Redacción
La creciente complejidad del paciente oncológico, cada vez de mayor edad y con más comorbilidades, exige un abordaje integral que vaya más allá del control del tumor. La Dra. Andrea Silva Asiain, especialista del Servicio de Medicina Interna del Hospital Rey Juan Carlos y miembro de la junta directiva de Sociedad de Medicina Interna Madrid-Castilla-La Mancha (Somimaca), defiende el papel clave del internista como eje vertebrador en la atención multidisciplinar del cáncer. En esta entrevista con iSanidad, subraya la relevancia creciente de su participación en los comités de tumores y reivindica una visión transversal que garantice continuidad asistencial, individualización terapéutica y mejora de la calidad de vida del paciente más allá de los resultados estrictamente oncológicos.
¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta la atención integral del paciente oncológico en la actualidad? ¿Cómo influye este abordaje integral en la calidad de vida del paciente oncológico, más allá de los resultados estrictamente oncológicos?
Uno de los principales retos es la creciente complejidad del paciente oncológico. Cada vez tratamos a pacientes de mayor edad, con múltiples comorbilidades y tratamientos concomitantes, en un contexto de terapias oncológicas más eficaces pero también potencialmente más tóxicas. Todo ello, obliga a manejar las complicaciones y secuelas derivadas tanto de la enfermedad como de sus tratamientos.
“El abordaje integral implica entender que los procesos oncológicos son una enfermedad con afectación multidimensional: física, psicológica, social y funcional”
El abordaje integral implica entender que los procesos oncológicos son una enfermedad con afectación multidimensional: física, psicológica, social y funcional. Incorporar esta visión permite optimizar el control de síntomas, prevenir descompensaciones de patologías previas así como evitar ingresos y ajustar tratamientos de forma individualizada. Más allá de los resultados estrictamente oncológicos —como la supervivencia o la respuesta tumoral— este enfoque ayuda a preservar la autonomía, reducir la fragilidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes
¿Cómo definiría el papel actual de la Medicina Interna en el manejo del paciente con cáncer? ¿Qué valor diferencial aporta el internista frente a otros especialistas en el contexto oncológico?
La medicina interna desempeña un papel clave como especialidad integradora. El internista está especialmente capacitado para manejar la complejidad clínica, coordinar la atención y valorar de manera global al paciente.
“El valor diferencial del internista radica en su visión transversal. No se centra únicamente en el proceso tumoral, sino en el paciente como un todo”
El valor diferencial del internista radica en su visión transversal. No se centra únicamente en el proceso tumoral, sino en el paciente como un todo. Esto incluye tener en cuenta sus enfermedades crónicas, su riesgo cardiovascular, infeccioso o metabólico. Además, es especialmente relevante en el manejo de complicaciones asociadas al tratamiento oncológico, como las toxicidades inmunomediadas, eventos trombóticos o infecciones.
El paciente oncológico suele presentar múltiples comorbilidades. ¿Cómo contribuye la Medicina Interna a una visión más global del paciente?
El paciente oncológico, especialmente el de edad avanzada, rara vez presenta el cáncer como único problema de salud. La hipertensión, diabetes, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica o EPOC son frecuentes y pueden condicionar tanto la elección como la tolerancia al tratamiento oncológico. El papel fundamental de medicina interna es evaluar de forma integral, teniendo en cuenta cada situación basal, incluyendo la expectativa de vida de nuestros pacientes para que cada decisión terapéutica sea de manera individualizada, evitando tanto el infratratamiento por edad como el sobretratamiento en pacientes con limitada reserva fisiológica.
«El paciente oncológico, especialmente el de edad avanzada, rara vez presenta el cáncer como único problema de salud»
En el trabajo multidisciplinar, ¿cómo es la participación del internista en los comités de tumores y qué margen de mejora existe en la coordinación entre especialidades?
La participación del internista en los comités de tumores es cada vez más relevante, especialmente en casos complejos. Su aportación no se centra tanto en la estrategia oncológica específica, sino en la valoración del contexto clínico del paciente: comorbilidades, riesgo de complicaciones, soporte médico necesario y adecuación global del plan terapéutico.
Creo que siempre existe cierto margen de mejora en la coordinación entre especialidades, especialmente en la continuidad tras el alta hospitalaria y en la gestión compartida de complicaciones crónicas derivadas del tratamiento. Una comunicación más estructurada y protocolos de derivación consensuados podrían optimizar los circuitos asistenciales y reducir fragmentación.
¿Hasta qué punto la Medicina Interna contribuye a garantizar la continuidad asistencial del paciente oncológico, especialmente en la coordinación con Atención Primaria?
La continuidad asistencial es uno de los pilares en el manejo del paciente oncológico. El internista, por su perfil generalista y hospitalario, actúa como puente entre oncología y atención primaria, garantizado una visión coherente del plan terapéutico global.









