Redacción
La mortalidad del cáncer de mama a nivel mundial se redujo en los últimos 30 años (1990-2023), en contraposición al número de casos, que no paró de crecer en el mismo periodo, si bien las previsiones no son tan halagüeñas: tanto casos como mortalidad podrían crecer debido, principalmente, al envejecimiento poblacional, según un estudio basado en el Global Burden of Diseases (GBD) que publica este martes The Lancet Oncology.
Los investigadores han tomado como referencia el primer periodo (1990) y lo han comparado con el último de referencia (2023) en este tipo de tumor y con datos de mortalidad ajustados a la edad, donde han apreciado que esta ha ido reduciéndose en el tiempo. En España, lo hizo casi un 42%, caída propiciada por la extensión de las pruebas de cribado en la detección de cáncer de mama, que favorecen un diagnóstico temprano y, en paralelo, a la aparición de tratamientos innovadores accesibles en países de ingresos altos como el nuestro.
Pero, aunque el artículo científico refleja que tasas de incidencia y mortalidad se mantendrán estables, no lo harán por mucho tiempo, ya que a medida que la población envejezca, la previsión es que los casos y las muertes crezcan a la par en una estimación a 2050. Así, se alcanzarían los 3,5 millones de diagnósticos y 1,4 millones de muertes anuales a nivel global.
Para la directora del ISCIII, el estudio demuestra que el cáncer de mama “constituye un problema de salud pública en todo el mundo”
Para Marina Pollán, directora general del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y epidemióloga del cáncer, el artículo tiene importancia porque “pone de manifiesto la carga de enfermedad de este tumor que constituye un problema de salud pública en todo el mundo, la diferente expectativa de vida de las mujeres con esta enfermedad en países con mayor y menor renta (la incidencia es mayor en países de alto nivel económico y la mortalidad es menor), y también muestra el papel de algunos de los factores de riesgo modificables”, analiza en declaraciones al Science Media Centre (SMC) España.
Al comparar los datos que ofrece el GBD con los que registra el SIEC (Sistema de Información Español de Cáncer), se comprueba que las cifras se mueven en un rango similar, con diferencias. Por casos, el SIEC estimó que en 2023 se alcanzarían los 35.540, mientras que el artículo publicado rebaja la cifra a 29.400, con un intervalo de incertidumbre que oscila entre 24.600 y 34.400, observa Pollán. Respecto a la mortalidad, el dato que se registró ese año fue de 6.405 muertes en España, “una cifra claramente inferior a la proporcionada en este estudio (7.890)”.
La investigación estima que para 2050 se alcanzarán los 3,5 millones de diagnósticos y 1,4 millones de muertes anuales por cáncer de mama a nivel global
Por su parte, Alejandro Pérez Fidalgo, médico del servicio de Oncología y Hematología del Instituto de Investigación Sanitaria Clínico Valencia (Incliva) y miembro de los grupos de trabajos Largos Supervivientes y de Adolescentes y Adultos Jóvenes de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), hace también para SMC España una lectura de los datos, que “hablan muy bien de nuestro sistema sanitario y su estrategia en la lucha contra el cáncer de mama entre 1990 y 2023”.
Además, señala que el descenso de la mortalidad en España “es incluso superior a la media de disminución de los países ricos. Que haya muchos más casos nuevos y, aun así, caiga casi un 42% la mortalidad en un mismo periodo de tiempo es un gran hito sanitario por el que deberíamos felicitarnos”, asegura el también facultativo en el Hospital Clínico Universitario de Valencia.
Sin embargo, recuerda que existen grandes diferencias por países y la situación socioeconómica a la hora de manejar el cáncer de mama. “Este estudio ratifica que el esfuerzo sanitario realizado en países europeos, España incluida, impacta positivamente en la salud de la población”, observa.
Por último, el propio artículo científico hace hincapié sobre los factores de riesgo y cómo impactan también en los resultados. Los que más impactan, en términos de tasas de DALY, son los dietéticos, el tabaco y los niveles altos de glucosa en plasma, sin olvidar otros que también, pero en menor medida, como la obesidad, la ingesta de alcohol en grandes cantidades o el sedentarismo.








