Las enfermeras españolas en 2026: retos, competencias y consolidación científico-profesional

Jesús Sanz Villorejo, presidente de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE)

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Anuario iSanidad 2025
Jesús Sanz Villorejo, presidente de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE)
Pienso que las enfermeras en España nos encontramos en un momento de transición crítica en el que convergen desafíos estructurales, organizativos, competenciales y profesionales que condicionan el desarrollo de la disciplina y su contribución al sistema sanitario.

La combinación del envejecimiento demográfico, el aumento de las enfermedades crónicas y la complejidad clínica creciente exigen modelos de cuidados más sólidos, eficaces y basados en evidencia científica; en un contexto que aún registra déficit de plantillas, desigualdad en la distribución de recursos y limitaciones en el alcance competencial de las enfermeras.

Uno de los retos persistentes es la insuficiencia de profesionales de enfermería en relación con la población atendida, lo que se traduce en sobrecarga asistencial, menor tiempo de atención por paciente y dificultades organizativas para llevar adelante programas preventivos, comunitarios y de seguimiento de la cronicidad.

Estamos en un momento de transición crítica en el que convergen desafíos estructurales, organizativos, competenciales y profesionales que condicionan el desarrollo de la enfermería y su contribución al sistema sanitario

Frente a esta situación, la planificación tradicional basada en ratios por número de habitantes ha sido criticada por diversos expertos, que abogan por modelos de planificación ajustados a la complejidad asistencial, la dependencia del paciente y la intensidad de cuidados requeridos en cada ámbito clínico. Esta perspectiva reclama instrumentos de medición de cargas de trabajo y memoria económica que permitan traducir las necesidades reales en recursos concretos y sostenibles.

Otro aspecto crítico es el debate sobre la prescripción enfermera, que se erige como un elemento clave para la modernización asistencial. La regulación de la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos y productos sanitarios por parte de enfermeras —derivada de la modificación de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios— ha generado expectativas y controversias en el ámbito profesional y político.

No se trata de cuestionar las competencias de otros profesionales, sino de reconocer formalmente una práctica que ya se desempeña en múltiples contextos asistenciales, especialmente en atención primaria y domiciliaria, seguimiento de tratamientos crónicos, vacunas y manejo de procesos cotidianos.

Esta ampliación competencial permitirá optimizar circuitos asistenciales, reducir tiempos de espera, mejorar la adherencia terapéutica y, en última instancia, responder con mayor eficiencia a la demanda sanitaria. Varias experiencias internacionales así lo avalan, siendo un ejemplo paradigmático el del Reino Unido.

Esta ampliación competencial permitirá optimizar circuitos asistenciales, reducir tiempos de espera, mejorar la adherencia terapéutica y responder con mayor eficiencia a la demanda sanitaria

Además, la relevancia de la prescripción enfermera se vincula con la futura Ley del Medicamento, cuyo desarrollo normativo está siendo objeto de debate en el ámbito del Ministerio de Sanidad. La enfermería ha defendido que dicho marco legal debe incorporar de manera explícita el papel de las enfermeras en la cadena terapéutica.

Un reto central en la agenda de 2026 es la investigación en cuidados, entendida no como una actividad sectorial, sino como una prioridad estructural para la sostenibilidad y calidad del sistema sanitario.

En este contexto, el Nursing Research Challenge (NRC) —una iniciativa impulsada por ANDE junto con otras entidades colaboradoras— constituye uno de los proyectos más relevantes para visibilizar y fortalecer la investigación enfermera en España.

Un reto central en la agenda de 2026 es la investigación en cuidados, entendida como una prioridad estructural para la sostenibilidad y calidad del sistema sanitario

Dicho proyecto está diseñado como una herramienta de innovación en gestión que organiza recursos, estructuras y acciones dirigidas a estimular la actividad investigadora dentro de las organizaciones sanitarias y sociosanitarias, mediante seis ejes estratégicos con indicadores de proceso y resultado que facilitan la evaluación y difusión del conocimiento generado.

