Pablo Malo Segura
Ana Fernández Agüero (fotografías)
La medición de resultados en salud se ha convertido en uno de los pilares estratégicos de la sanidad privada en España. Así quedó reflejado durante una Mesa de Expertos, organizada por iSanidad en colaboración con el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS), con motivo de la publicación de la XI edición del estudio RESA Indicadores de resultados sanitarios en la sanidad privada. Este informe incluye 146 indicadores (18 nuevos) y analiza 40 millones de registros procedentes de 624 centros sanitarios, entre ellos 124 hospitales. Los participantes destacaron que se ha convertido en una “herramienta de referencia” para homogeneizar resultados y evaluar la mejora continua del sector.

“El estudio RESA recopila desde 2011 los resultados sanitarios de las entidades que trabajan en la asistencia sanitaria privada y requiere un esfuerzo enorme por parte de las mismas. Su objetivo es generar transparencia y que los asegurados tengan confianza en la sanidad privada”, asegura Ángel de Benito, médico y director de Operaciones de la Fundación IDIS. Además, señala que en esta edición se han introducido ajustes metodológicos para poder mejorar la comparación de indicadores con sistemas de medición utilizados en la sanidad pública.
Para Elena Seral, médico preventivista y subdirectora asistencial de la Unidad Territorial III en San Juan de Dios España, la sanidad privada se encuentra en un “estado maduro, pero en constante evolución” en relación con la medición de resultados. “El sector ha superado la fase de medir únicamente volúmenes de actividad para centrarse en los resultados que realmente importan al paciente. Todavía debemos seguir mejorando, pero estamos empezando a atender dimensiones distintas”, expone.
El estudio RESA 2025 incorpora nuevos indicadores y ajustes metodológicos que mejoran la comparabilidad con la sanidad pública
Por su parte, Sonia Gutiérrez, directora de Gobierno Clínico y Docencia de Sanitas Hospitales y vicepresidenta de la Fundación de Investigación de Sanitas Hospitales, subraya que el estudio RESA se ha consolidado como un modelo homogéneo y comparativo que permite evaluar el desempeño del sector. “Esto implica un cambio estructural. Hemos dejado de medir solo actividad para también medir valor: resultados clínicos, seguridad del paciente y experiencia asistencial”, resalta.
Fortalezas y áreas de mejora
El volumen de asegurados en la sanidad privada está creciendo tras la pandemia y ya alcanza a más de 13 millones de personas. “La cantidad de pólizas privadas directas ha subido un 6%, un porcentaje muy alto. De total de asegurados hay 12 millones que tienen doble aseguramiento (pública y privada). El retraso en la sanidad pública está produciendo un movimiento de pacientes hacia soluciones de la sanidad privada, lo que provoca una presión asistencial importante en consultas y pruebas diagnósticas”, afirma Ángel de Benito, resaltando que el sector está modificando su estructura para poder resolver esta situación.

Sonia Gutiérrez añade que el estudio RESA supone “un ejercicio de transparencia de las instituciones de la sanidad privada que afianza la rendición de cuentas”. En este sentido, apunta que el aumento de centros participantes, unido a una metodología más robusta, permiten identificar variabilidad, impulsar mejoras y reforzar la seguridad del paciente.
Contar con indicadores como los del estudio RESA permite detectar variabilidad, reforzar la seguridad del paciente e impulsar mejoras en la práctica clínica
“Los datos del estudio RESA muestran poca variabilidad y estabilidad en procesos clínicos relevantes como infarto, cáncer, fractura de cadera o partos. Además, es importante el énfasis que hace en la seguridad y en la calidad, con datos de mortalidad o de reingresos e infecciones, lo que aporta una transparencia verificable para todo el sector privado”, observa.
Un aspecto clave de mejora es la interoperabilidad, un reto en el que las instituciones privadas están trabajando. “Es necesario integrar de principio a fin el viaje del paciente y vigilar todas las esperas en diagnósticos”, comenta Gutiérrez. En este sentido, adelanta que Sanitas está desplegando herramientas basadas en inteligencia artificial (IA) para construir modelos predictivos y sistemas de gestión en tiempo real que optimicen flujos, reduzcan demoras y anticipen necesidades.

Por otro lado, los tres participantes coinciden en que la voz del paciente debe incorporarse de forma más sistemática. Para ello, consideran fundamental avanzar en la medición de PROMs (Patient-Reported Outcome Measures) y PREMs (Patient-Reported Experience Measures). “Muchas veces las preocupaciones entre pacientes y profesionales son diferentes. Aspectos como el tiempo de espera, funcionalidad, calidad de vida después del tratamiento o los indicadores de resultados importan mucho a los pacientes y es importante valorarlos”, remarca Elena Seral.
La incorporación sistemática de PROMs y PREMs se perfila como clave para integrar la voz del paciente y evaluar no solo los resultados clínicos, sino también la experiencia y calidad de vida tras la atención
Cómo medir lo cualitativo
La subdirectora asistencial de la Unidad Territorial III en San Juan de Dios España subraya la importancia de seguir avanzando en la homogeneización de criterios, tanto en indicadores clínicos como en aquellos más difíciles de definir, ligados a la humanización, la ética o la continuidad asistencial. “Compararse con otros centros permite identificar buenas prácticas y trasladarlas donde puedan generar más valor para beneficiar al paciente y sus familias”, asevera. Medir aspectos como la empatía, la comunicación o el acompañamiento no es sencillo, pero los participantes valoran que es imprescindible integrarlos en los sistemas de evaluación.
Sonia Gutiérrez detalla que Sanitas está desarrollando un plan estratégico de humanización para todos sus hospitales. “No todo puede depender del voluntarismo profesional; la humanización debe formar parte de la gestión”, afirma. “Abarca muchas esferas, desde estructural y de diseño hasta las soft skills de los profesionales o iniciativas para mejorar el acompañamiento en momentos críticos del paciente como en Unidades de Cuidados Intensivos, intervenciones quirúrgicas, el parto o la lactancia. Es importante medir también cualitativamente porque detrás de cada dato hay un paciente con una historia y unas necesidades, no son solo números”, desarrolla Gutiérrez.
Ángel De Benito pronostica además que el futuro pasa por conocer los resultados de cada centro junto con indicadores de experiencia del paciente, lo que permitiría una experiencia individualizada. “La información puntual de cada centro todavía no se publica, son pasos que tenemos que dar. Al paciente le interesa mucho saber que resultados tiene el centro que le está atendiendo y qué puede esperar. Sería muy positivo lograr que cada hospital publique sus resultados y tener incorporada la experiencia del paciente”, finaliza.










