¿Financiación pública o privada? La lucha por la obtención de la excelencia mediante la formación médica continuada

“Insuficiente” o “interesada” son los dos conceptos que aparecen cuando se habla de la inversión para este tipo de formación. OMC y Facme apuestan por una solución mixta que esté canalizada por las sociedades científicas, para garantizar un modelo acreditado, independiente, equitativo y orientado a las competencias sanitarias.

Patricia Durán Carrasco
Para garantizar un Sistema Nacional de Salud (SNS) robusto y actualizado a las nuevas necesidades de los pacientes, es necesario disponer de una formación continuada para los profesionales sanitarios, que se caracterice por ser un modelo acreditado, independiente, equitativo y orientado a las competencias. Además, debe disponer de financiación pública suficiente y colaboraciones externas transparentes y libres de injerencias. Así lo expresa el Dr. Domingo Antonio Sánchez, representante nacional de médicos jóvenes de la Organización Médica Colegial de España (OMC), que considera que en España se está realizando “una inversión insuficiente para garantizar una formación médica continuada de calidad, especialmente en un contexto donde la medicina evoluciona a un ritmo acelerado”.

Actualmente, existen en España dos fuentes principales de financiación para la formación médica continuada. Por un lado, la financiación pública, que ha aportado desde 2021 aproximadamente 10 millones de euros, presupuesto procedente del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno (PRTR), según detalla el Gobierno. Por otro lado, la industria farmacéutica, que ha inyectado 242 millones de euros en 2024, según los datos del Código de Buenas Prácticas de Farmaindustria. Esta diferencia entre ambas partes ha provocado críticas procedentes de las organizaciones médicas, que consideran insuficiente la inversión pública.

Según OMC, la formación médica continuada debe ser un modelo acreditado, independiente, equitativo y orientado a las competencias

“Las administraciones públicas responsables de los sistemas de salud no están asumiendo en absoluto su responsabilidad de financiar esta formación específica”, señala la Dra. Cristina Avendaño Solá, de la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (Facme). Por su parte, el Dr. Sánchez considera que “es imprescindible que la financiación pública se incremente y se oriente hacia programas acreditados, que aporten valor real y estén libres de conflictos de interés”. 

A pesar de ello, las sociedades médicas mantienen la idea de que la financiación destinada a la formación de profesionales sanitarios debería ser pública-privada. Sin embargo, sigue existiendo un cierto recelo sobre el papel de la industria farmacéutica, “al considerarse que puede ser una parte muy interesada”. Por esta razón, matizan que la colaboración privada procedente de la industria farmacéutica debería estar regulada y sometida a estrictos mecanismos de transparencia, trazabilidad y auditoría para evitar así cualquier influencia indebida. “El objetivo es que la colaboración sume valor sin comprometer la independencia científica ni la confianza de la sociedad”, añade el Dr. Sánchez. 

Soluciones financieras 

En este contexto, donde la fiabilidad, transparencia y confianza son esenciales para la buena salud del sistema sanitario español, tanto Facme como OMC consideran que se debe de tomar una serie de medidas y acciones para mejorar la formación médica continuada. Entre las posibles medidas, destaca la creación de un sistema estable de fondos públicos, canalizados a través de las sociedades científicas que representan oficialmente a las especialidades, con el fin de fortalecer la mejora continua de los especialistas del Sistema Nacional de Salud.  

La industria farmacéutica ha invertido 242 millones de euros en 2024, mientras que la financiación pública llega a los 10 millones

Además, Facme defiende un modelo que reconozca a las sociedades científicas como referentes naturales y organizaciones idóneas para impartir la formación médica continuada, ya que reúnen a los mayores expertos en un área asistencial o enfermedad”, comenta la Dra. Avendaño. En este sentido, convertir a las sociedades científicas en los proveedores de la formación, financiada con fondos públicos, daría como resultado la garantía de disponer de formación actualizada, de máxima calidad y que integre las realidades asistenciales del SNS. 

Por ello, “la financiación de este tipo de formación debe ser necesariamente mixta (público-privada), con un modelo en el que las sociedades científicas identifiquen correctamente las necesidades formativas de nuestros especialistas, ofrezcan garantías de rigor, independencia y utilidad, todo ello en un marco de funcionamiento transparente y auditable”, opina la Dra. Avendaño. 

