Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
La detección precoz es fundamental en la diabetes tipo 1. Si se identifica antes de que comience a manifestarse, se puede controlar evitando que aparezcan algunos de sus síntomas. Por ello, Antonio Lavado, presidente de la Federación Española de Diabetes (FEDE), alude a la importancia de mejorar la educación sanitaria sobre esta enfermedad así como implantar programas de cribado que favorezcan su identificación temprana para poder anticiparse a las necesidades de los pacientes tanto en el plano físico como en el emocional.
¿Cree que existe un conocimiento y concienciación por parte de la sociedad de qué es la diabetes tipo 1 y su impacto? ¿Cómo cree que puede incrementarse el conocimiento de la patología y que repercuta en una mejor identificación de la misma?
En muchos casos, existe una falta de conocimiento sobre la diabetes tipo 1 y su impacto real en la población pediátrica. Muchas veces los síntomas del debut no se identifican, lo que lleva a retrasar la visita al médico.
Por supuesto, es necesario incrementar el conocimiento social a través de campañas de sensibilización continuadas, dirigidas a la población general y, de forma específica, a entornos clave como familias, centros educativos y profesionales de atención primaria.
¿Cuáles son las principales necesidades no cubiertas que manifiestan los pacientes de diabetes tipo 1 en la actualidad?
Algunas son las relacionadas con el acceso a los diferentes tratamientos por igual en todas las comunidades autónomas o la educación terapéutica en diabetes de manera recurrente, ya que no la hay por parte del equipo médico.
Asimismo, las citas pautadas y recurrentes, porque hay personas que no consiguen cita con su endocrino o que tan solo van una vez al año. También vemos necesidades específicas en función de la edad: en edad pediátrica, es necesario ampliar la presencia de enfermeras escolares, así como apoyo psicológico familiar; por otra parte, en personas mayores, es necesaria mayor accesibilidad y formación en nuevas tecnologías.
En edad pediátrica, es necesario ampliar la presencia de enfermeras escolares, así como apoyo psicológico familiar
¿Qué importancia tiene la detección precoz en el posterior manejo clínico de la diabetes tipo 1? ¿Qué implicaciones o secuelas puede dejar en los pacientes el diagnóstico tardío de la patología?
La detección precoz es clave en el manejo clínico posterior de la diabetes tipo 1 porque permite intervenir antes de que se produzca el debut clínico y las complicaciones asociadas. Un diagnóstico tardío se asocia con procesos de cetoacidosis diabética, una complicación grave presente en entre el 30% y el 50% de los debuts clínicos pediátricos, así como un peor control glucémico a largo plazo. Además, se asocia con mayor necesidad de hospitalización e ingreso en UCI, con estancias prolongadas.
Asimismo, ¿cómo influye el diagnóstico precoz de la patología de cara a impulsar la educación del paciente y sus cuidadores sobre la enfermedad y prepararle ante futuras necesidades sobre su abordaje y tratamiento?
El diagnóstico precoz permite una transición más progresiva hacia la vida con diabetes tipo 1, mejorando la adherencia y el manejo a largo plazo. El proceso de preparación previa permite que las familias puedan comprender la patología, sus fases y su evolución logrando una mejor preparación emocional y de anticipación ante necesidades relacionadas con tecnología y el tratamiento.
En este sentido, ¿por qué consideran tan importante que se ponga en marcha un programa de cribado en población pediátrica?
En España, debutan cada año entre 1.200 y 1.500 menores de 15 años. De ellos, el 90% se produce en personas sin antecedentes familiares, por lo que un cribado exclusivo en familiares sería insuficiente.
Un cribado general en población pediátrica, por el contrario, garantizaría la detección precoz en todos los niños y adolescentes sin exclusión, permitiendo identificar estadios presintomáticos de la patología, cuando aún es posible intervenir. La evidencia indica, además, que los programas de cribado pueden ser coste-efectivos, especialmente en contextos con altas tasas de cetoacidosis diabética.
Un cribado general en población pediátrica, por el contrario, garantizaría la detección precoz en todos los niños y adolescentes sin exclusión, permitiendo identificar estadios presintomáticos de la patología, cuando aún es posible intervenir
Más allá del plano clínico, ¿qué impacto tiene el diagnóstico tardío de la diabetes tipo 1 a nivel psicológico tanto para pacientes como para familiares?
El debut de un menor en diabetes tipo 1 siempre tiene un impacto psicológico significativo en pacientes como en familiares, por la gran carga emocional que implica y la necesidad repentina de aprendizaje y adaptación.
Por ello, siempre es necesario contar con el apoyo de un profesional de la psicología para guiar y acompañar tanto al menor como a sus familiares y cuidadores en el proceso de adaptación tras un debut.
Teniendo en cuenta que ya existen experiencias piloto sobre cribado familiar tanto a nivel nacional como en otros países con buenos resultados, ¿desde dónde creen que ha de actuarse para poner en marcha este tipo de programas de manera equitativa a nivel nacional?
La puesta en marcha de programas de cribado de la diabetes tipo 1 a nivel nacional debe impulsarse desde las administraciones sanitarias, integrándolos en las estrategias de salud pública infantil.
Para ello, es clave el respaldo de sociedades científicas. Del mismo modo, la participación de las asociaciones de pacientes es fundamental para garantizar un enfoque centrado en las personas y en las familias.
La detección precoz de la diabetes tipo 1 debe entenderse como una inversión estratégica a largo plazo. Identificar a las personas en fases presintomáticas permite no solo reducir complicaciones graves en el debut, sino también abrir la puerta al acceso a nuevos avances científicos, como terapias dirigidas a preservar la función de las células beta y retrasar la progresión de la patología.










