Juan León García
Vídeo: Gabriela Vázquez Vegas / Ana Fernández Agüero
“Nadie pensaba que en 2025 estaríamos donde estamos”, reconoce el Dr. Víctor Jiménez Yuste desde su despacho en el Hospital Universitario La Paz (Madrid), donde hace un repaso a la evolución exponencial de los tratamientos desarrollados para hemofilia, que se han traducido tanto en mejores resultados clínicos como también opciones más cómodas para su administración, pasando de la intravenosa y aventurando otro tipo de tomas que a futuro podrían ser el nuevo estándar para los pacientes por su comodidad y sencillez.
El jefe de Servicio de Hematología de este hospital protagoniza el segundo episodio de la serie de videopodcast de iSanidad sobre hemofilia, en colaboración con Novo Nordisk. No obstante, el Dr. Jiménez Yuste subraya que, si bien la opción intravenosa dejará de ser la convencional, quedará como tratamiento sustitutivo “porque puede haber grandes traumas o complicaciones hemorrágicas mayores que requieran ese tratamiento”.
Dr. Víctor Jiménez Yuste (La Paz): “Lo ideal sería que con una única dosis intravenosa se pueda cubrir una semana entera”
Al mismo tiempo, los estudios buscan aumentar la duración del tratamiento para que eso redunde en una mejor calidad de vida de unos pacientes acostumbrados por lo general a acudir semanalmente entre una y varias veces a administrarse las terapias. Ahí se trabaja en que, por ejemplo, “con una única dosis intravenosa se pueda cubrir una semana entera. Sería lo ideal”, expone el doctor, que además da clases como profesor asociado de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
En la actualidad, ya hay personas con hemofilia cuyas administraciones han pasado de ser entre dos y tres por semana a una sola a la semana, cada quincena o incluso al mes por vía subcutánea. “Ha supuesto una revolución a la hora del manejo de los pacientes”, destaca el Dr. Jiménez Yuste.
Incrementar la acción global de la hemostasia
En el otro extremo, el hematólogo observa que hace falta mejorar uno de los principales déficits en la atención a pacientes con hemofilia, como es la protección frente al sangrado. Por una parte, la califica como “muy buena” gracias a que ha ido mejorando “año tras año y década tras década”, pero por otra, admite que esta protección tiene que ser “mucho mayor” no solo frente a sangrados espontáneos sino también hacia aquellos traumáticos.
Esto le lleva a identificar que una de las necesidades “más importantes” en esta enfermedad está en “incrementar la acción de la hemostasia globalmente”. Algo que, detalla durante el videopodcast, conducirá a cubrir otras necesidades no cubiertas, entre las que menciona los microsangrados con artropatía, la calidad de vida de los pacientes con artropatía “que aún tienen dolor”, cuya condición mejoraría “si mejora la coagulación”.
En paralelo, la carga de tratamiento, especialmente intravenoso, se achaca a su preparación y administración repetida. Por eso, reitera, “la llegada de la vía subcutánea supone llenar una necesidad no cubierta como era la carga de tratamiento”.
“Es un momento dulce en hemofilia”
Si bien el Dr. Jiménez Yuste ha vivido la evolución del abordaje de esta patología en primera persona, no duda en señalar el actual como “un momento ideal, dulce, brillante en el desarrollo del tratamiento de la hemofilia”. Al respecto, menciona la edición génica como futuro próximo: “la terapia génica ya es una realidad”, observa.
Los paradigmas han cambiado: si antes la principal preocupación de los clínicos era frenar las hemorragias, hoy se habla de incrementar la calidad de vida. Y, también, de extender la equidad sanitaria para todos los pacientes con hemofilia, sin importar dónde vivan y sin que se marquen diferencias respecto a la población que no tiene esta enfermedad.
Este contenido cuenta con el apoyo de Novo Nordisk.







