Redacción
A través de una proteína concreta (CTHRC1), llamada CTHRC1(+) CAFs, en las células no tumorales presentes en el microentorno del cáncer podría ser una de las claves para establecer el pronóstico de los pacientes con cáncer de colon y recto. Asimismo, podría ayudar a determinar qué cáncer pueden beneficiarse del tratamiento con inmunoterapia o con tratamientos dirigidos a inhibir una determinada proteína vinculada a la proliferación tumoral.
Liderado por el Hospital del Mar Research Institute (HMRIB), un grupo de investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB Barcelona) y el área de oncología del Ciber (Ciberonc) han investigado el papel que tiene esta proteína como biomarcador en el caso de los tumores de colon y recto, y si mantienen su capacidad proliferativa. Los resultados del estudio se han publicado en la revista Gut.
La proteína CTHRC1(+) CAFs permite determinar qué pacientes pueden beneficiarse de la inmunoterapia
Uno de los primeros pasos de los investigadores fue estudiar el potencial de los CTHRC1(+) CAFs como marcadores predictivos de respuesta a tratamiento en 17 cohortes con muestras de cerca de 3.000 pacientes. Después, se analizó el ARN de células tumorales de forma individual para determinar que células eran más prometedoras. En último lugar, se determinó qué proteínas expresaban. Al final de todo el proceso, solo aquellas células que expresaban una proteína en concreto, CTHRC1(+) CAFs, retenían su capacidad predictora.
Los resultados del estudio muestran que esta proteína puede servir para determinar el pronóstico de los pacientes, ya que permite medir la actividad de una citocina en el entorno tumoral, TGF-beta, que está vinculada a una peor evolución de la enfermedad. Según el Dr. Eduard Batlle, investigador Icrea del IRB Barcelona y miembro de Ciberonc, “a lo largo de los años, nuestra investigación ha demostrado que el TGF-beta es un regulador clave de este ecosistema, modulando el comportamiento de las células estromales que rodean al tumor. La identificación de CTHRC1 como factor inducido por TGF-beta, ejemplifica cómo la investigación básica puede conducir a biomarcadores con aplicación clínica”.
Este hecho también ofrece una potencial diana terapéutica en forma de inhibidores de esta proteína, que hay que estudiar. Los resultados se validaron con muestras de pacientes que habían recibido diferentes tratamientos en diversos centros hospitalarios nacionales e internacionales, entre los que se encuentran el Hospital Clínico Universitario de Valencia, el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol y el Hospital del Mar.
Mediante pruebas de inmunohistoquímica se puede determinar la presencia del marcador
Por otro lado, el estudio revela que la presencia de CTHRC1(+) CAFS permite determinar el estado de las células inmunitarias dentro del tumor y su capacidad para actuar sobre las células neoplásicas. Este hallazgo permitirá avanzar en el uso de la inmunoterapia en personas con cáncer de colon y recto. “Este biomarcador permite mejorar la selección de pacientes que potencialmente se pueden beneficiar del tratamiento con inmunoterapia”, analiza la Dra. Clara Montagut, también participante en el estudio, jefa de sección del Servicio de Oncología Médica de Hospital del Mar.
Asimismo, los resultados podrían ser aplicados a otros tipos de tumores, como los de mama o pulmón. Una de las grandes novedades del estudio es que se puede determinar la presencia del marcador validado con pruebas de inmunohistoquímica, que son habituales en cualquier servicio de Patología de un hospital.









