Dolor orofacial: la asignatura pendiente del Grado de Odontología en España

Dr. Miguel de Pedro Herráez, presidente de la Sociedad Española de Disfunción Cráneo-mandibular y Dolor Orofacial (Sedcydo)

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Anuario iSanidadental 2025
Dr. Miguel de Pedro Herráez, presidente de la Sociedad Española de Disfunción Cráneo-mandibular y Dolor Orofacial (Sedcydo)
El dolor orofacial constituye uno de los grandes retos de la odontología contemporánea. Se trata de un conjunto de patologías que afectan a la articulación temporomandibular, los músculos masticatorios, los nervios craneales y estructuras relacionadas, generando sufrimiento físico, alteraciones funcionales y un impacto emocional considerable en quienes lo padecen.

La prevalencia es elevada: miles de personas en España conviven con dolor orofacial crónico, y sin embargo, la respuesta académica y sanitaria sigue siendo insuficiente. La universidad española, que debería liderar la formación y la investigación en este campo, mantiene una deuda pendiente: la ausencia de una asignatura obligatoria y reglada en Grado que prepare a los futuros odontólogos para enfrentarse a esta realidad clínica.

Una formación fragmentada y desigual

Actualmente, el dolor orofacial y los trastornos temporomandibulares se abordan manera dispersa en el Grado de Odontología. Se incluyen menciones puntuales en asignaturas de medicina oral, prótesis, cirugía oral o incluso psicología, pero no existe un itinerario formativo claro que garantice competencias homogéneas. El resultado es una formación fragmentada, dependiente de la iniciativa personal del estudiante o del interés particular de algunos docentes.

Esta situación genera desigualdad: mientras algunos odontólogos logran acceder a cursos de posgrado o congresos especializados, otros se enfrentan a la práctica clínica sin herramientas suficientes para diagnosticar y tratar adecuadamente a sus pacientes.

Actualmente, el dolor orofacial y los trastornos temporomandibulares se abordan de manera dispersa en el Grado de Odontología

Consecuencias para pacientes y profesionales

La falta de formación reglada tiene consecuencias directas en la calidad asistencial. Los pacientes con dolor orofacial suelen recorrer un largo peregrinaje por distintas consultas (odontólogos, cirujanos maxilofaciales, médicos de familia, neurólogos, psicólogos) sin encontrar una respuesta integral. En muchas ocasiones esto hace que su dolor cronifique, con el consiguiente deterioro de su calidad de vida.

Por su parte, los profesionales se ven obligados a improvisar, a depender de la autoformación o de cursos aislados, lo que genera inseguridad y variabilidad en los tratamientos. El sistema sanitario, en consecuencia, se fragmenta: sin odontólogos preparados, el dolor orofacial queda relegado a un terreno difuso, sin protocolos claros.

El papel de las sociedades científicas

Ante esta carencia, nuestra sociedad científica (Sedcydo) ha asumido un papel catalizador. Es nuestro papel dar visibilidad a este problema e intentar provocar un cambio en los programas del Grado de Odontología.

Desde nuestra sociedad hemos promovido la creación de programas de formación, hemos establecido estándares de calidad docente y hemos generado evidencia científica que respalda la necesidad de una formación reglada en el Grado de Odontología. Sin embargo, el esfuerzo individual de nuestra sociedad no basta: es imprescindible que las universidades y las instituciones públicas 94 94 · iSanidad Anuario iSanidadental 2025 escuchen nuestros argumentos y se provoque este cambio, con la consecuente mejora de la calidad del Grado de Odontología en nuestro país.

El sistema sanitario, en consecuencia, se fragmenta: sin odontólogos preparados, el dolor orofacial queda relegado a un terreno difuso, sin protocolos claros

Una llamada a la acción

La falta de formación reglada en dolor orofacial no es solo un problema académico: es un déficit social y sanitario. La universidad española tiene la obligación de formar profesionales capaces de dar respuesta a una realidad clínica que afecta a miles de ciudadanos. No podemos seguir relegando este campo a la periferia del conocimiento.

La inclusión de una asignatura de carácter obligatorio, con reconocimiento estatal y respaldo institucional, es una deuda pendiente que urge saldar. La incorporación del dolor orofacial como área autónoma en los planes de estudio permitiría garantizar que los futuros profesionales estén preparados para afrontar uno de los retos más complejos de la salud bucodental y general. Además, abriría la puerta a una investigación más sólida, capaz de generar avances terapéuticos y de mejorar la calidad de vida de los pacientes.

El dolor orofacial merece un lugar propio en la universidad española. No como apéndice de otras disciplinas, sino como área con identidad académica y clínica. Solo así podremos garantizar una atención de calidad, homogénea y basada en la evidencia. La universidad, el sistema sanitario y las instituciones públicas deben asumir este compromiso.

Los pacientes lo reclaman, los profesionales lo necesitan y la sociedad lo merece. La deuda pendiente de la universidad española con el dolor orofacial no puede seguir postergándose. Es hora de reconocer su importancia y de dotar a nuestros futuros profesionales de la formación reglada que les permita afrontar este desafío con rigor, humanidad y eficacia.

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