Patricia Durán Carrasco
Para mejorar la salud, se debe promover que las mujeres no sacrifiquen su descanso por los demás y que reconozcan su malestar para buscar atención sanitaria. Mientras, los profesionales deben ejercer una escucha activa sin sesgos y realizar un diagnóstico integral (biológico, psicológico y social). Estas son algunas de las recomendaciones que ofrece el Dr. Alejandro Tovar Lozada, presidente del Congreso Semdes, para mejorar la calidad del sueño entre las mujeres, siendo el tema central de la última edición del congreso.
Asimismo, el Dr. Tovar destaca que los dentistas certificados como expertos en medicina dental del sueño tienen la capacidad de detectar de forma precoz, desde la consulta odontológica, a posibles pacientes con trastornos respiratorios del sueño, colaborando estrechamente con los médicos del sueño para un abordaje multidisciplinar y efectivo.
Tras la celebración del VIII Congreso Semdes, ¿qué balance hace de esta edición?
Tras la celebración del VIII Congreso de la Sociedad Española de Medicina Dental del Sueño (Semdes), el balance ha sido altamente positivo. Con la participación de 214 congresistas, el encuentro despertó gran interés y reflexión en torno a un enfoque aún poco explorado: los trastornos del sueño en la mujer y la importancia de su diagnóstico precoz. Durante el congreso, se evidenció que la sintomatología, el diagnóstico y el tratamiento en mujeres difieren notablemente de los observados en varones. Esta diferencia, muchas veces subestimada, exige un abordaje clínico más preciso y personalizado, apoyado en una correcta interpretación de las pruebas diagnósticas y en el conocimiento de la fisiología femenina y los cambios hormonales que influyen directamente en la evolución de estos trastornos.
Las mujeres son más vulnerables a los trastornos del sueño durante las etapas de transición endocrina
La reunión subrayó, además, el valor de la colaboración entre médicos del sueño y odontólogos especializados, destacando la necesidad de avanzar hacia una medicina del sueño con perspectiva de género. Esta visión integradora permitirá no solo mejorar la eficacia de los tratamientos, sino también reducir la brecha de diagnóstico y atención en la salud del sueño de la mujer.
¿Cuáles son las mayores diferencias que observan entre hombres y mujeres en trastornos del sueño? En el caso de ellas, ¿cuánto se tarda de media en diagnosticar esta patología?
Tanto el sexo (determinado por la genética, hormonas, anatomía y fisiología) como el género (roles, normas sociales e identidad) modulan la calidad y la arquitectura del sueño. A lo largo de la vida, las mujeres tienen más factores de riesgo biológicos, sociales y estructurales que dificultan un sueño saludable.
En el caso específico de la apnea obstructiva del sueño (AOS), existen diferencias clave, como la sintomatología, donde las mujeres suelen ser más asintomáticas, experimentando más fatiga, cansancio cefalea o insomnio, en lugar de somnolencia diurna. Esta sintomatología diferente a menudo resulta en la subestimación clínica del trastorno. También hay diferencias en la fisiología, ya que las mujeres presentan una menor colapsabilidad faríngea y una vía aérea superior (VAS) más corta, con tejidos blandos perfaríngeos menores; además de la gravedad y el fenotipo, cuyo índice de apneas/hipoapneas (IAH) tiende a ser inferior, lo que sugiere una menor gravedad en la medición estándar. Además, la AOS en mujeres presenta con frecuencia un predominio en la fase REM del sueño (AOS REM), lo que puede infraestimar la gravedad del trastorno si solo se considera el IAH total.
«Los cuestionarios de cribado (detección temprana) son menos sensibles en ellas, dado que suelen estar diseñados en torno a síntomas como la somnolencia, más comunes en hombres»
En el caso de ellas, ¿cuánto se tarda de media en diagnosticar esta patología?
Existe un retraso en el diagnóstico de la AOS en las mujeres, el cual puede ser de hasta 10 años en comparación con los hombres. Este retraso es causado por varias barreras y sesgos. Por ejemplo, existen sesgos de detección, que se relacionan con la tardanza de las mujeres a las visitas médicas y a menudo solas; y los cuestionarios de cribado (detección temprana) son menos sensibles en ellas, dado que suelen estar diseñados en torno a síntomas como la somnolencia, más comunes en hombres.
En el caso de los sesgos del sistema sanitario, incluyen sesgos en la atención primaria, farmacia, y la posibilidad de diagnósticos incompletos o erróneos.
Durante las etapas de ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia, ¿cómo puede verse alterado el sueño y qué tipos de tratamientos existen para mejorar el descanso de las pacientes?
Las hormonas sexuales (estrógenos y progesterona) son cruciales, ya que modulan la regulación del sueño y afectan a la respiración nocturna. Las mujeres son más vulnerables a los trastornos del sueño durante las etapas de transición endocrina.
En relación con los tipos de tratamientos para la AOS, se pueden encontrar los de enfoque terapéutico, que debe ser personalizado según el fenotipo. Entre las opciones principales, se incluyen presión positiva continua en la vía aérea (CPAP), dispositivo de avance mandibular (DAM), terapia cognitiva conductual y dispositivo postural. En el caso de las mujeres con un IAH más bajo, el tratamiento debe enfocarse en el alivio de los síntomas, como el insomnio o la fatiga. Asimismo, el DAM ha demostrado una ligera mejoría en la calidad de vida autopercibida a los 12 meses, aunque el CPAP reduce más la somnolencia.
«Los sesgos diagnósticos y de tratamiento afectan a la identificación del problema, la derivación a unidades de sueño y las diferencias en la indicación y respuesta a los tratamientos»
A nivel neurológico, ¿cómo afecta el trastorno del sueño a las mujeres en su calidad de vida?
El mal control del sueño y su fragmentación tienen un impacto negativo en la salud femenina, como dolor y tensión, provocado por un sueño fragmentado vinculado a microdespertares, lo que puede exacerbar el bruxismo y los trastornos temporomandibulares (TTM) y dolor orofacial. El sueño pobre aumenta la inflamación y la sensibilidad al dolor. La función cognitiva también se ve afectada con síntomas como pérdida de memoria y dificultad de concentración.
Por último, las comorbilidades cardiometabólicas se agravan con el mal control del sueño, deteriorando la salud cardiovascular. Las mujeres con AOS tienen un riesgo dos veces mayor de necesitar angioplastia o stent en comparación con mujeres sin AOS. El retraso diagnóstico puede estar asociado con un empeoramiento del perfil de presión arterial incluso después de iniciar el tratamiento con CPAP.
En el plano de la investigación, ¿cómo se muestran las brechas de género?
El sistema de investigación reproduce sesgos que impactan en el diagnóstico y manejo del sueño en mujeres. Por un lado, nos encontramos los sesgos diagnósticos y de tratamiento, que afectan a la identificación del problema, la derivación a unidades de sueño y las diferencias en la indicación y respuesta a los tratamientos.
Por otro lado, la falta de evidencia específica. Se ha señalado la necesidad evidente de realizar ensayos controlados aleatorios (RCTs) centrados en el efecto del CPAP en mujeres.










