«La monitorización en EII permite seguir la evolución y actuar de una manera ágil, sin necesidad de perpetuar tratamientos ineficaces»

Dra. Maribel Vera, jefa de sección de Gastroenterología y responsable de la Unidad de EII en el Servicio de Gastroenterología y Hepatología del Hospital Universitario Puerta de Hierro

Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) tiene una gran afectación a diferentes niveles en la vida de aquellos que la padecen. Además, esta puede ir evolucionando en función de las lesiones, que pueden derivar en diferentes disfuncionalidades y producir variaciones en la sintomatología. Por ello, la monitorización continua de la enfermedad es esencial para identificar el estado del paciente en cada momento y valorar si el tratamiento que se le esté administrando está reportando el resultado esperado.

La Dra. Maribel Vera, jefa de sección de Gastroenterología y responsable de la Unidad de EII en el Servicio de Gastroenterología y Hepatología del Hospital Universitario Puerta de Hierro pone de relieve los retos pendientes en el control de la enfermedad y la importancia de estandarizar la monitorización de la EII para optimizar su manejo.

El estudio internacional IBD Podcast refleja que, en España, aproximadamente la mitad de los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) todavía presentan un control subóptimo de la patología. ¿Cuáles considera que son las prioridades o retos a nivel de práctica clínica para mejorar este aspecto?
Este estudio ha puesto de manifiesto que no es suficiente con la utilización de las diferentes terapias avanzadas para el control de la enfermedad inflamatoria intestinal, sino que debemos valorar objetivamente y dentro de los periodos sugeridos este control real, de acuerdo con los criterios STRIDE-II. Ello implica el seguimiento de la inflamación mediante determinaciones analíticas periódicas como la calprotectina fecal y a través de técnicas de imagen como la colonoscopia, la ecografía intestinal y la enterorresonancia.

¿Qué necesidades o asignaturas pendientes manifiestan con más frecuencia los pacientes con EII en consulta? ¿Cómo afecta el impacto que tiene la EII en su calidad de vida a nivel emocional, social o laboral?
Los pacientes en la consulta demandan, además del control de la enfermedad, el apoyo en su vida diaria, con la necesidad de manejo de síntomas como la fatiga, que les limita mucho tanto en su vida personal como profesional. De ahí que soliciten con mucha frecuencia informes para la valoración de discapacidades, que les permita adecuaciones al puesto laboral, e incluso una pequeña ayuda económica.

La enfermedad inflamatoria intestinal tiene impacto en todas las esferas de la vida. La calidad de vida de estos pacientes se suele ver mermada, con la consiguiente repercusión a nivel personal, profesional, social y emocional. No solo por la enfermedad en sí, que intentamos controlar con los diferentes tratamientos, sino también por la cronicidad de las lesiones que llegan a producir disfuncionalidad e inseguridad.

Ello conduce a la necesidad permanente de búsqueda de baños cercanos, el uso de pañales por la incontinencia, a la exclusión social, a los despidos laborales o al deterioro emocional y psicológico a través de la ansiedad y la depresión.

¿Qué importancia tiene en la actualidad la actuación basada en la monitorización y el enfoque Treat-to-Target (T2T) de cara a optimizar el manejo de esta patología?
La monitorización es crucial en el manejo de la EII. Nos permite seguir de cerca la evolución y actuar de una manera ágil, sin necesidad de perpetuar tratamientos ineficaces. Además, el enfoque del tratamiento debe perseguir una meta que es el control objetivo de la inflamación; esto es, en esencia, el enfoque Treat to Target.

¿Cómo se realiza el seguimiento de esta patología de cara a detectar anomalías de manera temprana y reajustar el arsenal terapéutico en los casos que sea necesario? ¿Qué biomarcadores o rasgos clínicos de la enfermedad se revisan en este proceso y cuáles son las herramientas que se usan para ello?
La enfermedad inflamatoria intestinal es muy heterogénea, con diferentes escenarios, cursos evolutivos y respuestas a los tratamientos. De ahí que las necesidades terapéuticas se tiendan a personalizar en cada caso, en la medida de lo posible.

El enfoque del tratamiento debe perseguir una meta que es el control objetivo de la inflamación; esto es, en esencia, el enfoque Treat to Target

El seguimiento de estos pacientes se realiza estrechamente tanto desde el punto de vista clínico como con determinaciones de biomarcadores serológicos periódicos, donde la calprotectina fecal juega un papel muy importante; además de las determinaciones analíticas que nos permiten ver la evolución de otros parámetros implicados en la enfermedad, tales como hemoglobina, hematocrito, hierro, ferritina, iones y vitaminas, entre otros. También la disponibilidad de parámetros farmacocinéticos y farmacodinámicos de algunas terapias avanzadas nos permite ajustar las dosis y plantear cambios de tratamiento.

¿Cómo es el manejo terapéutico de la EII a día de hoy y cómo ha evolucionado? ¿Por qué es importante que las decisiones terapéuticas no se basen únicamente en los síntomas de la enfermedad?
Actualmente el manejo terapéutico de la EII ha cambiado hacia un modelo más objetivo, que permita valorar al paciente no solo desde el ámbito clínico, sino además mediante marcadores serológicos y de imagen, que reflejen el grado de actividad inflamatoria y la respuesta a los tratamientos. La evidencia científica avala que la respuesta clínica es insuficiente para conocer el grado de inflamación y la respuesta a los tratamientos.

La evidencia científica avala que la respuesta clínica es insuficiente para conocer el grado de inflamación y la respuesta a los tratamientos

¿Qué líneas de investigación hay en curso, tanto respecto al desarrollo de nuevas soluciones como para mejorar el seguimiento de la enfermedad y, por tanto, el curso de la misma?
Disponemos de líneas de investigación que promueven el seguimiento óptimo de los pacientes a través de biomarcadores avanzados, tecnologías de imagen no invasivas, herramientas digitales, herramientas multiómicas que combinan datos clínicos, genéticos, serológicos e histológicos predictores del riesgo y la evolución de la enfermedad.

Por otro lado, se están investigando dispositivos y biosensores para la detección no invasiva de señales proinflamatorias y monitorización continua, así como plataformas digitales para el seguimiento remoto y la integración de datos.

Con la mirada puesta en el futuro, ¿qué queda por hacer para lograr un manejo más proactivo y centrado en la calidad de vida de estos pacientes?
La EII está suponiendo un paradigma, no solo por la cronicidad de la enfermedad, sin reducción aparente de la supervivencia, el incremento de la incidencia, la implicación de otras especialidades por las manifestaciones extraintestinales de estos pacientes, sino también por el consumo de recursos y el gasto farmacéutico.

Los modelos de vida saludable, el diagnóstico precoz, el manejo adecuado de los pacientes y la optimización de los recursos podrían ayudarnos a mejorar en este escenario.

Los cambios que empezamos a vivir con la incorporación de la inteligencia artificial (IA) nos permitirán agrupar la inmensa información disponible sobre esta enfermedad, poder avanzar hacia un mayor conocimiento y optimizar los diagnósticos y tratamientos. Un ejemplo de ello podría centrarse en la detección de los predictores de respuesta a los diferentes tratamientos, como ya se viene realizando en otras patologías como las oncológicas, lo que permitiría adaptar el seguimiento y tratamiento personalizados.

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