«No se trata de digitalizar por digitalizar, sino de hacerlo con propósito clínico»

Pablo Prado, Head of Iberia en Straumann Group

digitalizar-propósito- clínico
Evoto

Anuario iSanidadental 2025
Redacción
La digitalización en odontología ha dejado de ser una cuestión de tendencia para convertirse en una herramienta clínica con impacto real. Pablo Prado, head of Iberia en Straumann Group, reflexiona sobre cómo la planificación 3D, los flujos digitales integrados y la inteligencia artificial están ayudando a las clínicas a ganar predictibilidad, mejorar la comunicación con el paciente y reforzar el criterio del profesional como eje central de la toma de decisiones.

En los últimos años la práctica clínica ha evolucionado significativamente. Desde tu experiencia, ¿cómo está viviendo el sector esta transformación digital?
La transformación digital en odontología ya no es una expectativa futura; es una realidad que se está consolidando a gran velocidad. Cuando llegué a Iberia, tras varios años liderando diferentes unidades de negocio, me sorprendió la madurez y la intención clara de los profesionales en España y Portugal por incorporar tecnología siempre que aporte valor real al tratamiento.

No se trata de digitalizar por digitalizar, sino de hacerlo con propósito clínico. Y en ese sentido, la digitalización está impulsando la inmediatez en los tratamientos. La evolución es visible en toda la cadena. El primer gran paso para muchas clínicas ha sido el escáner intraoral, que no solo sustituye la impresión tradicional, sino que abre la puerta a un flujo de trabajo completamente distinto.

A partir de un escaneo preciso, el profesional puede planificar, visualizar distintos escenarios y compartir información con el laboratorio de manera inmediata, sin pérdida de datos ni tiempos muertos. Luego está la planificación 3D, que quizá es uno de los cambios más transformadores.

La capacidad de anticipar, de medir con exactitud, de evitar variaciones innecesarias… todo esto incrementa la predictibilidad, que hoy es un valor central para cualquier clínica. Pero hay un aspecto que, para mí, sintetiza el verdadero impacto de este cambio: la relación con el paciente. La digitalización hace que la comunicación sea más clara y comprensible. Los pacientes ven, entienden y participan. Y ese nivel de transparencia repercute en confianza, en aceptación de tratamientos y en fidelización.

Por supuesto, esta transición requiere un acompañamiento adecuado. La adopción digital es un proceso, no un salto. Y en Iberia veo un ecosistema con talento, con inquietud y con un enfoque consciente hacia la incorporación de nuevas capacidades. Es un contexto que ofrece muchas oportunidades para seguir evolucionando el estándar de atención.

«Nuestro objetivo es liderar el proceso de transformación digital que atraviesa el mercado en su transición hacia un flujo digital completo. Queremos ser un socio estratégico para clínicas y laboratorios, no un proveedor más»

Para quienes aún no están familiarizados con ello, ¿cómo definirías el ecosistema digital de Straumann y su aportación a las clínicas y laboratorios? Nuestro enfoque parte de algo muy simple: la tecnología debe trabajar para el profesional, no al revés. Por eso hablamos de un ecosistema digital integrado. No son herramientas aisladas, sino un flujo continuo que conecta el escaneo intraoral, la planificación digital, el diseño, la fabricación y la comunicación entre clínica y laboratorio.

La clave está en la integración. Cuando todas las plataformas se comunican entre sí, la información fluye sin interrupciones. Esto reduce errores, acorta tiempos y da consistencia al tratamiento. Para el profesional significa trabajar con más seguridad; para el paciente, recibir una experiencia más clara y un resultado más preciso.

Pero la integración no es solo técnica. También tiene que ser humana. La digitalización funciona cuando el profesional se siente acompañado. Por eso ponemos un gran énfasis en la formación, el soporte y el acompañamiento continuo. La transición digital no es un proyecto de un día: es un cambio cultural que requiere equipo, presencia y un socio que esté a la altura. Además, dentro del ecosistema Straumann conviven diferentes marcas que aportan valor en cada tramo del flujo digital, y uno de mis desafíos, y también una de mis motivaciones, es asegurar que esa diversidad trabaje de forma coherente, con un propósito único orientado a la excelencia clínica.

«La IA tiene un impacto profundo porque permite trabajar con un nivel de precisión y consistencia que sería difícil alcanzar solo con procesos manuales. Su función es complementar, no reemplazar. La decisión clínica siempre es del profesional»

En cuanto a innovación, ¿en qué áreas concentra Straumann sus principales inversiones en I+D?
Nuestro foco en I+D se puede resumir en tres grandes áreas estratégicas. La primera es el desarrollo de plataformas digitales más intuitivas, conectadas y accesibles. La facilidad de uso es una condición indispensable para la adopción digital. Queremos que cualquier profesional, independientemente de su nivel de experiencia, pueda trabajar con seguridad y fluidez desde el primer día. La segunda es la interoperabilidad.

