“La prevención en odontología no es un coste, es una inversión en confianza y salud”

Ángela Paredes, patrona de la Fundación Fenin – Sector Dental

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Juan León García
Aún vigente desde 2020, el decálogo de actuaciones para la prevención en odontología, elaborado por la Fundación Fenin, es un documento de referencia en el sector. “La prevención en odontología no es un coste, es una inversión en confianza y salud”, destaca la patrona de la Fundación Fenin – Sector Dental, Ángela Paredes, en esta entrevista con iSanidadental.

De la misma manera que subraya que cada clínica que aplica estas medidas “protege a sus pacientes y fortalece la imagen profesional del sector. La excelencia empieza en la seguridad, recuerda. Y, por eso, el reto que tienen los profesionales de la odontología pasa por convertir estas recomendaciones “en hábitos diarios, porque la calidad asistencial se construye desde la prevención”.

Por otro lado, Paredes hace referencia a la normativa europea sobre dispositivos médicos (MDR, Medical Device Regulation), que no solo establece un marco común para el sector sanitario, sino que da seguridad a cada fase del ciclo de vida de los productos sanitarios. “Gracias a la MDR, los pacientes y profesionales pueden confiar en que la tecnología que utilizan cumple los más altos estándares de calidad y trazabilidad”, lo que “refuerza la transparencia y la confianza, impulsando un sector más seguro, innovador y orientado al bienestar de las personas”.

Fenin Dental elaboró en 2020 un decálogo para la prevención de infecciones en Odontología. ¿Cuáles, desde su punto de vista, son las tres principales recomendaciones a día de hoy? ¿Y las principales infecciones que se dan en consulta?
El decálogo de Fenin Dental sigue siendo nuestra guía esencial para garantizar la seguridad en la práctica odontológica. Si tuviera que destacar tres puntos prioritarios, serían en primer lugar mantener una higiene de manos rigurosa.

“La inmunización frente a hepatitis B, rubéola y la gripe anual no es solo una protección individual, es un acto de responsabilidad hacia el paciente y el equipo”

Es la medida más coste-efectiva y la primera barrera frente a la transmisión de patógenos. Debe realizarse en los cinco momentos críticos definidos por la OMS, utilizando soluciones hidroalcohólicas o agua y jabón.

También es importante hacer un uso correcto de los equipos de protección individual (EPI): guantes, mascarillas, gafas y pantallas faciales no sustituyen la higiene de manos, sino que la complementan. Su uso adecuado evita la exposición directa a fluidos y aerosoles.

Sumado a estos dos puntos, está el diseñar protocolos estrictos de esterilización y desinfección. El instrumental debe pasar por procesos validados, con controles físico-químicos y biológicos, para garantizar la eliminación total de microorganismos.

En cuanto a infecciones, las más frecuentes en consulta son las infecciones cruzadas bacterianas, la transmisión de virus respiratorios y, en menor medida, hepatitis B y VIH. Todas ellas pueden prevenirse con protocolos bien aplicados y formación continua.

¿En cuáles de los puntos que se mencionan ha avanzado más en estos años la odontología española, y en cuáles hace falta poner más énfasis?
La odontología española ha dado pasos importantes en los últimos años, especialmente en la digitalización de procesos, lo que permite una mayor trazabilidad y control en la esterilización y gestión de pacientes; mejora la concienciación sobre bioseguridad, ya que la pandemia nos enseñó que la prevención no es opcional, sino parte integral de la práctica clínica.

Sin embargo, aún debemos reforzar las auditorías internas y formación periódica, porque la actualización constante es clave para evitar relajación en los protocolos. Otro aspecto a mejorar es la gestión de residuos y descontaminación ambiental, áreas críticas que requieren inversión y compromiso.

“Un protocolo bien establecido evita errores humanos y asegura la seguridad del paciente, además de cumplir con la normativa sanitaria”

En plena campaña vacunal, recobra importancia la prevención a través de la inmunización. No obstante, las tasas de cobertura entre sanitarios aún tienen margen de mejora. ¿Por qué es tan importante para aquellos dedicados a la odontología y qué consecuencias se derivan de no vacunarse para ellos y sus pacientes?
La inmunización frente a hepatitis B, rubéola y la gripe anual no es solo una protección individual, es un acto de responsabilidad hacia el paciente y el equipo. No vacunarse aumenta el riesgo de brotes en entornos cerrados y compromete la confianza del paciente. Además, puede afectar la continuidad asistencial si el profesional enferma. La prevención empieza por nosotros.

La higiene de manos se presenta como una de las medidas más coste-efectivas en cualquier ámbito sanitario. ¿Cómo ha de complementar el profesional esta con las acciones de uso de protección personal?
La higiene de manos debe complementarse con un cambio frecuente de guantes entre procedimientos, además de hacer uso de mascarillas FFP2 en entornos con generación de aerosoles y garantizar la protección ocular y facial para evitar salpicaduras.

Estas medidas combinadas crean una barrera eficaz contra la transmisión y refuerzan la seguridad tanto del profesional como del paciente.

En cuanto a las acciones a tomar a la hora de esterilizar y descontaminar, ¿con qué herramientas cuenta el odontólogo para hacerlo con garantías y por qué es importante tener un protocolo bien establecido?
El odontólogo cuenta con recursos como autoclaves validados y controles físico-químicos; el lavado previo del instrumental, embolsado y esterilización en ciclos adecuados. Y otros también fundamentales como el control de esporas semanal como garantía de esterilidad.

Un protocolo bien establecido evita errores humanos y asegura la seguridad del paciente, además de cumplir con la normativa sanitaria. La esterilización no es un trámite, es un compromiso con la excelencia.

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