Pablo Malo Segura
La Sociedad Europea de Radioterapia y Oncología (Estro) celebra su proceso electoral entre el 7 de abril y el 7 de mayo de 2026, en un momento clave para el posicionamiento de la radioterapia en Europa. La Dra. Carmen Rubio, expresidenta de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) desde 2023 a 2025, jefa del Servicio de Oncología Radioterápica de HM Hospitales en Madrid y profesora de oncología radioterápica, lidera una de las dos candidaturas que optan a presidirla. En una entrevista concedida a iSanidad analiza los desafíos de la especialidad y detalla las líneas estratégicas de su programa. Entre ellas, que la radioterapia ocupe un lugar central en las políticas oncológicas europeas, potenciar la formación y la investigación de alta calidad o reducir las desigualdades en el acceso a tratamientos avanzados.
¿Qué le ha impulsado a presentar su candidatura a la presidencia de Estro en este momento de su trayectoria profesional?
Presento mi candidatura porque creo que estamos en un momento decisivo para la oncología radioterápica en Europa, marcado por una extraordinaria innovación científica y tecnológica, pero también por importantes retos en equidad, sostenibilidad y acceso. Tras años de experiencia clínica, docente y de liderazgo, incluida mi etapa como presidenta de SEOR, considero que es el momento de contribuir desde una perspectiva europea, ayudando a transformar la excelencia científica de Estro en un impacto real en la formación de profesionales y en la calidad de la atención a los pacientes.
«Estamos en un momento decisivo para la oncología radioterápica en Europa, marcado por una extraordinaria innovación científica y tecnológica, pero también por importantes retos en equidad, sostenibilidad y acceso»
Mi trayectoria ha estado siempre ligada a la colaboración internacional y al desarrollo educativo dentro de Estro, donde he comprobado que el progreso de nuestra especialidad se construye a través del trabajo multidisciplinar, la formación compartida y una visión inclusiva de Europa. Tras impulsar en SEOR la modernización de programas formativos, plataformas estratégicas y nuevas formas de colaboración profesional, deseo trasladar esa experiencia al ámbito europeo con la convicción de que la radioterapia debe ocupar un lugar central en las políticas oncológicas europeas, y Estro puede y debe articular esa prioridad mediante datos, alianzas estratégicas y estándares comunes que beneficien a todos los pacientes, independientemente del país en el que vivan.
¿Cuáles son las principales líneas estratégicas de su programa en caso de ser elegida como presidenta de Estro?
Mi programa busca fortalecer a Estro como una sociedad científica, educativa y estratégica dentro del ecosistema oncológico europeo, basada en excelencia, equidad y colaboración. Impulsaré el desarrollo profesional multidisciplinar y estándares formativos armonizados que respondan a la creciente escasez de profesionales, reforzando la misión educativa de la Estro School mediante mentoría estructurada, liderazgo y movilidad europea. Potenciaré los Focus Groups como motores científicos capaces de generar consensos clínicos, recomendaciones basadas en evidencia y proyectos innovadores apoyados en datos clínicos reales, contribuyendo a reducir la variabilidad en la práctica clínica mediante estándares europeos de calidad y auditoría.
“Mi misión es consolidar una sociedad integradora y orientada al futuro que fomente la educación inclusiva, la colaboración interdisciplinar y la investigación de alta calidad»
Promoveré una integración más estrecha de la radioterapia con terapias sistémicas dentro de estrategias oncológicas combinadas, impulsando modelos asistenciales sostenibles que equilibren innovación, eficiencia y valor para el paciente. Asimismo, trabajaré por una Estro más inclusiva y cohesionada, ampliando la participación de regiones menos representadas y reforzando su papel en iniciativas europeas clave. Mi misión es consolidar una sociedad integradora y orientada al futuro que fomente la educación inclusiva, la colaboración interdisciplinar y la investigación de alta calidad, asegurando la traslación segura y equitativa de la innovación y reforzando la radioterapia como un pilar esencial del abordaje multidisciplinar del cáncer.
Entre 2023 y 2025 ocupó el cargo de presidenta de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR). ¿Qué aprendizajes de esta etapa considera más relevantes para poder liderar una sociedad científica europea como Estro?
La experiencia en SEOR me enseñó que el liderazgo efectivo se basa en construir comunidad y traducir la innovación en práctica clínica diaria. Durante ese periodo impulsamos el crecimiento de la sociedad, modernizamos programas formativos e iniciamos cuatro plataformas nacionales centradas en inteligencia artificial, investigación traslacional, protonterapia y participación del paciente.
Ese trabajo confirmó que las sociedades científicas pueden ser agentes de cambio real cuando integran profesionales de distintas disciplinas y generan proyectos tangibles. También aprendí que la equidad necesita datos y planificación estratégica, algo especialmente relevante a nivel europeo.
«Las sociedades científicas pueden ser agentes de cambio real cuando integran profesionales de distintas disciplinas y generan proyectos tangibles»
¿Qué áreas como radioterapia adaptativa, inteligencia artificial o protonterapia cree que transformarán más profundamente la práctica clínica en los próximos años?
