Para una asistencia sanitaria óptima para pacientes con necesidades especiales se necesita «un sello de calidad de formación»

Fenin y Seoene han presentado en Expodental 2026 dos informes que analizan la situación de la formación odontológica en España y el acceso sanitario que tienen los pacientes EPO

Patricia Durán Carrasco
La formación profesional odontológica centrada en los pacientes con necesidades especiales es obligatoria durante la carrera de Odontología. Sin embargo, en la práctica real se puede apreciar que existe una gran diferencia entre las facultades, ya que en algunos casos solo llegan a los 3 ECTS y en la mayoría de las ocasiones, este tipo de formación no se ve hasta quinto curso. Como consecuencia, los profesionales de odontología tienen poco tiempo para adquirir todas las competencias y la confianza necesaria para tratar a este perfil de paciente. Esta es una de las conclusiones del informe ‘Estado de la formación oficial reglada del profesional odontológico en materia de pacientes con necesidades especiales en España’, elaborado por la Sociedad Española de Odontoestomatología para pacientes con necesidades especiales (Seoene), en colaboración con Fundación Fenin.

Este informe se ha presentado junto al informe ‘Estado de la asistencia sanitaria en odontología en pacientes con necesidades especiales (OPE) en España’, en el marco de Expodental 2026, celebrado del 11 al 13 de marzo en Ifema de Madrid. “Ambos informes son complementarios, ya que abordan tanto la formación sanitaria de los odontólogos para personas con necesidades especiales y la asistencia sanitaria pública que reciben estos pacientes”, ha comentado Lizett Castellanos Cosano, presidenta de Seoene y profesora en la Universidad de Sevilla.

Los informes ofrecen una visión global de la formación sanitaria y de la asistencia sanitara en relación con los pacientes con necesidades especiales

El informe ‘Estado de la formación oficial reglada del profesional odontológico en materia de pacientes con necesidades especiales en España’ analiza la formación oficial reglada en España de las 31 facultades de Odontología españolas (13 públicos y 18 privados). El análisis confirma que estas facultades cumplen formalmente la Orden CIN/2136/2008, al ser la formación en OPE mayoritariamente obligatoria (en 25 de 31 facultades). Sin embargo, se detecta que existe una diferencia en la dedicación académica: un número significativo de asignaturas obligatorias dedican apenas 3 ECTS a la gestión de la complejidad clínica de OPE.

“Esta situación provoca que el odontólogo se sienta inseguro o no capacitado para gestionar casos de alta complejidad, como pacientes con gran dependencia, autismo severo o compromiso médico crítico; llegando a derivar a estos pacientes, e incluso, evitar el tratamiento. Mientras, los pacientes con necesidades especiales se encuentran una barrera de acceso a la atención dental”, ha señalado Castellanos.

Castellanos también ha comentado que “a nivel nacional existen nueve títulos propios relacionados con la formación odontológica para pacientes EPO. Solo la Universidad de Sevilla cuenta con una asignatura, dentro de un Master Oficial de Odontología Médico-Quirúrgica. El problema es la variabilidad en la carga lectiva”. Y ha añadido que desde la Seoene “estamos abogando al Consejo General de Dentistas la incorporación de un sello de calidad para que se identifique que la formación que se imparte es rigurosa, real y adecuada para los profesionales”.

La Seoene aboga al Consejo General de Dentistas la incorporación de un sello de calidad para la formación

Respecto al segundo informe, ‘Estado de la asistencia sanitaria en odontología en pacientes con necesidades especiales (OPE) en España’ muestra una desigualdad en el acceso asistencial en España para este perfil de pacientes. La principal causa es la descentralización autonómica, que genera una heterogeneidad en todo el territorio español. La heterogeneidad es más acusada cuando se trata a pacientes complejos, que se encuentran servicios de atención descentralizados, así como limitaciones de atención asistencial para los pacientes no colaboradores o en el uso de medicamentos comprometidos. Según el informe, la calidad de la atención asistencial depende del territorio.

Castellanos ha señalado que al presentar los informes de manera conjunta permite conocer el problema de manera global. Asimismo, ha destacado la idea de que, si el odontológo no adquiere la competencia o seguridad, tendrán más dificultad de atender estos casos, sobrecargando la red asistencial o de especialización. A esto se añade la dificultad de estandarización de la formación de postgrado. En este sentido, la propuesta que aportan ambos informes es revisar la homogeneidad de la formación en el grado, introducir prácticas clínicas específicas con pacientes con necesidades especiales dentro del grado y no solo en el último curso, sino que los alumnos entren en contacto con estos pacientes, desde cursos anteriores; desarrollar unidades especializadas y hospitalarias; reconocer e impulsar oficialmente la especialidad; y reforzar la integración universidad y el Sistema Nacional de Salud (SNS).

“La atención odontológica a pacientes con necesidades especiales no puede depender ni del código postal, ni de una formación mínima, se necesita una estructura, especialización y equidad”, ha concluido Castellanos.

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