Redacción
Los niveles de vacunación frente a la gripe en personas mayores de 60 años descienden hasta el 31,6% en 2025. Este grupo de población presenta la caída más preocupante, según indica el Gripómetro 2025-2026 elaborado por Sanofi. Esta cifra supone un retroceso de casi cuatro puntos porcentuales respecto al año anterior y se «aleja aún más del objetivo del 75%», como ha señalado el Dr. Jaime Jesús Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV).
Respecto a las personas mayores de 60 años que no se vacunan, los resultados del estudio indican que el 55,6% consideran que la vacunación no es necesaria, pese a formar parte del grupo más susceptible a complicaciones graves porque es cuando comienza la inmunosenescencia.
Por ello, el presidente de la Asociación Española de Vacunología ha destacado la necesidad de llevar a cabo «estrategias novedosas, sumar nuevos actores a la vacunación y mejorar la accesibilidad. Si seguimos haciendo lo mismo, no romperemos el techo que llevamos años sin superar, y eso se traduce directamente en más hospitalizaciones y más fallecimientos».
El presidente de la Asociación Española de Vacunología ha destacado la necesidad de llevar a cabo «estrategias novedosas, sumar nuevos actores a la vacunación y mejorar la accesibilidad»
Los pacientes con patologías crónicas presentan, también, unos datos de vacunación inferiores, algo que el presidente de la AEV ha calificado de «descorazonadores» por el retroceso que suponen. Y agrega que «pasar de un 22,4% a un 20,6% en pacientes crónicos significa que 80 de cada 100 no se vacunan, cuando deberíamos ver una tendencia creciente».
Una de las causas de esta cifra es la falta de percepción de los riesgos que supone no vacunarse. En este grupo, una parte significativa desconoce cómo la gripe puede agravar su estado de salud. Casi dos de cada tres personas con enfermedades cardiovasculares (64,7%) ignora el peligro real que supone la infección para su patología.
«La brecha entre el riesgo percibido y el riesgo real es un tema complejo con dos ejes fundamentales: la sensibilización del profesional y la del paciente. Al profesional hay que convencerle con datos y evidencia sobre el mayor riesgo que tiene su paciente crónico ante una gripe, las posibles complicaciones y cómo la vacunación reduce ese riesgo. Es clave hacerle consciente de que las coberturas en pacientes crónicos son, en ocasiones, incluso más bajas que en personas sanas de la misma edad», ha explicado el presidente de la AEV.
Por el lado del paciente, señala que «hay que trabajar los hábitos de vida saludable e incorporar la vacunación como algo necesario, fácil y accesible. Un paciente crónico puede llegar a ‘olvidarse’ de su patología con el tiempo, por lo que el recordatorio constante es esencial. En la Asociación Española de Vacunología trabajamos activamente en ambas líneas».
«Hay que trabajar los hábitos de vida saludable e incorporar la vacunación como algo necesario, fácil y accesible», ha señalado Jaime Jesús Pérez
La nota positiva la aporta el grupo de menores de cinco años, donde la vacunación sigue avanzando hasta convertirse en el segmento poblacional con mayor crecimiento y alcanzar el 49,8%, lo que supone un incremento de 6,2 puntos respecto a la campaña anterior.
El estudio señala que la recomendación del profesional sanitario sigue siendo el factor más determinante para vacunarse. Un 32,1% de las personas que se inmunizan lo hacen por consejo directo de su médico o enfermera. No obstante, el Gripómetro detecta un descenso en la prescripción: el 58% de los mayores de 60 años afirma no sentirse suficientemente informado y el 13,5% de los pacientes crónicos dejó de vacunarse por no recibir un recordatorio.
Por último, el informe subraya que la cobertura de vacunación frente a la covid-19 también ha caído de forma significativa, situándose en el 33,8% entre los mayores de 60 años, lo que supone una brecha de más de 20 puntos respecto a la gripe. Todo ello refuerza la necesidad de estrategias diferenciadas y mensajes más consistentes para mejorar la protección de los grupos más vulnerables.
Existen además importantes diferencias territoriales. En el grupo de mayores de 60 años, comunidades como Galicia (67%) y Castilla y León (62,4%) presentan las coberturas más altas, mientras que Canarias (41,7%) e Islas Baleares (42,6%) se sitúan a la cola. Por su parte, entre las personas de 60 a 64 años, se observa una situación similar con Galicia a la cabeza (43,1%) y Baleares en los valores más bajos (24,5%).