Las tres serán transformadoras, aunque con impactos diferentes y complementarios, contribuyendo en conjunto a una radioterapia más efectiva, personalizada y segura. La radioterapia adaptativa cambiará la práctica diaria al permitir ajustar el tratamiento en tiempo real, reducir márgenes, escalar dosis con mayor precisión y manejar mejor la variabilidad biológica y anatómica, acercándonos a una verdadera personalización terapéutica.
La inteligencia artificial tendrá un impacto transversal, desde la planificación y optimización de los tratamientos hasta el desarrollo de modelos predictivos, el soporte a la toma de decisiones clínicas y el control de calidad. El principal reto será garantizar su validación científica, su integración segura en la práctica clínica y un uso ético basado en datos robustos.
«La radioterapia adaptativa cambiará la práctica diaria al permitir ajustar el tratamiento en tiempo real, reducir márgenes, escalar dosis con mayor precisión y manejar mejor la variabilidad biológica y anatómica»
La protonterapia seguirá creciendo allí donde aporte un beneficio clínico claro y coste-efectivo, especialmente en población pediátrica, tumores de base de cráneo, reirradiación y situaciones de ventaja dosimétrica significativa. Su desarrollo deberá apoyarse en planificación estratégica, generación de evidencia y modelos de acceso equitativos.
La creciente complejidad tecnológica está redefiniendo la especialidad. ¿Cómo debe evolucionar la formación del oncólogo radioterápico en Europa para responder a la creciente complejidad tecnológica y al uso clínico de datos avanzados?
La formación del oncólogo radioterápico debe evolucionar hacia un modelo basado en competencias clínicas integradas, donde la tecnología sea una herramienta al servicio del juicio clínico y no su sustituto. El oncólogo radioterápico es, ante todo, un oncólogo clínico, responsable de decisiones terapéuticas complejas dentro de estrategias multidisciplinares en las que la radioterapia constituye un pilar fundamental del tratamiento oncológico moderno. Por ello, la formación del residente debe mantener una base clínica sólida que permita integrar la radioterapia con la biología tumoral, los tratamientos sistémicos combinados y la toma de decisiones compartida con el paciente.
«La formación del oncólogo radioterápico debe evolucionar hacia un modelo basado en competencias clínicas integradas, donde la tecnología sea una herramienta al servicio del juicio clínico y no su sustituto»
En paralelo, es imprescindible incorporar de forma estructurada la inteligencia artificial, el análisis de datos, la imagen avanzada, la radioterapia adaptativa y la radiobiología aplicada, garantizando que los profesionales comprendan tanto el potencial como los límites de estas herramientas.
Además, la formación europea debe promover el trabajo multidisciplinar, el liderazgo clínico y la movilidad entre centros de referencia, reduciendo desigualdades entre países. Solo así podremos formar especialistas capaces de integrar innovación tecnológica y visión clínica, asegurando que la radioterapia siga siendo un componente central, seguro y basado en evidencia dentro de la oncología moderna.
Todavía persisten importantes desigualdades en el acceso a la radioterapia entre países europeos. ¿Qué papel debe desempeñar Estro para reducir estas brechas y garantizar estándares homogéneos de calidad asistencial?
Estro debe liderar una estrategia europea basada en evidencia para reducir inequidades y promover estándares homogéneos de calidad asistencial. Esto incluye apoyar auditorías clínicas, fomentar modelos asistenciales eficientes, como la expansión responsable del hipofraccionamiento cuando sea apropiada, y colaborar con instituciones europeas para mejorar la planificación sanitaria y la financiación.
La equidad no significa aplicar las mismas soluciones en todos los contextos, sino garantizar que cada paciente reciba el tratamiento más adecuado dentro de sistemas sanitarios sostenibles.
«Estro debe liderar una estrategia europea basada en evidencia para reducir inequidades y promover estándares homogéneos de calidad asistencial»
La integración de inteligencia artificial, radiómica y datos clínicos masivos exige nuevas formas de colaboración científica. ¿Cómo puede Estro impulsar infraestructuras europeas de datos y modelos de investigación colaborativa que aceleren la innovación clínica?
La radioterapia tiene una oportunidad única para liderar nuevas plataformas europeas colaborativas orientadas a la generación de evidencia basada en datos reales y análisis avanzados. Estro puede desempeñar un papel estratégico impulsando estándares comunes de datos, marcos éticos y entornos seguros que faciliten el intercambio de conocimiento y aceleren la validación clínica de la innovación.
En este contexto, Estro debe fortalecer tanto la colaboración interdisciplinar dentro de la radioterapia como la colaboración multidisciplinar en todo el ámbito oncológico, implicando a la industria tecnológica y farmacéutica, instituciones académicas, universidades, sociedades científicas europeas, organizaciones de pacientes y otros actores clave.
El objetivo es construir un ecosistema verdaderamente conectado, donde la investigación traslacional, la práctica clínica y la educación se refuercen mutuamente, garantizando que los avances tecnológicos se traduzcan en una radioterapia más eficaz, personalizada, equitativa y segura para todos los pacientes, y consolidando su papel como pilar esencial del abordaje multidisciplinar del cáncer.








