Juan León García
Con 4.903 millones de euros facturados en 2023, los fabricantes de tecnología sanitaria aportan alrededor de un tercio de la facturación total del sector en España, estimada en unos 12.000 millones de euros, según los datos compartidos por 362 empresas (y relativos a ese año) recogidos en el estudio ‘Los fabricantes de Tecnología Sanitaria en España’ que ha presentado este lunes la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, Fenin.
La tendencia sigue al alza, y el conjunto de empresas vinculadas a la tecnología sanitaria crece un 1,2% entre 2021 y 2023, si bien desde la federación advierten que esa tendencia podría desacelerarse como resultado de los vaivenes geopolíticos (con los aranceles como máximo exponente), el entramado burocrático que enlentece la llegada de inversiones y, en última instancia, innovaciones.
Así lo ha expresado la directora general de BD España & Portugal, Lourdes López, durante su intervención en una mesa redonda con motivo de la jornada organizada por Fenin. López ha destacado que la parte de atraer y retener talento “es fundamental” y que la formación de personal técnico y cualificado sea cercana a los centros de fabricación. Al mismo tiempo que se simplifica la parte regulatoria y desde las administraciones se atenúa el impacto de los costes, se facilitan las ayudas a la innovación y se ofrecen incentivos fiscales para las compañías de un sector estratégico, como han coincidido todos los ponentes que han participado.
Pablo Crespo (Fenin): “Todos los países se están dando cuenta que sectores como el nuestro tienen un carácter estratégico”
“Todos los países se están dando cuenta que sectores como el nuestro tienen un carácter estratégico”, ha reafirmado Pablo Crespo, secretario general de Fenin. Sin embargo, ha lamentado que, debido a las dificultades actuales por el marco normativo, la falta de indexación de los contratos públicos y que el modelo de compra pública se base aún en la práctica más en el precio que en el valor, son causas que desembocan en que la mayoría de las empresas fabricantes de tecnología sanitaria “se vean abocadas a vender fuera de España”, donde les cuesta ser competitivas.

Son reivindicaciones históricas de Fenin que han recibido respuesta del Gobierno. El secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, presente en la inauguración, ha avanzado que trabajan en “una hoja de ruta para impulsar una estrategia específica para el sector de tecnología sanitaria que fomente la industrialización, la localización de la producción y la I+D+i. Queremos consolidar un ecosistema más competitivo, resiliente y sostenible”.
Puntos críticos: la cadena de suministro
Como otros años, el sector se caracteriza por la predominancia de pymes (93% del total), que contribuyen con el 58% del empleo y el 41% del volumen de ventas. Peor un tercio de ellas (29%) dan pérdidas, lo que representa un “serio problema”, ha expresado Crespo.
Carmen Aláez, adjunta a Secretaría General de Fenin, ha detallado además que el valor añadido bruto de las compañías que componen el informe fue en 2023 de 1.677 millones de euros. Además, el sector genera 54.000 puestos de trabajo directos, la mayoría de alta cualificación y especialización y en torno a 85.000 puestos indirectos.
Se estima que más de 2.500 empresas en España desarrollan actividades relacionadas con el sector de tecnología sanitaria
A nivel macro, se estima que más de 2.500 empresas en España desarrollan actividades relacionadas con el sector de tecnología sanitaria. No obstante, para una parte significativa de estas empresas, las actividades directamente vinculadas a tecnología sanitaria representan una fracción muy pequeña de su negocio global.
Por su parte, el técnico del Departamento Internacional de Fenin, Emilio García, ha precisado que casi el 60% de las empresas se concentran en Madrid y Cataluña (57,7%) y que, en el conjunto del país, hay más de 170 plantas de producción de tecnología sanitaria. En un segundo nivel de importancia, se sitúan la Comunidad Valenciana (13%, 47 empresas), el País Vasco (8%, 29 empresas), Andalucía (3,3%, 12 empresas) y Castilla La Mancha (3,3%, 12 empresas) y Aragón (3,3%, 12 empresas). La contribución combinada de estas cinco regiones asciende al 30,9% del total, consolidando su posición como centros secundarios pero relevantes para el desarrollo del sector.
Uno de los principales problemas identificados en base a las respuestas de las compañías que han participado en el estudio es el de la cadena de suministro. “Existe una dependencia de la importación de materiales críticos fuera de España y Europa”, ha observado García, que cita los dos principales países externos de los que provienen las materias primas: China y Estados Unidos (EEUU). Esa desventaja genera problemas a la hora de poder gestionar aprovisionamientos y de las reservas con las que cuentan las empresas.
“Mires donde mires hay algo de tecnología médica salvando vidas, acelerando diagnósticos”, ha reivindicado Lourdes López (BD), que ha pedido que el sector “se vea como esencial y tenga las ayudas acordes a ello”
En paralelo, ha advertido sobre el aumento del número de empresas fabricantes de tecnología sanitaria que producen en el extranjero respecto a 2021, cuyo número se ha incrementado un 9,33% en el periodo de estudio. Todo ello a pesar de que Europa es el principal mercado al que se exporta de largo (el 65% del total), seguido de Norteamérica. Pero decisiones políticas, como los aranceles impuestos por la administración Trump, están repercutiendo sobre el sector.
Así lo ha corroborado la directora general de BD España & Portugal: “Nosotros exportamos ya el 95% de lo que fabricamos aquí”. Junto a ella, han compartido mesa Manuel Matachana, consejero delegado Matachana, y Juan Antonio Sánchez, director general de Radiología.
Para Matachana, el cumplimiento de normativas europeas como la de dispositivos médicos (MDR, por sus siglas en inglés) “es un reto más” frente a empresas asiáticas o americanas que “llegan con mucha agresividad, por la escalabilidad que tienen”.
A su lado, Sánchez ha calificado la industria de la tecnología sanitaria como “necesaria en momentos de crisis”, y ha reivindicado el papel de las compañías españolas, con una imagen positiva en el exterior. Y, para paliar en parte el impacto de eventos como la rotura de la cadena de suministro, ha apostado por impulsar “una red de proveedores europeos que fabriquen más cerca” y así evitar las consecuencias de una crisis de ese tipo.
“Hay que seguir apostando por todas las implicaciones de que tengamos todos los suministros necesarios, para tener menos dependencia, y reforzar el papel estratégico del sector. Mires donde mires hay algo de tecnología médica salvando vidas, acelerando diagnósticos. Que se vea como un sector esencial y tenga las ayudas acordes a ello”, ha zanjado Lourdes López.










