Colaboración y profesionales: los pilares para una sanidad de calidad y sostenible

Dra. Herminia Rodríguez, presidenta de la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE)

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Anuario iSanidad 2025
Dra. Herminia Rodríguez, Presidenta de la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE)
El año 2026 se perfila como un punto de inflexión para la sanidad privada en España. No tanto por un cambio abrupto del modelo, sino porque se acumulan tensiones estructurales que obligan a tomar decisiones estratégicas.

Esas decisiones afectan al conjunto del sistema sanitario y la sanidad privada, representada por la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), no sólo tiene mucho que decir, sino una responsabilidad creciente que asumir.

El primer gran reto es, sin duda, la colaboración público-privada. Durante años ha sido objeto de debates ideológicos, a menudo alejados de la realidad asistencial. Sin embargo, la presión asistencial sostenida, el envejecimiento de la población y la cronificación de la enfermedad han convertido esta colaboración en una necesidad objetiva.

Ya no se trata de si la colaboración público-privada debe existir, sino de cómo debe articularse para maximizar los resultados del conjunto del Sistema Nacional de Salud. En este terreno, 2026 debe conducirnos a la solución. La sanidad privada reclama —con razón— reglas claras, contratos estables y modelos de colaboración basados en la calidad, la eficiencia y los resultados clínicos.

La sanidad privada reclama —con razón— reglas claras, contratos estables y modelos de colaboración basados en la calidad, la eficiencia y los resultados clínicos

Desde ASPE insistimos en que la colaboración debe ser estructural, integrada en la planificación sanitaria de las comunidades autónomas. El reto está en pasar de la urgencia a la estrategia.El segundo gran desafío es la escasez de profesionales sanitarios. Es un problema de país.

La falta de médicos, enfermeras y técnicos cualificados amenaza la capacidad asistencial del sistema en su conjunto. Para la sanidad privada, este déficit tiene impacto en la apertura de nuevos servicios y en la sostenibilidad de centros ya en funcionamiento.

Por ello, durante 2026 es imprescindible avanzar en políticas activas de fidelización, conciliación, desarrollo profesional y reconocimiento del valor del trabajo sanitario. La sanidad privada ha demostrado capacidad para innovar en modelos organizativos, incorporar tecnología y mejorar entornos laborales.

Sin embargo, se hace necesario un marco regulatorio que facilite la captación de profesionales extranjeros y la redistribución de funciones entre los profesionales sanitarios; y permita una planificación a medio y largo plazo de las necesidades reales del sistema.

Junto a estos dos ejes centrales, emergen otros retos igualmente relevantes. La transformación digital y el uso inteligente de los datos sanitarios marcarán la diferencia entre organizaciones que simplemente sobreviven y aquellas que lideran.

La interoperabilidad entre sistemas públicos y privados, el uso de la inteligencia artificial en el diagnóstico o la gestión clínica y la ciberseguridad son hoy cuestiones capitales: forman parte del núcleo de la calidad asistencial.

También será clave el papel de la sanidad privada en ámbitos como la cronicidad, la salud mental o la atención a la población desplazada y turística, especialmente en territorios con una fuerte presión estacional.

En estos contextos, la capacidad de adaptación, rapidez de respuesta y eficiencia de la red privada se convierte en un activo estratégico para el conjunto del sistema sanitario.

Por último, 2026 plantea un reto reputacional. La sanidad privada debe seguir explicando su aportación real al sistema: inversión, empleo, innovación, capacidad asistencial y compromiso con la calidad. ASPE tiene aquí un papel esencial como interlocutor, generador de datos y voz autorizada frente a administraciones y ciudadanía.

Debemos trabajar para construir un entorno donde lo público y lo privado sumen en beneficio del paciente. El futuro de la sanidad no se resolverá con eslóganes, sino con acuerdos, planificación y visión a largo plazo. La sanidad privada española llega a 2026 con experiencia, capacidad y voluntad de colaborar.

El reto —y la oportunidad— es convertir esa fortaleza en un pilar estable de un sistema sanitario más sostenible, equitativo y preparado para lo que viene.

Tribuna con el apoyo de ASPE

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