El NRC no sólo busca aumentar la producción científica liderada por enfermeras, sino también promover la transferencia del conocimiento a la práctica profesional y la mejora continua de los cuidados.

Diferentes hospitales y servicios de salud en España han sido seleccionados para participar en las dos convocatorias del proyecto, lo que refleja un avance en la consolidación de culturas investigadoras en contextos asistenciales reales, definiendo responsabilidades, garantías de seguridad clínica, formación específica y mecanismos de seguimiento y evaluación.

Excluir esta dimensión en la nueva ley supondría desaprovechar un recurso profesional altamente cualificado y una oportunidad para avanzar hacia modelos de atención más integrados, seguros y centrados en el paciente.

Excluir esta dimensión en la nueva ley supondría desaprovechar un recurso profesional altamente cualificado

Un segundo ámbito estratégico es el reconocimiento de las enfermeras en el subgrupo A1 de la función pública, acorde con la titulación universitaria de Grado (240 créditos ECTS), su responsabilidad clínica y su contribución académica y científica. Este cambio no sólo tendría implicaciones retributivas, sino que fortalecería la autonomía profesional y abriría itinerarios de carrera más amplios en investigación, docencia y gestión.

La propuesta de reforma del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, promovida por el Ministerio de Sanidad y recientemente firmada con los sindicatos, permitirá mejorar la situación de las enfermeras al favorecer su reclasificación en el nivel ajustado a su titulación, reducir la temporalidad, aumentar la estabilidad laboral y actualizar aspectos clave como jornada, conciliación y carrera profesional, contribuyendo así a un mayor reconocimiento y modernización de su marco laboral en el Sistema Nacional de Salud.

Desde la perspectiva de la gobernanza sanitaria, tanto la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE) como otros organismos profesionales hemos subrayado la necesidad de incrementar la presencia de enfermeras en puestos directivos y en ámbitos de toma de decisiones estratégicas.

Este cambio no sólo tendría implicaciones retributivas, sino que fortalecería la autonomía profesional y abriría itinerarios de carrera más amplios en investigación, docencia y gestión

La evidencia disponible indica que la inclusión de profesionales con experiencia clínica en la alta gestión mejora la coherencia entre las políticas institucionales y las necesidades asistenciales reales, reduciendo brechas entre la planificación y la práctica.

La investigación enfermera, potenciada por iniciativas como el NRC, tiene un papel estratégico para fundamentar la toma de decisiones, evaluar intervenciones de cuidados, mejorar la seguridad clínica y aportar evidencia sobre los resultados en salud.

Además, orienta la formación avanzada, la educación continua y la integración de prácticas basadas en evidencia en todos los niveles asistenciales, favoreciendo una atención más eficaz y centrada en las necesidades y la seguridad de la población.

La retención del talento y el desarrollo profesional continúan siendo desafíos esenciales. La temporalidad contractual, la falta de progresión profesional y las condiciones laborales precarias han contribuido a la fuga de profesionales hacia otros sistemas sanitarios con mejores oportunidades.

Reforzar la investigación, consolidar la prescripción enfermera, promover el nivel A1 y abrir itinerarios de carrera robustos constituyen estrategias complementarias para mejorar la satisfacción laboral, favorecer la estabilidad y garantizar la continuidad de los cuidados en entornos diversos.

En conclusión, 2026 será un año clave para que la enfermería española avance hacia modelos más integrados, competenciales y científicamente fundamentados

Finalmente, la seguridad y el bienestar de los profesionales, incluidos mecanismos de prevención de agresiones y promoción de entornos laborales saludables, constituyen condiciones necesarias para sostener un sistema de cuidados de calidad. En conclusión, 2026 será un año clave para que la enfermería española avance hacia modelos más integrados, competenciales y científicamente fundamentados.

La convergencia de una planificación basada en necesidades reales, el reconocimiento competencial en la prescripción y la futura Ley del Medicamento, el impulso de la investigación mediante iniciativas como el NRC y el reconocimiento en el nivel A1 determinarán la capacidad del sistema para responder equitativamente a los desafíos sanitarios presentes y futuros.

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