen un ejercicio de equidad y valor asistencial a nuestros pacientes. Cuando las herramientas se utilizan con los mismos criterios, los pacientes —independientemente del hospital donde sean atendidos— reciben decisiones más consistentes y tratamientos mejor orientados.
El CIIMN sigue siendo, un año más, un espacio donde la especialidad de medicina nuclear muestra su capacidad para avanzar desde la evidencia y el desarrollo científico-tecnológico. Y esta primera edición celebrada en Guadalajara ha dejado un mensaje claro: la Medicina Nuclear avanza cuando trabaja colectivamente, con pensamiento crítico y con rigor científico compartido.
La próxima edición prevista en Toledo seguirá la ruta trazada en ediciones previas. Una buena noticia para la especialidad de medicina nuclear, para el sistema sanitario y, sobre todo, para los pacientes.









