Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
Durante más de sus ocho décadas de trayectoria, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha ido evolucionando para adaptarse en cada momento. Va lores como el trabajo en red o los avances en digitalización y nuevas tecnologías marcan el contexto actual de la entidad.
Pero, como pone de relieve la Dra. Eloísa del Pino, presidenta del CSIC, desde la creación de la entidad hasta la actualidad, la máxima siempre ha sido la misma: ofrecer una producción científica de calidad en diferentes áreas que tenga un impacto real sobre la sociedad.
¿Cómo definiría el papel del CSIC en el ecosistema científico español y qué líneas estratégicas marcan en la actualidad el trabajo de la entidad?
El CSIC es la piedra angular del ecosistema científico español. Más de 17.000 personas dedicadas a la investigación científica y técnica y a su gestión, distribuidas en 121 institutos y 3 centros nacionales, es la institución más grande del país. Desarrollamos investigación básica y aplicada en todas las áreas del conocimiento, con clara vocación de generar soluciones que trasciendan fronteras.
Nuestras cifras hablan por sí solas: 15.538 publicaciones, más de 5.600 proyectos nacionales y casi 1.300 internacionales, con una financiación de unos 1.300 millones de euros. Estos números reflejan el impacto que tiene el CSIC tanto a nivel nacional como global, reafirmando nuestra posición de liderazgo en la investigación científica.
«Nuestras cifras hablan por sí solas: 15.538 publicaciones, más de 5.600 proyectos nacionales y casi 1.300 internacionales, con una financiación de unos 1.300 millones de euros»
Para estar a la vanguardia de la ciencia y anticiparnos a los grandes desafíos, el CSIC ha llevado a cabo diversos ejercicios de prospectiva científica que actualiza cada poco tiempo. Esta práctica, que comenzó hace unos años, se plasmó en 14 Libros Blancos CSIC 2030, una herramienta clave que nos permite visualizar el futuro de la ciencia en España y orientar nuestras prioridades hacia los temas más urgentes.
Además, entre 2025 y 2026, estamos preparando los planes estratégicos de las diferentes áreas científico-técnicas, que guiarán nuestro trabajo durante los próximos cinco años, asegurando que nuestras investigaciones se alineen con las tendencias globales y las necesidades sociales y económicas.
En los próximos años, el CSIC pretende acelerar la producción de conocimiento en todas las áreas en las que trabajamos a través de la tecnología y la formación de todo el personal de la institución y su impacto contribuyendo activamente al desarrollo económico, social y cultural de España. Producimos ciencia universal, por eso la internacionalización del personal y de nuestra investigación en colaboración con otros países es también una prioridad. Una de las principales aportaciones del CSIC es la transferencia de cono cimiento.
Nuestra capacidad para trasladar los resultados de la investigación a la sociedad es crucial. En los últimos años, puede destacarse nuestra investigación en áreas como la transición verde, la biomedicina, la digitalización responsable, la autonomía estratégica de nuestra economía y la calidad democrática. Estas son áreas clave donde la ciencia y la tecnología juegan un papel decisivo para abordar los grandes desafíos globales y locales.
En resumen, el CSIC no solo es un referente en la ciencia española, sino también un motor de cambio y progreso, trabajando para que el conocimiento científico genere un impacto real y positivo en la sociedad y la economía.
¿Qué importancia tiene hoy en día el trabajo en red, tanto entre los diferentes centros que forman parte del CSIC como en el marco de otros proyectos internacionales?
El trabajo en red es hoy un pilar esencial para el CSIC, tanto entre nuestros centros, como a nivel internacional, donde la colaboración nos permite afrontar retos globales con mayor eficacia y alcance. Nuestra misión es promover, coordinar y difundir la investigación científica y tecnológica a través de una organización que fomente la cooperación, la multidisciplinariedad y la internacionalización.
Este enfoque permite potenciar nuestras capacidades y generar impacto en la sociedad, la economía y la cultura. En términos internacionales, el CSIC es la tercera institución pública de investigación más relevante en Europa y la sexta a nivel mundial. Esta posición se ha logrado gracias a una colaboración interna sólida, que nos permite demostrar una imagen cohesionada y potente hacia el exterior.
En 2024, firmamos 525 acuerdos de colaboración con 73 países, y lanzamos más de 380 proyectos en el marco de iniciativas europeas e internacionales. Como resultado, el 41% de nuestras publicaciones incluyen colaboración internacional, lo que subraya la importancia de las redes científicas globales.
