¿Está el SNS preparado para lo que viene? El reto de medir para mejorar

Isabel Rodríguez Mariblanca y Juan E. del Llano Señarís (Fundación Gaspar Casal)

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Isabel Rodríguez Mariblanca y Juan E. del Llano Señarís (Fundación Gaspar Casal)
Sin duda, somos afortunados. En España, contamos con un sistema sanitario que es un activo social invaluable; la tranquilidad de saber que, ante cualquier adversidad, tenemos acceso a una atención eficiente de forma inmediata. Quizá nos hemos acostumbrado tanto a esta seguridad que hemos dejado de valorarla en su justa medida. Y el riesgo de no valorar algo es perder el miedo a perderlo. ¿O acaso ya lo tenemos? La preocupación ciudadana por la sanidad no deja de crecer. Estamos tensando tanto la cuerda que corremos el riesgo real de que se rompa. Tenemos uno de los mejores sistemas de salud del mundo, pero si no transformamos nuestra mentalidad, el modelo actual tiene fecha de caducidad.

En la Fundación Gaspar Casal llevamos meses analizando la trayectoria del Sistema Nacional de Salud en la última década, de 2015 a 2025. La conclusión es tan clara como inquietante: nuestro SNS es un gigante que camina con herramientas del siglo pasado. Contamos con profesionales excelentes, una innovación científica envidiable y, sobre todo, con la empatía de quienes cuidan a los demás, que es lo que mantiene vivo el sistema. Sin embargo, resulta paradójico que, en la era de la Inteligencia Artificial y la medicina de precisión, sigamos gestionando presupuestos basados en el volumen histórico y no en el impacto real que generan en la vida de las personas.

No tiene sentido avanzar hacia un nuevo Estatuto Marco sin escuchar su voz o sin ofrecerles las herramientas necesarias para soportar la carga asistencial. Un sistema que no cuida a sus cuidadores está condenado al fracaso

La pandemia nos enseñó nuestra vulnerabilidad. Pero el Covid-19 no solo fue un aviso; las resistencias antimicrobianas, el envejecimiento acelerado de la población y las futuras amenazas epidemiológicas están ya frente a nosotros. Si no actuamos, el desgaste terminará por colapsar la estructura. Necesitamos un cambio de paradigma urgente donde la evaluación de resultados y la rendición de cuentas sea la norma, no la excepción. No se puede mejorar lo que no se mide, y no se puede medir sin transparencia.

Además, debemos entender que la salud no depende únicamente de la sanidad. Es imperativo que todas las políticas (educación, urbanismo, medio ambiente, hacienda, defensa, vivienda, alimentación, infancia, empleo) trabajen de forma transversal bajo el enfoque de «Salud en todas las políticas». Hoy el sistema se centra en curar al paciente enfermo, pero en una sociedad envejecida, el éxito reside en la prevención. El paciente debe ser el centro, pero nuestro esfuerzo debe volcarse en evitar que las personas lleguen a ser pacientes. Invertir en prevención no es un gasto, es la única garantía de sostenibilidad; una vez que la enfermedad aparece, la gestión es mucho más compleja y costosa.

Este desafío no es exclusivo de nuestras fronteras; nos movemos en un escenario internacional en plena ebullición. En este inicio de 2026, la gobernanza global está siendo rediseñada por la OMS para lograr un modelo más sostenible y liderado por los países, mientras se implementa el nuevo Acuerdo Pandémico de 2025 que busca, por fin, garantizar la equidad en el acceso a vacunas y terapias en futuras emergencias. No podemos ignorar que el gasto sanitario público seguirá creciendo por encima del PIB hasta alcanzar el 8,4% en 2045, lo que hace urgentes las reformas de atención integrada y coordinación entre primaria y hospital. El mundo se está moviendo hacia una arquitectura de salud más robusta y hacia una financiación finalista que responda a crisis humanitarias y brotes epidemiológicos; España no puede permitirse ser la excepción en esta tendencia hacia la eficiencia, la sostenibilidad y la transparencia.

Desde la Fundación Gaspar Casal apostamos por un Pacto de Estado por la Salud que sustituya la improvisación por la anticipación estratégica. Necesitamos que el SNS lidere la transformación social que España exige

Pero este cambio es imposible sin los profesionales. Ellos sostienen el peso del sistema, y, sin embargo, seguimos sin darles el valor y las condiciones que merecen. No tiene sentido avanzar hacia un nuevo Estatuto Marco sin escuchar su voz o sin ofrecerles las herramientas necesarias para soportar la carga asistencial. Un sistema que no cuida a sus cuidadores está condenado al fracaso.

Desde la Fundación Gaspar Casal apostamos por un Pacto de Estado por la Salud que sustituya la improvisación por la anticipación estratégica. Necesitamos que el SNS lidere la transformación social que España exige. De todo ello hablamos en nuestro próximo informe, que presentaremos en julio. Porque la salud nos afecta a todos y, sin ella, simplemente no somos nada.

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