Redacción
El objetivo del programa de la IX edición de su Curso de Actualización Cardiovascular para Atención Primaria, celebrado en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, ha sido trasladar la evidencia científica al día a día de la consulta y reforzar la coordinación entre niveles asistenciales, a través de casos clínicos interactivos. Uno de los mensajes centrales del encuentro fue el reconocimiento al papel esencial de la atención primaria en la salud cardiovascular. “España es un país con excelentes médicos de atención primaria que, con frecuencia, tienen que trabajar en situaciones de alta presión asistencial”, ha comentado el Dr. José Tuñón, jefe del Servicio de Cardiología del centro hospitalario.
En este nivel asistencial se atienden de forma habitual pacientes con hipertensión, dislipemia o enfermedad coronaria, además de numerosas consultas por dolor torácico, disnea, palpitaciones o mareos. El Dr. Miguel Orejas, jefe asociado del Servicio de Cardiología y responsable de la Unidad de Cardiología No Invasiva del hospital, ha recordado que muchas de estas consultas finalmente no obedecen a una patología cardiaca, “pero es fundamental valorarlas y explicar al paciente cuándo su corazón está bien, porque eso también es hacer buena medicina y aporta tranquilidad”.
El curso con casos interactivos trasladó la evidencia científica al día a día de la consulta de atención primaria
La prevención y el control de los factores de riesgo ocuparon un lugar destacado, especialmente el colesterol. “Probablemente, del factor de riesgo más fácil de tratar”, ha matizado el Dr. Óscar González, jefe asociado del Servicio de Cardiología en la Unidad de Cuidados Agudos Cardiológicos. Sin emabrgo, entre el 75% y el 80% de los pacientes con muy alto riesgo cardiovascular no lo tienen adecuadamente controlado. Según explica, parte del problema radica en que algunos pacientes evitan la medicación y optan por productos sin eficacia demostrada para reducir eventos cardiovasculares, y no recomendados por las sociedades científicas.
A ello se suma que no siempre se aplican de forma estricta las guías de manejo de la dislipemia. En la práctica, la población mayor de 40 años debería mantener un colesterol LDL por debajo de 116 mg/dl, y aún más bajo si existen otros factores de riesgo, un objetivo que todavía no alcanza un porcentaje elevado de pacientes.
Guía para tratar la hipertensión arterial
Entre las novedades de esta edición se presentaron una guía rápida para el tratamiento de la hipertensión arterial y normas sencillas para el manejo del colesterol, con el objetivo de facilitar decisiones ágiles en consulta. Asimismo, se revisaron los dispositivos de cierre de comunicación interauricular y los sistemas de cierre de orejuela en pacientes seleccionados, una alternativa para evitar la anticoagulación en personas con alto riesgo de sangrado debido a otras patologías.
Más allá de los síntomas concretos, los especialistas recordaron que la principal señal de alerta es el mal control mantenido de los factores de riesgo, que incrementa la probabilidad de infarto o ictus con el paso de los años. La opresión torácica, la falta de aire, las palpitaciones o los mareos deben ser valorados médicamente, aunque no siempre indiquen una enfermedad cardiaca.