El trabajo en red dentro del CSIC también se refleja en nuestra estructura organizativa. Nuestra normativa establece que el trabajo se realiza a través de grupos de investigación colaborativos. Esto facilita la interdisciplinariedad, que es fundamental para abordar los desafíos complejos de la ciencia moderna.
Un ejemplo claro de esta colaboración interna son las Plataformas Temáticas Interdisciplinares (PTI) y la Conexiones CSIC. Estas son herramientas flexibles y temporales que agrupan a investiga dores de diferentes áreas del cono cimiento (Vida, Materia, Sociedad) para trabajar juntos en proyectos que aborden problemas científicos y sociales de gran relevancia, como el cáncer, la movilidad, la situación de los océanos o el envejecimiento.
Las PTI también fomentan la cooperación con empresas, administraciones públicas y otros actores no académicos, buscando generar un impacto social tangible y transferir conocimiento. En 2024, se realizó una evaluación de las PTI, y los resultados confirmaron su efectividad como catalizadores de cooperación interdisciplinar con impacto social, económico y científica.
La movilidad internacional también juega un papel crucial en el trabajo en red. En 2024, 283 investigadores del CSIC realizaron estancias en el extranjero, y 219 investigadores internacionales se unieron a nuestras actividades. Esto permitió que más de 500 investigadores se beneficiarán de un intercambio enriquecedor, fortaleciendo conexiones entre cien tíficos y facilitando la transferencia de conocimiento. En resumen, el trabajo en red, tanto a nivel interno como internacional, es indispensable para avanzar en la ciencia moderna.
Nos permite compartir infraestructuras, recursos y conocimientos, generar investigaciones más impactantes y colaborar en soluciones globales a los desafíos actuales. Esta visión nos posiciona como un actor clave en la construcción de una investigación abierta, competitiva y orientada a la sociedad.
Teniendo en cuenta el rol que jugó el CSIC en la pandemia de Covid-19, ¿cómo definiría la importancia de la entidad en el control o preparación de futuras emergencias de salud pública?
El CSIC juega un papel fundamental no solo en la generación y di fusión del conocimiento científico, sino también en la preparación y respuesta ante emergencias de salud pública. Una de sus funciones esenciales es el asesoramiento independiente y experto a las administraciones públicas, un papel que se intensificó de manera crucial durante la pandemia de Covid-19.
La crisis sanitaria mundial causada por el Covid-19 puso de manifiesto la relevancia estratégica del CSIC en la gestión de emergencias de salud pública. Desde los primeros días de la pandemia, el CSIC fue un actor clave en el desarrollo de soluciones científicas y tecnológicas frente al virus.
Utilizando herramientas de colaboración como la PTI Salud Global, abordamos la emergencia desde una perspectiva integral y multidisciplinaria: estudiamos el genoma del virus, identificamos sus reservorios, desarrollamos medidas de prevención y predicción, y, finalmente, colaboramos en la creación de una vacuna eficaz y segura. Además, nos dedicamos al análisis del impacto social y económico de la pandemia, contribuyendo con datos y estudios para informar políticas públicas.
Este esfuerzo colectivo no solo con solidó al CSIC como un actor indispensable durante la crisis, sino que también demostró el valor de la cooperación entre distintos centros, grupos e instituciones científicas. La PTI Salud Global, que surgió como respuesta a la emergencia, continúa hoy su labor, con el objetivo de proporcionar una respuesta integral a las amenazas globales de salud.
Bajo el enfoque “Una sola salud” (One Health), que considera la salud humana, animal y ambiental de manera interconectada, la PTI se dedica a prevenir, predecir, detectar y responder a futuras amenazas sanitarias mundiales, siempre utilizando estrategias multidisciplinares y tecnologías innovadoras.
Además, el CSIC cuenta con otra herramienta para promover la coordinación y la elaboración de protocolos específicos para situaciones de crisis, así como contribuir con análisis de riesgos y conocimiento para optimizar la respuesta a desastres, tanto naturales como provo cados por el ser humano, el Comité de Asesoramiento en Emergencias. Este se activó en emergencias nacionales como la erupción del volcán de la Palma, la DANA de Valencia de 2024 y los incendios del verano de 2025.
La experiencia adquirida durante la pandemia y en otras emergencias, confirma que el CSIC es un actor clave para garantizar una respuesta rápida, coordinada y basada en evidencia científica ante futuras crisis sanitarias o riesgos globales.
