Anuario iSanidad 2025
Ramón Reyes, presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)
El año 2025 finaliza con más dudas que certezas. Distintos acontecimientos nos hacen pensar que el cáncer, pese a ser el primer problema sociosanitario y la primera causa de muerte en muchos países europeos, está siendo desplazado en los planes de inversión de la Unión Europea (UE) por otras prioridades, como son la defensa, la competitividad o las migraciones
Esta despriorización puede afectar a las personas con cáncer en España. Además, la crisis de los cribados de mama en Andalucía, que se ha manifestado también en otras comunidades autónomas y puede afectar a otros programas de cribado, ha contribuido a generar un ambiente de descrédito y desconfianza, poniendo de manifiesto la necesidad de establecer un sistema de seguimiento y control de estos programas.
«Despriorizar» el cáncer es colocar en una posición coyuntural un problema que es estructural y creciente. Cada año se diagnostican cerca de tres millones de casos de cáncer en la UE y casi 300.000 en España.
«Despriorizar» el cáncer es colocar en una posición coyuntural un problema que es estructural y creciente
Detrás de esas cifras hay familias, desigualdades y territorios que necesitan políticas sostenidas que garanticen la igualdad en la prevención, el acceso a la detección temprana, el diagnóstico y el tratamiento adecuados y el acceso a la innovación.
Ante esta situación, en 2021 Europa puso en marcha el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer. Con un marco temporal de 10 años y un presupuesto de referencia de 4.000 millones de euros hasta 2027, su objetivo era coordinar políticas, movilizar recursos y, sobre todo, situar el cáncer como prioridad número uno de la agenda europea en salud.
Sin embargo, la situación ha cambiado. La guerra de Ucrania, la inflación y las tensiones geopolíticas han originado un cambio drástico en las prioridades de inversión de la UE, dejando al cáncer en una posición secundaria.
En febrero del 2025, la revisión intermedia del marco financiero plurianual 21-27 ha supuesto que parte de los fondos europeos destinados al cáncer se destinen hacia otros ámbitos no sanitarios: un recorte de 720 millones, casi un 20 % de la cifra inicial.
Para España, esta «despriorización» crea un entorno de inestabilidad y pone en peligro la continuidad de la investigación, ya que los fondos europeos han impulsado decisivamente este ámbito, especialmente a través del fondo de recuperación NextGenerationEU y los programas Horizonte Europa.
Esta «despriorización» crea un entorno de inestabilidad y pone en peligro la continuidad de la investigación
Si no se garantiza la continuidad y se mantiene el cáncer como prioridad, España podría caer en un vacío de financiación pública justo cuando más necesitamos consolidar los avances logrados
Paralelamente, nuestro país se ve sumido en una crisis que se inicia con los programas de cribado en Andalucía y que puede afectar a todos los programas de detección temprana de otros tipos de cáncer. Esto nos obliga a tomar medidas para asegurar el buen funcionamiento de unos programas que salvan decenas de miles de vidas cada año.
La detección precoz del cáncer es un derecho de todas las personas que sólo se puede garantizar asegurando el buen funcionamiento de los programas de cribado. Para ello son necesarios datos y una evaluación continuada que permita detectar fallos con antelación para no poner en riesgo la vida de las personas.
La detección precoz del cáncer es un derecho de todas las personas que sólo se puede garantizar asegurando el buen funcionamiento de los programas de cribado
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), trabaja para generar un sistema de evaluación continuada que permita conocer el funcionamiento de los programas de cribado.
En la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) llevamos años demandando datos para conocer la realidad del cáncer en general y de los programas de cribado en particular. Desde que pusimos en marcha la plataforma Más Datos Cáncer nos dimos cuenta de que, de los 159 indicadores para medir el itinerario del paciente —desde la prevención hasta los cuidados paliativos—, sólo pudimos obtener datos de 69 y de manera parcial.
La mayoría de los indicadores que no pudimos incorporar al proyecto eran de los cribados, datos que deben estar centralizados para garantizar la equidad, ya que es una herramienta muy eficaz para reducir la mortalidad: hasta un 30 % en los cribados de cáncer de mama.
Antes de que la crisis de las mamografías saltara en Andalucía, en la AECC cerramos un acuerdo con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) para generar un sistema de evaluación continuada que permitiera conocer el funcionamiento de los programas de cribado.
Medirlos, analizarlos, detectar áreas de mejora y corregirlas. Muy posiblemente, si este sistema de evaluación hubiera estado en marcha en España habríamos sido capaces de detectar con antelación los fallos en Andalucía.
El cáncer se desprioriza en Europa y en España tenemos que trabajar para que esos cambios no nos afecten. Es necesario un amplio consenso social y político para mantener la prioridad del cáncer, que es la primera causa de muerte en nuestro país.
Es necesario un amplio consenso social y político para mantener la prioridad del cáncer
Hay que revisar muchas áreas: necesitamos medir muchos aspectos del cáncer, analizar políticas para mejorarlas o crear unas nuevas. Y para ello es necesario un registro nacional de cáncer que garantice la igualdad en prevención, detección precoz e investigación.
Mantener la prioridad del cáncer en las agendas europeas y españolas y de los planes de inversión es priorizar a las personas, tengan o no cáncer, a su supervivencia y a su calidad de vida.