Recertificación médica  

Además de la financiación, los médicos abogan por un acceso universal a una oferta formativa acreditada y de calidad, todo ello junto con la integración del tiempo de formación en la jornada y en los acuerdos de gestión. Asimismo, estos profesionales ponen de relieve la importancia de tener itinerarios competenciales claros, con evaluaciones objetivas y reconocimiento en la carrera profesional; e impulso de la salud digital y de la investigación traslacional en la formación continuada. Porque “la actualización constante no es opcional; es una obligación ética y profesional para asegurar la mejor atención a los pacientes”, señala la OMC.  

La colaboración de la industria en la formación médica continuada debe ser transparente, trazable y estar auditada para evitar cualquier interferencia

Aquí entra en juego la recertificación médica, que debe sumarse a la formación médica continuada de calidad, una exigencia europea orientada a reforzar la confianza de los pacientes en los médicos que les atienden. A través del Consejo Profesional Médico Español de Acreditación para la Formación Médica Continuada (Seaformec), la actual acreditación en el entorno europeo se basa en un diseño docente independiente, comités científicos libres de vínculos patrocinadores, declaración pública y trazable de todas las fuentes de financiación, revisión por pares de los contenidos y evaluación del impacto asistencial. Esto no implica que deje de existir la colaboración con la industria. Al contrario, desde la OMC consideran que “la industria puede aportar recursos y logística, pero los contenidos han de responder exclusivamente a las necesidades clínicas y de salud pública”. Sin embargo, hay que tener en cuenta tres aspectos clave: transparencia, trazabilidad y auditoría, para evitar cualquier interferencia. 

Cursos de formación médica continuada 

En noviembre de 2025, Facme anunció el lanzamiento de 20 cursos online gratuitos, con doble acreditación universitaria, de 25 horas cada uno y destinados a médicos. Estos cursos forman parte del primer programa de formación médica continuada desarrollado por las sociedades científicas con financiación pública. En la primera convocatoria, más de 18.000 médicos del Sistema Nacional de Salud han cursado esta formación para actualizar sus habilidades técnicas y conocimientos. 

Según los resultados de la primera edición, han mostrado especial interés los cursos orientados a áreas prevalentes en la práctica clínica y a los nuevos retos del ejercicio profesional“Se trata de una iniciativa de gran importancia para los médicos de nuestro sistema sanitario y para las sociedades científico-médicas de Facme, porque suponen el reconocimiento por parte del Ministerio de Sanidad de que estas sociedades son las entidades idóneas para organizar e impartir la formación médica continuada que nuestros profesionales necesitan”, comenta la Dra. Avendaño. 

Los cursos ofertados por Facme son online, gratuitos, con doble acreditación universitaria y de 25 horas cada uno

Asimismo, los cursos de mayor interés entre los médicos han sido los de atención al final de la vida; herramientas de inteligencia artificial para la acción clínica; manejo del dolor agudo y crónico; uso de medicamentos en el paciente anciano; y actualización en el manejo de la insuficiencia cardíaca. 

Recientemente, Facme anunció la segunda convocatoria, que arrancó el 2 de febrero y finalizará el 31 de mayo. Las temáticas se centran en la formación común transversal en medicamentos; uso de medicamentos en cirugía; uso de medicamentos en pediatría; reacciones alérgicas a medicamentos y desetiquetado de falsos diagnósticos; actualización en el manejo de la insuficiencia cardíaca; uso de medicamentos en embarazo y lactancia; uso de medicamentos en el paciente anciano; manejo del dolor agudo y crónico; actualización de tratamientos en terapia celular y otras terapias avanzadas, así como aplicaciones clínicas de la Medicina de Precisión en Cáncer. 

También hay temas relacionados con fármacos en enfermedad renal crónica (ERC) y protección renal; actualización en neurología; Urgencias neurológicas; atención al final de la vida; introducción a la investigación clínica; herramientas de inteligencia artificial para la acción clínica; habilidades en comunicación y entrevista clínica; prehabilitación quirúrgica del paciente frágil: Manejo compartido entre especialidades; manejo clínico compartido de las enfermedades autoinmunes sistémicas; además del manejo clínico compartido en enfermedades respiratorias crónicas; y nuevas tecnologías en diagnóstico de laboratorio. 

Podcast

Podcast

Economía

Accede a iSanidad

Buscar
Síguenos en