La capacidad del CSIC para reunir a expertos de distintas disciplinas, sus plataformas colaborativas como las PTI, y su estructura flexible de asesoramiento lo posicionan como un actor estratégico en la preparación y respuesta ante emergencias, contribuyendo al diseño de políticas públicas que protejan la salud y el bienestar de la sociedad
En el marco de la investigación biomédica, ¿qué líneas o proyectos de los que hay en marcha en el CSIC considera más prometedores en el corto-medio plazo?
La investigación biomédica es uno de los principales desafíos científicos del CSIC, tal como se refleja en los Libros Blancos CSIC 2030. En particular, el cuarto volumen, “Desafíos en Biomedicina y Salud”, destaca diez grandes retos, entre los que se incluyen la lucha contra el cáncer, el desarrollo de terapias avanzadas, la investigación sobre enfermedades raras y la resistencia a fármacos, así como el impulso de la medicina personalizada y de precisión.
Estos desafíos guían actualmente la investigación en el Área Global Vida, que incluye Biología y Biomedicina. En el corto y medio plazo, los planes estratégicos de esta área priorizan la investigación básica y apli cada sobre el envejecimiento y las enfermedades asociadas, avanzando en técnicas de medicina personalizada, regenerativa y de precisión.
«Una de las principales aportaciones del CSIC es la transferencia de conocimiento. Nuestra capacidad para trasladar los resultados de la investigación a la sociedad es crucial»
Además, se incorpora una perspectiva One Health para abordar la salud de manera integral, vinculando la salud humana, animal y ambiental. También se trabaja en la seguridad alimentaria y en los efectos de la dieta sobre la salud humana, así como en la aplicación de la IA y la ciencia de datos para mejorar el diagnóstico y tratamiento en biomedicina.
Tan relevante es este reto para nuestra institución que en el año 2023 se diseñó el Plan Estratégico en Biomedicina del CSIC. En el mismo se abordan los principales retos de esta área y se ponen en funcionamiento varios instrumentos estratégicos para abordarlos. Uno de los más innovadores es la Fagoteca One Health, un proyecto que está desarrollando un repositorio de recursos biológicos con un enfoque pionero que integra la inteligencia artificial para caracterizar fagos y bacterias.
Este proyecto busca crear un servicio único multicéntrico para la investigación de enfermedades infecciosas y su resistencia. Otro proyecto relevante es la RST Biomed, un piloto para crear una red de servicios biomédicos que facilite la colaboración empresarial y la traslación de la investigación preclínica hacia la práctica clínica, con el objetivo de aumentar los TRL de los proyectos.
También se está desarrollando la RER Biomed, una red de investigación que visibiliza el trabajo del CSIC en áreas de gran impacto social y sanitario, especialmente en enfermedades raras proyecto incluye workshops con asociaciones de pacientes y el uso de la IA para mejorar el diagnóstico y tratamiento de estas patologías.
Por último, para fortalecer los vínculos entre la investigación básica y la aplicación clínica, el CSIC está promoviendo la cooperación con la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), con el objetivo de desarrollar jornadas científicas sobre temas clave como el cáncer, las enfermedades infecciosas y la nanomedicina.
Además, en el ámbito de atracción de talento y apoyo de vocaciones científicas, el programa JAE-MED está diseñado para financiar tesis doctorales en el ámbito clínico, creando un puente entre la investigación básica y hospitalaria. El CSIC está impulsando proyectos punteros desde distintas perspectivas que abarcan desde la creación de nuevas herramientas terapéuticas hasta la colaboración directa con el sector sanitario, siempre con el objetivo de acelerar la traslación de la investigación a la práctica clínica. Estas iniciativas prometen transformar el panorama de la investigación biomédica en España, ofreciendo soluciones innovadoras para los gran des retos de la salud pública.
¿Cómo está trabajando el CSIC para integrar nuevas tecnologías, como las relacionadas con el uso de la inteligencia artificial? ¿Hay ejemplos prácticos ya sobre su aplicación?
El Consejo ha identificado las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial (IA), la ciencia de datos y la cuántica, como retos clave para el futuro de la investigación. Estos desafíos se abordan en dos de los Libros Blancos CSIC: el volumen 10, “Información digital y compleja”, y el volumen 11, “Inteligencia artificial, robótica y ciencia de datos”.
Algunos de los retos en este ámbito incluyen la transformación digital mediante tecnologías emergentes de la información, la innovación en diagnósticos y tratamientos para una salud integral, y el desarrollo de fundamentos y tecnologías disruptivas para una sociedad interconectada.
