Nieves Sebastián Mongares
Al trasladar el mantenimiento del acceso vascular desde el ámbito hospitalario hacia la atención primaria, es esencial garantizar la continuidad de los cuidados. Y es que el papel de la atención primaria en este aspecto ha ido creciendo a lo largo de los años, cobrando cada vez más importancia en el manejo, tanto de los pacientes crónicos como de aquellos que, por diversos motivos, tienen que convivir con algún acceso vascular durante largos periodos de tiempo.
Así, Ana Carmen González Escobosa, enfermera del equipo de Infusión y Acceso Vascular en el Hospital Regional Universitario de Málaga, explica en este podcast realizado con el apoyo de Becton Dickinson (BD), que “las ventajas que aporta trasladar este mantenimiento a la atención primaria es que acerca los cuidados al paciente, evitando que tenga que desplazarse al hospital, con las dificultades que eso puede conllevar”. La experta se refiere a que, de esta manera, los pacientes no tienen que depender tanto de los familiares o del transporte reglado como las ambulancias. “Es un cuidado que se puede realizar cerca del domicilio, en un tiempo mínimo y se evita tener que gastar toda la mañana entre desplazamientos, en ocasiones a una distancia considerable”, apunta.
En este contexto, las bandejas de mantenimiento en acceso vascular han supuesto un punto de inflexión para garantizar que el cuidado de los catéteres se realiza de una manera homogénea y estandarizada en los distintos niveles de atención sanitaria. “Ahora mismo, en el entorno en que yo trabajo, al paciente se le ha estado derivando a atención primaria proporcionándole todo el material desde el hospital en una bolsa o paquete con el material individualizado, con todo lo que esto puede conllevar a nivel de errores humanos”, explica González.
Disponer de todo el material necesario para el mantenimiento del acceso vascular en una única bandeja contribuye a reducir los posibles errores humanos
Esta situación no solo puede afectar a la calidad de los cuidados, sino que también puede provocar que, en el momento de la cita, falte algún material necesario del que no se disponga en los centros de atención primaria, obligando al paciente o a sus familiares a desplazarse nuevamente al hospital para recogerlo. “En las bandejas está unificado todo el material que vamos a necesitar para este procedimiento, lo que resulta más fácil para el profesional, también porque no es lo mismo tener que coger 20 elementos que una bandeja que contiene todos ellos”, precisa.
“Además, nos va a facilitar mantener la esterilidad fuera del entorno hospitalario, que al trasladar el cuidado a atención primaria o al domicilio, puede ser más difícil”, detalla González. La experta también destaca que estas herramientas incorporan recursos formativos que sirven de apoyo a los profesionales en el manejo de distintos accesos vasculares, favoreciendo su conocimiento y garantizando una práctica segura y homogénea, independientemente del entorno asistencial en el que se lleve a cabo.
En definitiva, resalta González, “con estas bandejas vamos a tener el mismo material del hospital en atención primaria o el domicilio, lo que asegura la continuidad asistencial, así como la buena relación y derivación entre los distintos estamentos sanitarios”.
La estandarización que aportan herramientas como las bandejas de mantenimiento permite unificar protocolos y asegurar la continuidad de los cuidados









