Common Sense: «Generar, interpretar y comunicar la evidencia científica» a los pacientes oncológicos para humanizar el tratamiento

Una jornada de la AECMM y eCancer muestra la necesidad de priorizar el valor real de las terapias y su impacto en la vida diaria, así como reforzar el papel activo de las personas con cáncer de mama metastásicos en la toma de decisiones

AECMM Common Sense

Patricia Durán Carrasco
La corriente Common Sense busca poner en el centro del tratamiento de cáncer de mama metastásico al paciente, con el fin de ofrecer una atención más humana, al tiempo que se empodera a las personas en la toma de decisiones compartidas con sus oncólogos. En este contexto, la Asociación Española Cáncer de Mama Metastásico (AECMM) y eCancer, en colaboración con la Fundación Universidad Carlos III (UC3), han celebrado este jueves, en el Campus Madrid-Puerta de Toledo de la Universidad Carlos III de Madrid, la jornada ‘Oncología con Common Sense en cáncer de mama metastásico’, para abordar cómo tomar mejores decisiones clínicas y mejorar así la calidad de vida de los pacientes con cáncer de mama metastásico.

En los años 80, los ensayos clínicos aleatorizados para el cáncer tenían como principal objetivo la supervivencia global, mientras que, en el 2000, el enfoque viró hacia la supervivencia libre de progresión. Por otro lado, aunque la medicina basada en la evidencia ha sido un gran avance en la oncología, se han ido “arrinconando” otras cuestiones que son más complicadas de mostrar en la evidencia, como la salud mental, la calidad de vida, la comunicación o la toma de decisiones compartidas. En este sentido, el Common Sense pretende establecer un equilibrio entre la parte más humana y la científica.

Common Sense pone en el centro al paciente en el tratamiento de cáncer de mama metastásico, con el fin de ofrecer una atención más humana

La corriente Common Sense se basa en ocho puntos básicos: el acceso a cuidados de calidad es un derecho humano básico; las necesidades de los pacientes deben dictar las prioridades de investigación; los pacientes deben estar involucrados en las políticas públicas; así como los tratamientos deben mejorar la supervivencia o calidad de vida. También se incluyen la toma compartida de decisiones que debe basarse en las preferencias de los pacientes y en la evidencia disponible; los tratamientos para el cáncer debe tener precios justos; la equidad es tan importante como la innovación; y el cuidado del cáncer debe incluir intervenciones psicosociales y cuidados paliativos.

Según el Dr. Rodrigo Lastra, oncólogo del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza (España), durante su participación en la jornada ha explicado que “los principios más básicos de la corriente Common Sense en oncología son generar, interpretar y comunicar la evidencia a los pacientes”. La generación de eficiencia debe convertirse en una herramienta de presión para mejorar la atención al paciente, e interpretar la evidencia con espíritu crítico, para comunicarla de la mejor manera posible.

Esta situación pone la atención en el valor del tratamiento. “Se tiene que comparar el costo (toxicidad, tiempo y calidad de vida) con la magnitud del beneficio”, ha explicado el Dr. Enrique Soto Pérez de Celis, oncólogo en el Anschutz Medical Campus de la Universidad de Colorado (EE.UU.). En este punto, los ensayos clínicos tienen una gran relevancia para conocer si un fármaco es viable o no, aunque el Dr. Soto ha matizado que los médicos deben tener un criterio a la hora de analizar los ensayos clínicos.

Los principios más básicos de la corriente Common Sense en oncología son generar, interpretar y comunicar la evidencia a los pacientes

Dicho criterio debe buscar ensayos clínicos que estén centrados en el paciente, que incluyan a la población que representa a los pacientes reales, que exista una diferencia real entre los grupos, que definan el impacto de las terapias, la relevancia clínica del efecto y que muestren el riesgo de toxicidad del fármaco junto con el beneficio. Asimismo, los ensayos clínicos deberían reportar el beneficio de supervivencia, la magnitud del beneficio, la calidad de vida y ofrecer una interpretación objetiva de los resultados. El Dr. Soto ha manifestado que no todos los medicamentos ni todos los ensayos clínicos son válidos, debemos analizar cada estudio para ver su beneficio. Debemos de hacer estrategias que realmente beneficien a los pacientes”.

En cuanto a los fármacos, desde 2023 se han aprobado 374 medicamentos, de los cuales solo un tercio mejora la supervivencia global y solo la mitad mejora la supervivencia libre de progresión. “Estamos aprobando muchos medicamentos que realmente no hacen que las personas vivan más, al tiempo que muchos de los tratamientos modernos se basan en un criterio de valoración muy limitado”, ha puntualizado el Dr. Soto. Ante esta situación, los ponentes han manifestado que las necesidades de los pacientes deben dictar las prioridades de investigación y no al revés.

Los tratamientos deben mejorar la supervivencia o la calidad de vida de los pacientes, a la vez de tener precios justos para que exista una mayor equidad y acceso. Analizando los países ricos y pobres, se puede apreciar un desequilibrio en la elaboración de medicamentos y los ensayos clínicos. En el caso de los países ricos, ha habido un aumento de investigaciones oncológicas financiadas por la industria farmacéutica “pasando de un 20% en la década de los 80-90 a un 90% en la década de 2010-2020”, ha matizado el Dr. Lastra.

Las necesidades de los pacientes deben dictar las prioridades de investigación y no al revés

Esta situación provoca que este modelo de investigación sea “muy farmacológico” y se esté imponiendo en la oncología, dejando de lado otros modelos. Por otro lado, en los países con mayor poder adquisitivo, la gran mayoría de fármacos están financiados por los gobiernos, en contra posición con los países de bajos ingresos, que tienen que pagar los medicamentos los propios pacientes.

Actualmente, muchos tratamientos ofrecen beneficios pequeños que finalmente son acumulativos, mientras que los ensayos clínicos están centrados en supervivencia de la hiperprogresión o respuestas, entre otros. En varios artículos de investigación, la mediana de ganancia de supervivencia global en los medicamentos aprobados desde el año 2000 es de 2,8 meses, es decir, “los tratamientos en promedio están haciendo que las pacientes vivan 3 meses más”, ha señalado el Dr. Soto.

Si se hace una relación entre la mejoría en supervivencia y el costo de los medicamentos, los estudios revelan que no existe una correlación entre cuánto cuesta un tratamiento y cuánto beneficio aporta. Con el fin de que los fármacos aporten un mayor beneficio, la regulación de la aprobación de los fármacos debe ser más estricta, ha matizado el Dr. Soto. Y concluye que “los médicos deben leer y analizar los ensayos clínicos, los pacientes estar empoderados para entender las evidencias, con el fin de que ambos puedan discutir las opciones de tratamiento y seleccionar el que mejor se adapte al paciente”.

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