Léntigo o melasma: conocer el tipo de pigmentación de cada persona, clave para elegir un tratamiento adecuado

Diferenciar la causa de las manchas es esencial, ya que el origen de la pigmentación condiciona la respuesta a los tratamientos

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Redacción
Las manchas oscuras en la frente y las mejillas son muy habituales y, aunque no suelen representar un problema de salud, pueden afectar al aspecto de la piel y generar inquietud. Aunque a simple vista parezcan similares, en el ámbito estético predominan dos tipos principales cuyo reconocimiento es determinante para un abordaje eficaz. «La primera etapa en la consulta dermatológica es diagnosticar qué tipo de pigmentación tiene cada persona; es decir, cuál es la causa de las manchas», señala el Dr. Victoriano Morales, jefe asociado de Dermatología de Olympia Centro Médico Pozuelo y especialista en dermatología estética.

«Por un lado, se encuentran los léntigos solares que son manchas más definidas, redondeadas, generalmente asociadas a la exposición solar y al envejecimiento que se sitúan en las capas más superficiales de la piel. Por otro lado, se encuentra el melasma que es una pigmentación de la piel más profunda, sensible a factores internos (cambios hormonales), o externos (uso de algunos fármacos o productos cosméticos fotosensibilizantes). Diferenciar la causa de las manchas es fundamental porque según su origen la respuesta a los tratamientos es diferente», explica.

El láser fragmenta el pigmento del léntigo facilitando que la piel lo procese de forma natural

Entre las opciones disponibles para tratar los léntigos destaca el láser Picosure Pro, considerado uno de los sistemas más avanzados para las manchas relacionadas con la edad. Su funcionamiento se basa en la emisión de pulsos ultracortos que, tal como detalla el especialista, logran fragmentar el pigmento de la piel en partículas diminutas, facilitando que esta lo procese de forma gradual. «Este tratamiento selectivo permite actuar sólo sobre la mancha sin afectar en exceso a las estructuras vecinas, lo que se traduce en una piel de aspecto más uniforme y luminosa», afirma.

En el caso del melasma, el tratamiento requiere combinar varias estrategias. Según indica el Dr. Morales, «el láser Picosure Pro tiene un papel, pero como apoyo dentro de un plan combinado que consta por una parte de fármacos despigmentantes que ayudan a regular la producción de melanina, unido a los cuidados diarios que favorezcan la estabilidad del pigmento».

Fotoprotección y estilo de vida: pilares preventivos

Aunque la tecnología y la farmacoterapia son esenciales, el especialista subraya la importancia de los hábitos diarios. «Es necesaria una fotoprotección constante en el día a día con un nivel de protección elevada frente a rayos ultravioleta. Esta protección no sólo debe realizarse en verano y es imprescindible si realizamos actividades al aire libre como hacer deporte, pasear, o ir a la montaña. Una protección correcta ayuda a que las manchas no se reactiven».

Dr. Morales: «Gracias a la combinación de un diagnóstico preciso, tecnología de última generación, los tratamientos despigmentantes y un estilo de vida saludable, es posible manejar con mayor eficacia muchos tipos de manchas»

También destaca recomendaciones de estilo de vida, como el ejercicio regular, que «favorece la microcirculación de la piel y contribuye a su equilibrio», y la dieta mediterránea, rica en antioxidantes, que aporta «nutrientes que ayudan a la piel a enfrentarse al estrés ambiental».

El especialista recuerda que estos hábitos de vida no sustituyen a los tratamientos médicos, pero sí refuerzan y prolongan los beneficios obtenidos en la consulta. «Gracias a la combinación de un diagnóstico preciso, tecnología de última generación, los tratamientos despigmentantes y un estilo de vida saludable, es posible manejar con mayor eficacia muchos tipos de manchas y lograr una piel con un tono más uniforme y equilibrado», concluye.

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