Evitar la microfiltración bacteriana, objetivo prioritario en la selección del implante para prevenir la periimplantitis

El Dr. Alberto Monje expone durante el XIII Congreso Ticare cómo la micro y macrogeometría del implante condiciona la pérdida ósea temprana y el éxito a largo plazo

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Pablo Malo Segura (Valladolid)
La selección del implante es un factor determinante para prevenir la periimplantitis, especialmente en pacientes susceptibles. Así lo expuso el Dr. Alberto Monje, máster en Periodoncia por el Departamento de Periodoncia y Medicina Oral de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) e investigador en el Departamento de Cirugía Oral e Implantología en Universidad de Berna (Suiza), en su ponencia Desafiando límites en cirugía en pacientes susceptibles a periimplantitis con la selección del implante, durante el XIII Congreso Ticare.

La sesión se enmarcó en el bloque Desafiando límites: cirugía en pacientes susceptibles a periimplantitis, que fue moderado por la Dra. Paula Matesanz, presidenta de Sociedad Española de Periodoncia (SEPA). El Dr. Monje inició la sesión contextualizando la evolución de la implantología moderna y alertando sobre el impacto del «tsunami de la periimplantitis» desde la entrada en el nuevo milenio.

«La periimplantitis está provocada principalmente por una serie de bacterias patógenas y periodontopatógenas que provocan que un huésped susceptible se inflame y, todo ello, conlleva la inflamación del tejido blando y que finalmente progrese a esta patología irreversible«, explicó. Según expuso, hasta un 20% de los pacientes pueden desarrollar complicaciones a largo plazo, muchas de ellas potencialmente prevenibles mediante factores modificables, entre los que la elección del implante ocupa un papel central.

El Dr. Alberto Monje subrayó que evitar la microfiltración bacteriana es un objetivo prioritario en la selección del implante

Microfiltración, pérdida ósea temprana y riesgo de periimplantitis

El Dr. Monje resaltó que «el éxito a largo plazo viene determinado por la pérdida ósea temprana«. En este sentido, señaló que la discrepancia entre el componente protésico y la parte más superficial del implante favorece la microfiltración bacteriana, creando un reservorio que perpetúa la inflamación periimplantaria.

La evidencia científica muestra que una pérdida ósea inicial de apenas 0,4–0,5 mm incrementa significativamente el riesgo de fracaso a medio plazo, y que cuando la pérdida alcanza 1 mm tras la funcionalización del implante, la tasa de periimplantitis puede ser hasta nueve veces mayor. Por ello, los implantes con pérdida ósea temprana constituyen escenarios de alto perfil de riesgo, que requieren una monitorización más estrecha.

El Dr. Monje defendió un «cambio de dogma» respecto a la estabilidad primaria al tratarse de un término «excesivamente ambiguo». En este sentido, indicó que una estabilidad primaria excesiva, asociada a torques elevados, puede ser contraproducente. La literatura actual apunta a que el aumento de la estabilidad primaria depende de tres factores: la densidad ósea, el infrafresado y una macrogeometría del implante excesivamente agresiva. En este contexto, explicó los conceptos de osteogénesis por contacto frente a osteogénesis a distancia, destacando que una inserción más pasiva favorece una osteointegración más rápida y estable.

Los implantes híbridos se posicionan como una estrategia prometedora en pacientes susceptibles

Superficie del implante y prevalencia de periimplantitis

El Dr. Monje también habló sobre el papel de la superficie del implante. En concreto, recordó que los implantes más rugosos presentan un ecosistema microbiológico más desfavorable, mientras que los implantes maquinados, aunque con mayor riesgo de fracaso temprano, se infectan menos y permiten una descontaminación más predecible.

En este contexto, introdujo el concepto de implantes híbridos, con una zona coronal mecanizada o microrugosa y una zona apical rugosa, diseñados para optimizar la osteointegración y, al mismo tiempo, reducir la susceptibilidad a la infección. Estudios preclínicos muestran que en implantes híbridos la interleucina 1 beta disminuye de forma significativa en modelos de periimplantitis experimental.

«Tenemos en nuestras manos parar la pérdida de hueso progresiva«, afirmó, defendiendo la incorporación de implantes híbridos como parte de la odontología contemporánea. Además, señaló que «la selección del implante debe buscar sistemas que eviten la microfiltración bacteriana«, un factor decisivo para mantener la salud periimplantaria tanto en alveolos cicatrizados como frescos.

Cirugía en pacientes susceptibles a periimplantitis con regeneración

En el mismo bloque científico, la Dra. Ana Molina, EFP Board y Máster UCM de Periodoncia e implantes dentales, abordó el desafío de la cirugía en pacientes susceptibles a periimplantitis con regeneración. Recordó que el 43% de los pacientes desarrolla mucositis periimplantaria, primer paso hacia la periimplantitis, y que hasta un 22% puede llegar a desarrollar la enfermedad.

Entre los factores de riesgo identificados destacó el biofilm, los antecedentes de periodontitis crónica y la falta de mantenimiento regular. Además, señaló otros indicadores de riesgo «que se dan a la vez pero no se sabe si tienen relación causal» como el tabaco, la diabetes, la ausencia de mucosa queratinizada, los restos de cemento y la inaccesibilidad a la higiene.

Desde el punto de vista quirúrgico, la Dra. Molina subrayó que la regeneración ósea horizontal simultánea a la colocación del implante ofrece tasas de supervivencia del 97,6%, aunque suele dejar defectos residuales de alrededor de 1 mm en un 20% de los casos.

En situaciones con disponibilidad ósea inadecuada, la Dra. Ana Molina recomendó llevar a cabo la regeneración previa a la colocación del implante

La Dra. Molina compartió una serie de recomendaciones clínicas. Así, indicó que los implantes deben colocarse en una posición protésicamente guiada y rodeados circunferencialmente de hueso. «Idealmente debe haber 1,5mm de hueso alrededor de implantes, si bien estas dimensiones pueden verse influenciadas por factores relacionados con el implante, la mucosa que lo rodea y la futura prótesis«, explicó. En situaciones con disponibilidad ósea inadecuada, recomendó llevar a cabo la regeneración previa a la colocación del implante, que permite mayores ganancias óseas y una planificación más segura.

Finalmente, insistió en la importancia del tejido blando, recomendando una banda mínima de 2 mm de mucosa queratinizada, ya que su ausencia se asocia a mayor dificultad para la higiene, inflamación y pérdida ósea temprana. «No solo hay que mirar el escáner, sino también el aspecto clínico del paciente», concluyó.

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