A nivel transversal, el CSIC también ve la aceleración del descubrimiento científico mediante la integración de la IA y la digitalización como pilar fundamental para la investigación en diversas áreas del conocimiento. En cuanto a la aplicación práctica de estas tecnologías y con el objetivo de capitalizar el conocimiento existente en la institución, se han lanzado varias iniciativas dentro del CSIC. Una de ellas es la PTI Ciencia Digital, que busca impulsar la innovación digital, la gestión y apertura de datos, así como la formación y sensibilización de la sociedad en el uso ético de estas tecnologías.
Esta organiza cursos y actividades de divulgación para promover la investigación sostenible en el ámbito digital. Otra iniciativa importante es la PTI QTEP, que se centra en las tecnologías cuánticas. Esta plataforma trabaja en áreas clave como la computación cuántica, la comunicación cuántica, la sensoria cuántica y la manufactura cuántica. Además, ha desarrollado un máster en cuántica y lleva a cabo varias iniciativas de comunicación científica sobre estos avances.
En el campo de la inteligencia artificial, la Conexión Inteligencia Artificial reúne a investigadores y técnicos del CSIC que trabajan activamente en la investigación en IA en diferentes áreas del conocimiento, desde las matemáticas a las humanidades. Esta red promueve la innovación, la colaboración y la transferencia de conocimiento en IA, incluyendo entre sus actividades la contratación de personal post doctoral para proyectos de IA, la organización de escuelas de verano temáticas y diversas actividades de divulgación orientadas al público general.
A nivel estratégico, el CSIC ha lanzado dos estrategias centradas en las nuevas tecnologías. Por un lado, la Estrategia CSIC 2025-2030, un plan integral para potenciar el uso y desarrollo de la IA en el CSIC, con un enfoque en la ciencia, la gestión, la transferencia de conocimiento y el ecosistema de IA.
Este plan se articula sobre cuatro ejes estratégicos: Ciencia, Transferencia, Gestión y Ecosistema IA, y cuatro ejes habilitadores: Aprendizaje, Talento, Infraestructura y Proyección Internacional. Por otro lado, en el ámbito de las tecnologías cuánticas, el CSIC pondrá en marcha la Estrategia de Ciencia y Tecnologías Cuánticas CSIC 2025-2030, que incluye la creación de un Centro de Ciencias y Tecnologías Cuánticas (CCT).
«Nuestra normativa establece que el trabajo se realiza a través de grupos de investigación colaborativos; esto facilita la interdisciplinariedad, fundamental para abordar los desafíos complejos de la ciencia moderna»
Este centro reunirá a 36 grupos de investigación que trabajarán en el desarrollo de la investigación e innovación en cuántica, apoyando la Estrategia Nacional de Tecnologías Cuánticas. En transferencia de tecnología, la iniciativa IA Excelente, promovida por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial (Sedia), ha financiado siete propuestas del CSIC para aplicar IA a proyectos de gran impacto social, en temáticas como la salud o la democracia.
En resumen, el CSIC está posicionándose a la vanguardia de la investigación al integrar tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y las tecnologías cuánticas. Estas herramientas no solo están acelerando el avance científico, sino también ampliando las fronteras del conocimiento y facilitando la transferencia de soluciones innovadoras que responden a los desafíos más urgentes de la sociedad, consolidando su rol como líder en la investigación aplicada y en la creación de impacto social. Uno de los temas que se ponen sobre la mesa al hablar sobre ciencia en España el relacionado con la fuga de talento.
¿Cómo se actúa desde el CSIC en este sentido para tratar de captar y retener profesionales punteros en sus respectivos campos de investigación?
El CSIC es consciente del reto que supone la atracción y retención de talento científica-técnico, especialmente en un entorno tan competitivo. Por ello, hemos puesto en marcha diversas acciones que nos conviertan en una institución atractiva no solo para atraer a las mejores promesas de investigación y profesionales consolida dos, sino también para que nuestros investigadores y técnicos se queden, crezcan y contribuyan al ecosistema científico español.
Contamos con una serie de herramientas estratégicas para lograrlo. Uno de los pilares fundamentales es el Departamento de Postgrado y Especialización, que coordina actividades de aprendizaje y docencia con el objetivo de atraer y formar a investigadores y técnicos de alto nivel en diversas etapas de su carrera profesional.
