Reducir la distancia entre la ciencia y los pacientes

Marta Moreno, directora de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca España

Anuario iSanidad 2025
Marta Moreno, directora de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca España
El avance científico pierde valor si no llega a quienes más lo necesitan. En un momento en el que la biomedicina evoluciona a una velocidad sin precedentes, el gran desafío que compartimos en toda Europa es garantizar que los pacientes accedan antes a los tratamientos que pueden cambiar su vida.

Aunque la legislación europea fija un plazo máximo de 180 días desde la autorización de un medicamento hasta su llegada a los países miembro, la realidad dista mucho de este objetivo: los pacientes europeos esperan una media de 531 días. En España, la cifra asciende a 661 días, un 5,1% más que el año anterior. Hablamos de casi dos años de espera en patologías donde, muchas veces, cada semana importa.

Este reto no es solo regulatorio. Requiere fortalecer la capacidad del sistema para absorber innovación, alinear procesos, mejorar la interoperabilidad de los datos sanitarios y apostar por un talento capaz de gestionar una ciencia cada vez más compleja. Desde la comprensión profunda de las enfermedades hasta el diseño de ensayos, la evaluación y la implantación de nuevas terapias, cada fase depende de profesionales preparados, motivados y con visión de futuro. Reducir los tiempos de acceso no es una tarea aislada, sino una cadena que necesita colaboración, estabilidad y recursos, porque solo así podremos responder con agilidad a lo que los pacientes esperan de nosotros.

Reducir los tiempos de acceso no es una tarea aislada, sino una cadena que necesita colaboración, estabilidad y recursos

España parte de fortalezas sólidas. El sector farmacéutico es la industria que más invierte en I+D en nuestro país, concentrando el 20% de la inversión total y generando 42.500 empleos directos. Además, somos una referencia internacional en investigación clínica: los centros españoles participan en 845 de los 1.944 ensayos clínicos autorizados en la Unión Europea (UE), un 43% del total, situando al país en una posición destacada para atraer proyectos de alta complejidad científica.

A ello se suman infraestructuras que ya están transformando la forma de investigar. El AstraZeneca Global Hub de Barcelona es un ejemplo de esta evolución: un ecosistema internacional donde equipos especializados en digital health y ciencia de datos participan en todos los proyectos activos: desde el reclutamiento inteligente de pacientes, la monitorización remota, el uso de modelos predictivos, genómica e inteligencia artificial; hasta la optimización de ensayos complejos.

Su actividad se centra en áreas críticas como oncología; cardiovascular, renal y metabolismo (CVRM); respiratorio; inmunología; enfermedades raras; y vacunas e inmunoterapias; contribuyendo a acelerar el desarrollo de medicamentos, reforzando la capacidad del país para impulsar innovación desde una visión global y acercando la ciencia a quienes más la necesitan.

El sector farmacéutico es la industria que más invierte en I+D en nuestro país, concentrando el 20% de la inversión total y generando 42.500 empleos directos

Sin embargo, España afronta retos estructurales que condicionan el acceso. Su organización territorial implica la coexistencia de 17 sistemas sanitarios distintos, lo que puede ralentizar la llegada de la innovación y generar diferencias en equidad. A ello se suma la fragmentación de los registros clínicos, un obstáculo para garantizar la interoperabilidad y para integrarse plenamente en el futuro Espacio Europeo de Datos de Salud (EEDS).

Y aunque nuestro sistema sanitario es uno de los más maduros digitalmente, avanzar hacia una gestión unificada del dato es imprescindible para mejorar la investigación, la planificación y la toma de decisiones en salud pública. Superar estos retos no es solo una cuestión técnica, sino también humana.

Necesitamos profesionales capaces de interpretar grandes volúmenes de información; de trabajar en entornos multidisciplinares; y de conectar ciencia, tecnología y ética en cada paso. Pero también es imprescindible que administraciones, hospitales, investigadores y compañías trabajen juntos bajo una visión compartida, coordinando esfuerzos y recursos para que la innovación llegue de forma más rápida, equitativa y eficiente.

Sólo así podremos reducir los actuales 661 días de espera en España y convertir nuestro país en un referente, tanto en investigación como en acceso. España se encuentra ante una oportunidad histórica: transformar su fortaleza científica en un verdadero motor de bienestar. Para lograrlo, necesitamos sistemas que aprendan más rápido, estructuras que colaboren mejor y decisiones alineadas en torno a objetivos comunes, con el paciente en el centro.

La innovación sólo transforma vidas cuando llega a tiempo. Acelerar ese camino requiere trabajo conjunto, compromiso y una visión compartida de lo que queremos conseguir como sociedad, con el paciente siempre en el centro de cada decisión.

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