Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
Los miomas uterinos son tumores que crecen en la matriz de las mujeres, generalmente de carácter benigno. No obstante, generan una sintomatología muy diversa que va desde el aumento de los sangrados hasta problemas en la fertilidad, por lo que es muy importante planificar una estrategia de manejo adaptada a cada caso.
El Dr. Francisco Raga, jefe de Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico Universitario de Valencia y catedrático de la Universidad de Valencia, aborda en esta entrevista con el apoyo de Gedeon el escenario actual de esta patología
¿Cuáles son los principales motivos o síntomas que llevan a las mujeres a la consulta y derivan en el diagnóstico de un mioma uterino?
Uno de los motivos de consulta más habituales por los que una mujer acude al ginecólogo es el sangrado menstrual abundante (SMA). Este sangrado suele ser excesivo y condiciona con frecuencia anemia, cansancio, debilidad y dolor de cabeza. Asociado al SMA presentan dismenorrea (dolor asociado a la regla), muchas veces de características invalidantes.
Asimismo, los miomas de gran tamaño asocian clínica urinaria como incontinencia de orina o tenesmo vesical, al igual que distensión abdominal, estreñimiento y dolor pélvico crónico. Otro motivo reiterado de consulta son los problemas de fertilidad, tanto la dificultad para lograr una gestación, como pérdidas gestacionales recurrentes.
«Otro motivo reiterado de consulta son los problemas de fertilidad, tanto la dificultad para lograr una gestación, como pérdidas gestacionales recurrentes»
¿Qué limitaciones ha presentado históricamente el manejo de los miomas uterinos y cómo ha evolucionado su abordaje?
Durante muchos años carecíamos de tratamientos médicos eficaces o exentos de efectos secundarios relevantes, esto ha condicionado que el tratamiento quirúrgico, bien histerectomía (quitar el útero) o miomectomía (quitar solo el mioma conservando el útero), haya sido el más aplicado.
Esto ha dado lugar a que la causa más frecuente por la que a una mujer se le quita el útero mediante cirugía sean los miomas uterinos, muy por encima incluso de los cánceres.
En la última década, la industria farmacéutica, consciente de la gran morbilidad que generan los miomas en las mujeres y cómo condicionan su vida, ha realizado una fuerte inversión en tratamientos médicos que nos permitan controlar los síntomas asociados a esta patología tan frecuente. Gracias a esto hoy disponemos de un amplio arsenal terapéutico para manejar los miomas sin tener que recurrir a la cirugía.
«Disponemos de un amplio arsenal terapéutico para manejar los miomas sin tener que recurrir a la cirugía»
¿Qué avances se han logrado a nivel terapéutico en cuanto a las terapias médicas de larga duración y qué beneficios aportan a las pacientes?
Debemos enfatizar no solo el alto impacto que comprenden los miomas en la calidad de vida de las mujeres, sino que además constituyen un elevadísimo coste económico para los sistemas sanitarios. Por ejemplo, en el año 2006 se estimó en Estados Unidos que los miomas generaban un coste económico superior a los dos billones de dólares. Sí, billones, con B, lo que es muestra de su impacto.
La aparición de nuevos enfoques terapéuticos, fundamentalmente tratamientos médicos a largo plazo, no solo ha proporcionado principalmente controlar de forma eficaz los síntomas generados por los miomas en las mujeres, sino que al mismo tiempo ha logrado reducir costes económicos a los sistemas sanitarios.
¿Cómo ha impactado la llegada de opciones innovadoras de tratamiento con los antagonistas orales de la GnRH para miomas uterinos en la toma de decisiones médicas en cuanto a su abordaje?
En el año 1977, Roger Guillemin y Andrew Schally compartieron el Premio Nobel en medicina por sus estudios sobre la GnRH, la hormona que controla el sistema reproductivo humano. Esto permitió con el paso de los años sintetizar análogos de la GnRH que nos abrieron la puerta al tratamiento de numerosas patologías como los miomas, la endometriosis o incluso el cáncer de próstata.
En el campo de los miomas, los análogos de la GnRH con una actividad antagonista han supuesto toda una revolución. En primer lugar, son de administración oral en comprimidos; hasta fechas muy recientes los análogos agonistas se administraban vía intramuscular.
«En el campo de los miomas, los análogos de la GnRH con una actividad antagonista han supuesto toda una revolución»
En segundo lugar, se les ha podido asociar una terapia hormonal sustitutiva para evitar los tan incómodos efectos secundarios que generaban los agonistas (sofocos, osteoporosis, etc.). Todo ello ha permitido un tratamiento eficaz y bien tolerado a largo plazo.
¿Cómo definiría el coste social y emocional que generan los miomas uterinos en estas pacientes? ¿Qué importancia tiene la relación médico-paciente durante todo el proceso de la enfermedad?
El tratamiento de los miomas sintomáticos con antagonistas de la GnRH y terapia combinada oral produce mejoras significativas en la calidad de vida. Esto se logra mediante reducciones sustanciales del sangrado menstrual abundante (en un 50-75%), el dolor (en un 40-50%) y los síntomas relacionados con la masa uterina, todo ello con una baja incidencia de efectos secundarios (sofocos, cefaleas y náuseas en menos del 20% de las pacientes).
Los nuevos antagonistas de la GnRH junto a terapia add-back mejoran la calidad de vida, gracias al control rápido y constante del sangrado y el dolor, que son los principales factores de morbilidad en pacientes con miomas. Estos hallazgos están corroborados por múltiples ensayos controlados aleatorios y metaanálisis.
«Los nuevos antagonistas de la GnRH junto a terapia add-back mejoran la calidad de vida, gracias al control rápido y constante del sangrado y el dolor»
En la actualidad se enfatiza un cambio de un modelo paternalista. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) ha publicado recientemente una guía para el manejo y seguimiento de las pacientes con diagnóstico de miomas uterinos.
En ella, actualiza todas las opciones terapéuticas que existen, desde los tratamientos clásicos mediante cirugía hasta las opciones menos invasivas como la ablación térmica o la embolización. Realiza una ponderación en las terapias farmacológicas, donde destacan los análogos de la GnRH por su eficacia y perfil de seguridad.
Con todo lo anterior, ¿cuáles diría que son los principales desafíos o asignaturas pendientes en el abordaje de los miomas uterinos poniendo en el centro la calidad de vida de las pacientes?
En la actualidad, como mencionábamos previamente, la paciente debe ser la protagonista a la hora de decidir qué opción terapéutica es la más adecuada para su caso. Todo ello, obviamente, bajo el asesoramiento de los profesionales sanitarios, los cuales debemos informar detalladamente de cada opción.
«El mayor reto al que nos enfrentamos los ginecólogos en la actualidad es cambiar nuestra visión terapéutica de una patología tan prevalente y que causa tanta morbilidad»
El mayor reto al que nos enfrentamos los ginecólogos en la actualidad es cambiar nuestra visión terapéutica de una patología tan prevalente y que causa tanta morbilidad. Con ello, debo recalcar que aún tenemos muchas veces una visión clásica, donde prima la cirugía sobre el manejo médico de esta patología. Esto queda claramente reflejado por el elevado número de histerectomías que se realizan no solo en nuestro país sino en todo el mundo.
Por ello, animo a los profesionales sanitarios a potenciar el uso de otras alternativas menos invasivas que permiten alcanzar el objetivo final, que no es otro que solucionar el problema médico de la paciente y, por consiguiente, mejorar su calidad de vida.