Ofrecemos un entorno multi disciplinar y altamente especializado que permite a los futuros científicos formarse en la mejor de las condiciones, dentro de una institución que lidera la investigación básica y aplicada en todas las áreas del conocimiento. Un ejemplo de los programas más destacados en este sentido es Momentum, que otorgó 187 contratos de cuatro años a predoctorales, titulados superiores y postdoctorales.
El objetivo es crear un perfil de investigadores y técnicos altamente cualificados en competencias digitales avanzadas que pueda ser retenido en el ecosistema español de ciencia, tecnología e innovación, y contribuir al desarrollo de una investigación puntera y competitiva.
Además, en 2023, lanzamos en colaboración con la Fundación General CSIC el Programa CSIC JAE Chairs, la primera iniciativa de Cátedras Científicas dentro del CSIC. Este programa tiene un objetivo claro: atraer a investigadores de primera línea mundial que impulsen la excelencia científica en el CSIC y en España.
No solo sumándose al CSIC, también contribuyendo a formar a los próximos referentes de la investigación. En lo relativo a la retención, la institución fomenta un entorno de colaboración multidisciplinar, con las ya mencionadas PTI y Conexiones, que permiten a nuestros investigadores trabajar en proyectos ambiciosos y de gran impacto. Además, apoyamos la movilidad internacional, las estancias en el extranjero y la colaboración con otros centros de excelencia, lo que enriquece la experiencia investigadora y abre nuevas oportunidades de desarrollo.
En resumen, el CSIC se ha convertido en un referente para los investigadores y técnicos jóvenes y más consolidados, gracias a su excelencia científica, apuesta por la formación, y la creación de un entorno de trabajo estimulante. Gracias a todas estas acciones estamos construyendo un ecosistema donde el talento no solo se capta, sino que se retiene y se desarrolla de forma sostenible, contribuyendo al futuro de la ciencia en España.
Para finalizar, ¿qué objetivos se marca al frente de la entidad en el corto, medio y largo plazo?
En el CSIC, nos marcamos varios objetivos fundamentales en el corto, medio y largo plazo, alineados con las líneas del Plan Estratégico 2027-2030, cuyo objetivo principal es que la entidad sea capaz de acelerar la producción de conocimiento en todas las áreas en las que trabajamos y su impacto científico y social.
Este objetivo es muy ambicioso porque implica hacer que la digitalización y la tecnología permeen en la organización y, sobre todo, en las 17.000 personas que somos. A todas nuestras infraestructuras científicas (ya sea nuestra flota, telescopios, laboratorios, museos o fincas experimentales), a nuestros centros, independientemente de a qué disciplina se dediquen y al personal científico, técnico y de gestión hay que dotarles de capacidades digita les al más alto nivel.
Está siendo una gran inversión que ya comenzamos hace unos años pero que tiene cada vez más sentido. Además, tenemos que asegurar que nuestros investiga dores cuenten con infraestructuras de vanguardia y recursos para desarrollar sus proyectos de forma óptima, y fortalecer nuestra participación en convocatorias globales e internacionales.
En términos de impacto científico, un objetivo a corto es mejorar nuestros instrumentos de captación de talento, utilizando varias herramientas a nuestro alcance (políticas de incentivos y de aprendizaje). Además, buscamos siempre ampliar las fronteras de colaboración con los mejores grupos de investigación del mundo e impulsar una colaboración multidisciplinar para responder a problemas científicos y sociales complejos.
En cuanto al impacto social, que es una prioridad máxima desde hace unos años, el CSIC quiere incrementar la transferencia de conocimiento y la innovación aplicada a sectores clave de la sociedad, también en temas que no son investigados por otros, por ejemplo, las enfermedades minoritarias.
En la actualidad estamos creando 13 empresas por año y queremos incrementar esta cifra, incluso en áreas donde nunca se había planteado esta actividad; para ello estamos di señando distintos instrumentos que van desde todo tipo de programas de acompañamiento a los investigadores, intensificación de la relación con las empresas, hasta incentivos, desburocratización, entre otros.
Además, el CSIC hace una intensa laboral de asesoramiento a la administración pública que ha tenido tradicional mente poca recompensa y que ahora consideramos valiosa y debe ser reconocida. Estos objetivos son esenciales para que el CSIC no solo mantenga su liderazgo en la investigación científica, sino también para que esté a la van guardia en la generación de conocimiento que impulse el bien común y la innovación responsable.










