Fotobiomodulación: hacia una odontología biológica, predecible y basada en evidencia

Dra. María Jesús Pérez Rodríguez, Tesorera de la Sociedad Española de Láser y Fototerapia en Odontología (SELO)

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Anuario iSanidadental 2025
Dra. María Jesús Pérez Rodríguez, Tesorera de la Sociedad Española de Láser y Fototerapia en Odontología (SELO)
La fotobiomodulación (PBM) se ha convertido en una de las áreas de mayor crecimiento dentro de la odontología contemporánea. A diferencia de los láseres de alta potencia utilizados para corte o ablación, la PBM emplea energías bajas y longitudes de onda específicas para modular procesos biológicos sin producir daño térmico. Esta interacción controlada entre luz y tejido ha abierto nuevas posibilidades para el manejo del dolor, la inflamación y la regeneración tisular en la práctica clínica.

Fundamentos biológicos y evidencia científica

La PBM actúa principalmente a través de la absorción de fotones por cromóforos intracelulares, en particular la citocromo c oxidasa. Esta fotobiomodulación modula la cadena respiratoria mitocondrial, aumenta la síntesis de ATP, regula especies reactivas de oxígeno y activa vías de señalización implicadas en la proliferación y diferenciación celular.

Estudios de Hamblin (2018) y Arany (2020) han demostrado cómo estos procesos se traducen en mejor angiogénesis, organización tisular y una respuesta inflamatoria más controlada. La dosimetría es fundamental para obtener resultados reproducibles.

En general, 1–10 J/cm² aplicados con potencias bajas y tiempos breves son suficientes para inducir respuestas celulares. La PBM no es una técnica empírica: es una intervención dosimétrica precisa, que requiere comprensión de los principios ópticos y biológicos.

La capacidad de la fotobiomodulación para modular el dolor, la inflamación y la reparación tisular la sitúa como un pilar de la odontología regenerativa actual

Aplicaciones clínicas de la fotobiomodulación en odontología

La creciente literatura científica apoya la inclusión de la PBM como herramienta terapéutica complementaria o principal en numerosas áreas odontológicas. Su espectro de aplicación es amplio y en continua expansión. Uno de los ámbitos es la disfunción temporomandibular (DTM) y el dolor orofacial. La PBM ha demostrado una disminución significativa del dolor muscular y articular, una mejora de la apertura oral y una modulación de la hiperalgesia periférica y central.

Se ha observado que la luz roja e infrarroja profunda reduce el tono muscular, disminuye puntos gatillo y mejora el equilibrio funcional del sistema neuromuscular. Esto la convierte en una alternativa eficaz y no farmacológica en el manejo del dolor crónico.

En cuanto a la cirugía oral, la aplicación de PBM en el postoperatorio inmediato reduce el edema, acelera la epitelización y mejora el confort del paciente. En extracciones complejas, cirugías de terceros molares o regeneración ósea guiada, se ha constatado una recuperación más rápida y una disminución del dolor postquirúrgico.

La acción antiinflamatoria y la promoción de la angiogénesis contribuyen a una cicatrización más predecible. La PBM también ha mostrado efectos positivos en la estabilidad primaria y secundaria de los implantes, favoreciendo la regeneración ósea y la integración tisular. Existen estudios que documentan una disminución significativa del dolor y del edema en el posoperatorio, así como una mejora en la calidad del hueso periimplantario en fases tempranas, potenciando la osteointegración.

La PBM no es una técnica empírica: es una intervención dosimétrica precisa, que requiere comprensión de los principios ópticos y biológicos

En terapia periodontal, la PBM se utiliza como coadyuvante al raspado y alisado radicular, especialmente en casos de inflamación crónica. La luz modula la respuesta inmune, favorece la reorganización del epitelio de unión y mejora la calidad del tejido conectivo, pudiendo contribuir a la reducción de la profundidad de sondaje. En periimplantitis, utilizada tras la descontaminación mecánica o láser quirúrgico, mejora la cicatrización y reduce la inflamación persistente.

Igualmente, la PBM se ha mostrado útil en el tratamiento de lesiones mucosas. En estomatitis aftosa recurrente y en lesiones ulcerosas traumáticas, la PBM reduce el dolor de forma casi inmediata y acorta significativamente los tiempos de curación. La modulación inflamatoria local y el aumento del metabolismo celular explican su elevada eficacia en estos escenarios.

Respecto a la ortodoncia, diversas investigaciones recientes apuntan a que la PBM puede acelerar el movimiento dentario mediante la estimulación osteoclástica y osteoblástica controlada. Además, reduce el dolor tras activaciones ortodóncicas, lo que mejora la experiencia del paciente durante el tratamiento.

Otra área destacada es la oncología oral. La evidencia más robusta de la PBM se encuentra en la prevención y tratamiento de la mucositis oral inducida por quimio y radioterapia. Organismos internacionales como WALT recomiendan protocolos específicos para minimizar el dolor, reducir la severidad de la mucositis y mejorar la alimentación y calidad de vida del paciente. En muchos casos, constituye el tratamiento de referencia. Estas aplicaciones reflejan un cambio conceptual hacia una odontología biológica, donde la luz complementa y amplifica los procesos de reparación tisular.

La energía como herramienta clínica

Comprender cómo la luz interacciona con los tejidos es esencial para integrar la PBM en la práctica diaria. Parámetros como longitud de onda, potencia, energía total administrada y área de aplicación condicionan la respuesta tisular.

La llegada de dispositivos multimodales, incluyendo sistemas LED multiespectrales capaces de cubrir áreas amplias, facilita la reproducibilidad clínica y permite incorporar terapias basadas en energía de forma accesible y segura.

Situación formativa: avances, realidad y oportunidad

La formación en láser y fototerapia se ha fortalecido en los últimos años. Programas universitarios consolidados, como el Máster de Láser y Fototerapia de la Universidad de Barcelona, ofrecen conocimientos avanzados y rigurosos. Sin embargo, todavía no se dispone de un Título de Experto específicamente orientado a la Tecnología Láser y Fototerapia en Odontología, que unifique fundamentos físicos, fotobiomodulación, láseres quirúrgicos, seguridad y protocolos clínicos basados en evidencia.

La Sociedad Española de Láser y Fototerapia en Odontología (SELO) contribuye activamente a la divulgación científica mediante su curso de conocimientos básicos dentro del Congreso anual, proporcionando una introducción esencial para quienes desean iniciarse en este campo. La expansión de la evidencia científica y la creciente demanda clínica sugieren que la creación de un programa de Experto sería una oportunidad estratégica para fortalecer la capacitación profesional y homogeneizar criterios terapéuticos.

Conclusión

La fotobiomodulación representa una herramienta terapéutica biológica, segura y respaldada por evidencia creciente. Su capacidad para modular el dolor, la inflamación y la reparación tisular la sitúa como un pilar de la odontología regenerativa actual.

La consolidación de formaciones avanzadas y el futuro desarrollo de certificaciones y nuevas titulaciones permitirán integrar estas terapias con mayor profundidad y rigor en la práctica diaria. La luz, como energía que dialoga con la biología, está llamada a impulsar una odontología más precisa, menos invasiva y orientada a la regeneración tisular.

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