Anuario iSanidadental 2025
Dra. Lizett Castellanos Cosano, presidenta de la Sociedad Española de Odontoestomatología para Pacientes con Necesidades Especiales (Seoene)
Tras haber sido invitada a participar en el anuario de iSanidad, he considerado necesario manifestar una reflexión sobre el estado actual de la formación y de la asistencia sanitaria en odontología para pacientes con necesidades especiales en España. Este artículo de opinión no lo abordo desde el punto de vista de un debate profesional, sino desde una cuestión de igualdad, derechos y calidad asistencial.
Los pacientes con necesidades especiales, personas con discapacidad, enfermedades crónicas, trastornos del neurodesarrollo, patologías neurológicas, oncológicas, con compromiso médico severo y frágiles, representan un grupo amplio y cada vez más creciente de la población española. Sin embargo, podemos afirmar que siguen enfrentándose a barreras estructurales para acceder a una atención bucodental adecuada. Estas barreras tienen un origen claro: una formación insuficiente y heterogénea, y un modelo asistencial fragmentado y desigual dentro del territorio nacional.
En el ámbito formativo, el Grado en Odontología cumple formalmente con la normativa vigente al incluir la atención a pacientes con necesidades especiales como competencia obligatoria. No obstante, los análisis recientes evidencian que este cumplimiento es, en muchos casos, meramente formal. Algunas facultades dedican únicamente 3 créditos ECTS a esta materia, una carga claramente insuficiente para adquirir competencias reales en el manejo clínico, médico y conductual de pacientes complejos. Esta situación genera un déficit estructural: el odontólogo egresa con el título que lo habilita, pero sin la seguridad ni la experiencia necesarias para asumir estos casos en la práctica diaria.
El Grado en Odontología cumple formalmente con la normativa vigente al incluir la atención a pacientes con necesidades especiales como competencia obligatoria, pero en muchos casos este cumplimiento es meramente formal
La consecuencia es por tanto directa y cada vez más preocupante: evitación asistencial. Cuando el profesional no se siente preparado, tiende a derivar o rechazar el tratamiento, convirtiendo la falta de formación en una barrera de acceso para el paciente. Este problema se agrava por la inexistencia, en España, de una Especialidad Oficial en Odontología para Pacientes con Necesidades Especiales, a diferencia de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno. La formación avanzada queda relegada a títulos propios no oficiales, con una enorme variabilidad en contenidos, carga clínica y reconocimiento profesional.
Esta debilidad formativa tiene un impacto directo en el sistema sanitario. El análisis de la asistencia pública en odontología para estos pacientes muestra una desigualdad territorial extrema. Mientras que algunas comunidades autónomas han desarrollado unidades especializadas y hospitalarias con acceso a sedación y anestesia general, otras comunidades carecen por completo de estas unidades especializadas, planteando una externalización de la atención o dejando el ámbito de la atención en odontólogos que. no están especializados en estos pacientes más complejos.
La odontología del futuro no puede dejar atrás a los pacientes más vulnerables
La ampliación de la Cartera Común de Servicios de Salud Bucodental ha supuesto un avance relevante, pero su implementación ha sido irregular y, en muchos casos, insuficiente. Alcanzar una atención efectiva en 2026, como prevén algunas comunidades, será inviable si no se acompaña de una reforma profunda en la formación y en la estructura asistencial.
Desde Seoene defendemos que la solución ha de pasar por actuar de forma coordinada. Es imprescindible establecer un mínimo homogéneo de formación en el Grado, reforzar la atención clínica temprana a estos pacientes y avanzar hacia el reconocimiento oficial de la especialidad, que permita estructurar plazas, circuitos de derivación y unidades de referencia dentro del Sistema Nacional de Salud. Asimismo, la colaboración entre universidades y servicios públicos de salud representa una oportunidad estratégica para mejorar la accesibilidad y la calidad asistencial.
La odontología del futuro no puede dejar atrás a los pacientes más vulnerables. Garantizar su atención no es una opción, es una responsabilidad ética, sanitaria y social. El año 2025 nos ha hecho profundizar en el tema y detectar deficiencias con datos y rigor que fueron expuestos en el XVII Congreso Nacional de la Seoene celebrado en Sevilla; en el 2026 plasmaremos dichos datos en respectivos informes que se han realizado con el apoyo de la Fundación Fenin, y esperamos que en el transcurso de este año y próximo 2027, deberá de ser el momento de transformar ese diagnóstico en la toma de decisiones valientes y estructurales.










