«Dormir o respirar mal durante la noche puede tener consecuencias directas en la boca y en la estructura facial»

Los trastornos del sueño o una respiración inadecuada durante la noche pueden favorecer problemas de salud bucodental como bruxismo, sobrecarga muscular y dolor en la articulación mandibular, mayor inflamación de las encías, mayor riesgo de enfermedad periodontal y respiración oral, que provoca sequedad bucal

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Redacción
En el marco del Día Mundial del Sueño, celebrado el pasado 13 de marzo, el ortodoncista gallego Juan Carlos Pérez Varela subraya que el descanso nocturno no solo influye en el bienestar general, sino también en la salud bucodental y el desarrollo facial, especialmente en la infancia. «El sueño es un momento fundamental para la reparación celular, la regulación hormonal y el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Sin embargo, dormir mal o respirar mal durante la noche puede tener consecuencias directas en la boca y en la estructura facial», advierte Pérez Varela, director médico de la Clínica MAEX de Santiago de Compostela. En este sentido, destaca que muchos problemas detectados en consulta de ortodoncia están relacionados con una respiración inadecuada durante el sueño.

Los trastornos del sueño o una respiración nocturna deficiente pueden favorecer distintos problemas bucodentales, como bruxismo, sobrecarga muscular, dolor en la articulación mandibular, inflamación gingival o mayor riesgo de enfermedad periodontal. Asimismo, la respiración oral provoca sequedad bucal, reduciendo la acción protectora de la saliva frente a bacterias y ácidos, lo que incrementa la vulnerabilidad de dientes y encías.

Habitualmente los malos respiradores tienen problemas en los maxilares. La ortodoncia puede mejorar la función respiratoria con expansión maxilar o dispositivos de avance mandibular en pacientes en crecimiento

La respiración nocturna también condiciona el desarrollo facial, sobre todo en niños. Respirar por la boca de forma prolongada puede alterar el crecimiento craneofacial, dando lugar a signos como labios entreabiertos, cara alargada y estrecha, maxilar superior estrecho, mandíbula retraída o lengua en posición baja. Este conjunto de características se conoce como facies adenoidea o cara de respirador oral. «Se ha detectado que muy habitualmente los malos respiradores tienen problemas en los maxilares», explica Pérez Varela.

«La ortodoncia no se limita únicamente a alinear dientes, sino que también buscamos mejorar la función respiratoria. Entre los tratamientos utilizados se encuentran la expansión maxilar o dispositivos que favorecen el avance mandibular en pacientes en crecimiento». En esta línea, la evidencia científica respalda que la expansión maxilar en niños puede reducir la resistencia nasal y mejorar el flujo de aire, contribuyendo a aliviar la obstrucción nasal.

Apnea del sueño y consecuencias sistémicas

La apnea obstructiva del sueño es uno de los trastornos más relevantes. Se produce cuando la respiración se interrumpe repetidamente durante el descanso, impidiendo un sueño reparador. «Un problema que va más allá del sueño, ya que en adultos respirar mal durante la noche puede provocar cansancio constante, falta de concentración, irritabilidad, mayor riesgo de hipertensión y problemas cardiovasculares, así como alteraciones metabólicas. En niños, además, puede afectar al crecimiento y al rendimiento escolar y puede confundirse con algunos síntomas de TDAH», aclara Pérez Varela.

Cuando un niño respira principalmente por la boca durante largos periodos, pueden aparecer alteraciones en el crecimiento facial dando como resultado un conjunto de rasgos conocidos como facies adenoidea o cara de respirador oral

La detección precoz resulta clave, ya que durante el crecimiento es posible modificar el desarrollo óseo y mejorar la vía aérea mediante tratamientos ortodóncicos. En cambio, en adultos, estos problemas suelen requerir cirugía en muchos casos.

Galicia, por debajo de las horas recomendadas

Según datos sobre hábitos de descanso, en Galicia la media de sueño es de 7,1 horas diarias, ligeramente por debajo de las 7-9 horas recomendadas por los especialistas. Por ello, Pérez Varela insiste en que no solo importa la cantidad de sueño, sino la calidad y la correcta respiración durante la noche.

«Cada vez hay una mayor conciencia respecto a que la respiración, el sueño y el desarrollo de la boca están profundamente conectados. Detectar estos problemas a tiempo, especialmente en niños, puede mejorar no solo la salud oral, sino también el bienestar general», expone. El especialista concluye recordando la importancia de la respiración nasal: filtra, humedece y calienta el aire, además de contribuir a reducir el estrés y mejorar la calidad del descanso.

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