Redacción
Entre el 15% y el 40% de los pacientes con cáncer sufren Desnutrición Relacionada con la Enfermedad (DRE), pero su riesgo varía en función del tipo de tumor, estadio y método de evaluación y puede aumentar hasta el 80% durante el tratamiento de la enfermedad en el caso de los cánceres digestivos, de cabeza y cuello, pulmón y páncreas.
Lo señala la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) en el marco del Día Mundial del cáncer, que se celebra cada 4 de febrero, y con motivo de su campaña 12 meses en Endocrinología y Nutrición, 12 pasos hacia la salud.
«La nutrición es un componente estructural de la terapia oncológica y debe contemplarse desde el momento del diagnóstico al mismo nivel que la quimioterapia, la radioterapia o la cirugía», señala la Dra. Ana Isabel Sánchez Marcos, vocal del Comité Gestor del Área de Nutrición de la SEEN.
«La nutrición debe contemplarse desde el momento del diagnóstico al mismo nivel que la quimioterapia, la radioterapia o la cirugía», señala la Dra. Ana Isabel Sánchez Marcos
«Prevenir y tratar precozmente la desnutrición para mantener la masa muscular, la funcionalidad y la autonomía en los pacientes, lo que es vital para que puedan tolerar y completar sus tratamientos”, agregó la Dra. Sánchez Marcos.
La especialista advierte de que la desnutrición se asocia a mayor riesgo de infecciones, más ingresos hospitalarios, peor tolerancia a los tratamientos oncológicos y una mayor mortalidad, especialmente cuando el paciente progresa a una situación de caquexia.
Los endocrinólogos consideran fundamental «no esperar a que el paciente haya perdido mucho peso para actuar, sino realizar cribados de forma sistemática desde el diagnóstico y repetirlos de forma periódica a lo largo del seguimiento para intervenir de forma precoz y evitar la desnutrición, en la medida de lo posible para mejorar la calidad de vida del paciente y su pronóstico«, señalan desde la SEEN.
Los endocrinólogos insisten en que el principal reto sigue siendo el infradiagnóstico en fases tempranas, cuando la intervención nutricional resulta más eficaz
Los síntomas de la DRE son variados: pérdida de peso involuntaria, especialmente cuando se estima en más de un 5% en menos de 6 meses, anorexia o falta de apetito; saciedad precoz; rechazo a ciertos alimentos; fatiga; debilidad; pérdida de fuerza muscular y dificultad para realizar actividades habituales.
También, cambios en la composición corporal, aunque el peso no varíe sustancialmente como en los casos de sarcopenia (menos músculo y más grasa en reemplazo), así como náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, mucositis, odinofagia y/o disfagia (dolor y/o dificultad al tragar) que limitan la ingesta.
La SEEN destaca que el médico especialista en Endocrinología y Nutrición desempeña un papel clave en este proceso, ya que es el responsable de diagnosticar la DRE, calcular los requerimientos energéticos y nutricionales y diseñar un plan nutricional individualizado.
Esta puede incluir desde modificaciones dietéticas hasta suplementos orales o, cuando es necesario, nutrición enteral o parenteral. Además, coordina la integración de la nutrición dentro del abordaje terapéutico multidisciplinar, en cualquier fase de la enfermedad, incluidos los cuidados paliativos.
En cuanto al patrón alimentario, los endocrinólogos recomiendan seguir una dieta mediterránea, con un adecuado aporte energético y rica en proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales. «Comer más no equivale a alimentarse mejor», advierten desde la SEEN, ya que un consumo elevado de productos energéticos pero pobres nutricionalmente puede favorecer una desnutrición oculta, con pérdida de músculo y aumento de grasa corporal.
El abordaje nutricional del paciente oncológico requiere, además, un enfoque multidisciplinar, con la colaboración de dietistas-nutricionistas, médicos rehabilitadores y fisioterapeutas
El abordaje nutricional del paciente oncológico requiere, además, un enfoque multidisciplinar, con la colaboración de dietistas-nutricionistas, médicos rehabilitadores y fisioterapeutas, combinando intervención nutricional y ejercicio físico. No obstante, los especialistas alertan de la escasez de recursos humanos, las diferencias entre hospitales y la necesidad de mejorar la equidad en el acceso al soporte nutricional, incluido el domiciliario.








