Redacción
El Estudio RESA 2025, elaborado por la Fundación IDIS, analiza cuatro indicadores clave de calidad asistencial en pacientes en hemodiálisis dentro de la sanidad privada. Los datos muestran en general buenos resultados, con mejoras en supervivencia y cumplimiento de estándares clínicos, aunque todavía persisten retos en el acceso vascular.
Uno de los principales indicadores es la tasa bruta de mortalidad en hemodiálisis, que desciende de forma notable respecto a la edición anterior. En concreto, pasa del 10,4% en 2023 al 7,3% en 2024, según una muestra de 5.320 pacientes. Los pacientes que siguen un tratamiento de hemodiálisis son los que padecen enfermedad renal crónica y suelen tener múltiples comorbilidades, por lo que la mortalidad puede estar influida por diversas causas. Aun así, el informe señala que este indicador se considera clave para evaluar la calidad asistencial en los tratamientos de hemodiálisis.
Alta adecuación de la dosis de diálisis y buen estado nutricional
Otro de los parámetros analizados es el porcentaje de pacientes que alcanzan el Kt/V objetivo, un indicador que mide la eficacia de la diálisis en función del aclaramiento de urea, el tiempo de tratamiento y el volumen de distribución. Los resultados muestran que el 96,7% de los pacientes igualan o superan el valor recomendado (≥1,3), prácticamente la totalidad de los tratados, muy ligeramente por encima del 96,6% registrado en 2023, con 4.835 pacientes analizados. Este dato está directamente relacionado con una mejor calidad de vida y supervivencia. Según la Sociedad Española de Nefrología (SEN), la calidad de vida y supervivencia del paciente mejora cuando el Kt/V es igual o mayor de 1,3.
Prácticamente la totalidad de los pacientes en hemodiálisis (96,7%) igualan o superan el valor KTt/V objetivo marcado por la SEN
El estudio también evalúa el porcentaje de pacientes con niveles adecuados de albúmina sérica, un marcador clave del estado nutricional y de salud general. En 2024, el 84,0% de los pacientes en hemodiálisis presentan valores superiores a 3,5 g/dl, superando el umbral del 80% recomendado por la SEN. Este resultado, obtenido sobre 4.961 pacientes, confirma una buena calidad asistencial en este ámbito, con un ligero descenso respecto al 84,4% del año anterior.
La albúmina es una proteína esencial que participa en funciones como el mantenimiento de la presión oncótica, el transporte de sustancias y la regulación del equilibrio ácido-base, por lo que su nivel es un indicador relevante del estado clínico del paciente. «Un nivel bajo de albúmina puede ser indicativo de desnutrición, inflamación crónica y daño renal», recuerda el informe.
El informe RESA subraya la necesidad de seguir avanzando en el acceso vascular óptimo, uno de los principales retos en la atención a estos pacientes
Déficit en el uso de fístula arteriovenosa
El principal punto de mejora identificado en el informe es el porcentaje de pacientes prevalentes con fístula arteriovenosa (FAV) autóloga, considerado el acceso vascular óptimo para la diálisis por su mayor durabilidad y menor riesgo de complicaciones.
En 2024, solo el 51,0% de los pacientes dispone de este tipo de acceso, por debajo del estándar del 75% establecido por la SEN y también ligeramente inferior al 52,2% registrado en 2023 (4.988 pacientes analizados). El estudio apunta como posible explicación el envejecimiento progresivo de los pacientes en hemodiálisis, que conlleva un mayor deterioro vascular y dificulta la creación de este tipo de acceso.