El mercado no es homogéneo; cada clínica tiene su propia infraestructura, su propia historia digital y su propio ritmo. Por eso apostamos por flujos abiertos, capaces de integrarse con distintos sistemas y a diferentes casuísticas específicas. Esa flexibilidad es esencial para avanzar hacia un modelo digital realmente consolidado.

La tercera área, naturalmente, son las tecnologías emergentes: inteligencia artificial, impresión 3D y automatización de procesos que permiten a las clínicas ser cada vez más eficientes. La impresión 3D está acelerando la fabricación y abriendo nuevas posibilidades en personalización.

Y, aunque la digitalización es un pilar clave, seguimos invirtiendo mucho en el desarrollo de innovaciones en el área implantológica, donde tenemos un pipeline de lanzamientos muy sólido para los próximos años. La solidez científica es parte de nuestra identidad y es un elemento central de nuestra propuesta de valor.

La inteligencia artificial está transformando numerosos sectores. ¿Qué papel juega en las soluciones digitales de Straumann?
La IA tiene un impacto profundo porque permite trabajar con un nivel de precisión y consistencia que sería difícil alcanzar solo con procesos manuales. En implantología, por ejemplo, la inteligencia artificial contribuye a generar planificaciones más detalladas y a plantear diferentes escenarios clínicos.

Sin embargo, siempre subrayo algo importante: la IA no sustituye al profesional. Su función es complementar, no reemplazar. Ayuda a estandarizar, a reducir tareas repetitivas y a aportar información de mayor calidad. Pero la decisión clínica siempre es del profesional. De esta forma, tomar decisiones apoyadas por la IA, entiendo que será una ventaja competitiva de aquellos profesionales que la incorporen en sus rutinas de trabajo.

¿Cómo se traducen estas soluciones digitales en beneficios para los pacientes?
El impacto en el paciente es directo y muy visible. Lo primero que notan es la comodidad: el escáner intraoral elimina la incomodidad de las impresiones tradicionales, que para muchos eran un momento estresante. Lo segundo es la claridad. Cuando un paciente ve su propia boca digitalizada y puede visualizar posibles tratamientos, entiende mejor qué está ocurriendo y por qué se recomienda un determinado abordaje. Esta transparencia genera confianza y mejora la aceptación del tratamiento.

«La tecnología debe trabajar para el profesional, no al revés. Hablamos de un ecosistema digital integrado»

Y luego está la eficiencia. Los tiempos se acortan, los ajustes se reducen, y los resultados suelen ser más precisos desde la primera cita. Eso se traduce en menos visitas, menos incertidumbre y una experiencia más agradable. Los profesionales nos cuentan que sus pacientes se sienten más informados, más partícipes y tranquilos. Y, en un mercado en el que la experiencia del paciente es cada vez más determinante, esto tiene un valor enorme.

Como director general de Straumann Group en Iberia, ¿cuáles son los objetivos que se marca para España y Portugal?
Hace poco más de un año me mudé con mi familia desde Curitiba, Brasil a Madrid. Fue un cambio importante personal y profesional. Llegar a un mercado nuevo te abre la oportunidad de aprender, y para ello es necesario observar con atención, a escuchar y estar bien próximo de nuestros clientes y colaboradores y a entender la cultura local antes de tomar decisiones. Y desde ese lugar, puedo decir que Iberia es un ecosistema muy dinámico, con profesionales de gran nivel y con una predisposición real a la innovación.

Nuestro objetivo es liderar el proceso de transformación digital que atraviesa el mercado en su transición hacia un flujo digital completo. Y no hablo solo de tecnología: hablo de formación, soporte, cercanía y una relación que se construya día a día. Queremos ser un socio estratégico para clínicas y laboratorios, no un proveedor más. También buscamos continuar creciendo fuertemente en implantología, mientras seguimos avanzando con excelentes resultados en ortodoncia, soluciones digitales y biomateriales.

España y Portugal son mercados estratégicos para el grupo, y estamos invirtiendo en desarrollar capacidades, expandir equipos e infraestructura para responder a ese nivel de ambición. Y, desde un ángulo más humano, quiero seguir fortaleciendo nuestra cultura interna. La mentalidad Straumann — nuestro emprendedor, nuestra agilidad en la toma de decisiones, siempre en un marco de búsqueda de excelencia, con humildad, colaboración y espíritu de aprendizaje — es una de nuestras grandes ventajas competitivas. Mi responsabilidad es potenciar esta cultura y asegurar que siga siendo nuestro motor de crecimiento y diferenciación competitiva en esta nueva etapa.

Noticias complementarias

Podcast

Podcast

Economía

Accede a iSanidad

Buscar
Síguenos en