Innovación y futuro en el tratamiento del dolor: de la analgesia a la regeneración funcional

Dr. Luis Miguel Torres, presidente de la Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor (Semdor)

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Anuario iSanidad 2025
Dr. Luis Miguel Torres, presidente de la Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor (Semdor)
El tratamiento del dolor está viviendo una transformación profunda impulsada por la convergencia de la biotecnología, la neurociencia y la medicina digital. Este cambio marca una nueva era en la que la atención al paciente deja de centrarse únicamente en el alivio sintomático para orientarse hacia la reparación tisular, la modulación del sistema nervioso y la personalización terapéutica basada en datos objetivos.

Durante los últimos años, las terapias regenerativas han pasado de ser una promesa experimental a una realidad clínica consolidada en numerosos centros de dolor. Los concentrados plaquetarios (PRP), el plasma rico en fibrina (PRF), los microinjertos celulares y, más recientemente, las fracciones enriquecidas en células madre hematopoyéticas (CD34+) o mesenquimales (MSC) están demostrando capacidad para reducir la inflamación crónica, restaurar la homeostasis articular y mejorar la función en pacientes con artrosis, lesiones discales o tendinopatías.

A diferencia de los tratamientos convencionales, que actúan sobre el síntoma, la medicina regenerativa busca modificar la biología del dolor mediante la reparación del tejido dañado y la neuromodulación periférica local. Estudios recientes (Hernigou et al., Bone Joint Res, 2024; Kuroda et al., Regenerative Therapy, 2023) confirman que las terapias celulares pueden reducir la progresión degenerativa y mejorar la calidad de vida de manera sostenida, especialmente cuando se integran en protocolos multimodales con fisioterapia y ejercicio adaptado.

En paralelo, la neuromodulación ha alcanzado un grado de precisión y personalización sin precedentes. La radiofrecuencia pulsada, la estimulación de raíces dorsales selectivas, los sistemas de estimulación espinal con feedback cerrado y las nuevas dianas periféricas han ampliado el arsenal terapéutico más allá del tratamiento farmacológico.

El tratamiento del dolor está viviendo una transformación profunda impulsada por la convergencia de la biotecnología, la neurociencia y la medicina digital

La combinación de técnicas mínimamente invasivas con inteligencia artificial para la programación automática de parámetros abre el camino a una neuromodulación más eficiente, reversible y centrada en el paciente. Las guías europeas más recientes —Federación Europea del Dolor (EFIC, 2024)— recomiendan incorporar estas técnicas en fases más tempranas del tratamiento, especialmente en pacientes con dolor neuropático refractario, con el fin de evitar la cronificación y reducir la carga de opioides.

Un tercer eje de innovación lo constituye la digitalización clínica. La integración de plataformas de seguimiento remoto, dispositivos ponibles y escalas digitales de dolor permite una monitorización continua y objetiva de la evolución del paciente.

Por su parte, la inteligencia artificial aplicada al análisis de biomarcadores, imagen y patrones de movimiento está facilitando una medicina predictiva que anticipa recaídas o complicaciones antes de que el paciente las perciba. Ese enfoque, combinado con el desarrollo de la clínica virtual del dolor, favorece la accesibilidad, la equidad territorial y la continuidad asistencial.

En este contexto, la Semdor está desempeñando un papel fundamental como impulsora de la innovación y de la colaboración entre especialidades. Su estrategia se basa en tres pilares. El primero es la formación avanzada y multidisciplinar, con programas universitarios en medicina regenerativa, neuromodulación y terapias avanzadas.

El segundo está compuesto por la evidencia científica y los protocolos consensuados, que promueven la estandarización de las técnicas y la evaluación de resultados clínicos. El tercero se basa en la divulgación y sensibilización social, recordando que el dolor es una enfermedad en sí misma que requiere un abordaje global, coordinado y centrado en la persona.

La inteligencia artificial aplicada al análisis de biomarcadores, imagen y patrones de movimiento está facilitando una medicina predictiva

El reto para los próximos años será consolidar estos avances en la práctica clínica real: integrar la medicina regenerativa y la neuromodulación dentro del sistema público y garantizar criterios de calidad, seguridad y equidad en el acceso. La colaboración entre sociedades científicas, autoridades sanitarias e industria biomédica es esencial para transformar la innovación tecnológica en salud efectiva y sostenible.

El futuro del tratamiento del dolor no se limita a eliminar el sufrimiento: busca restaurar la funcionalidad, la autonomía y el bienestar global del paciente. En definitiva, nos encontramos ante un cambio de paradigma en el que la biología, la tecnología y la humanidad convergen para ofrecer una medicina del dolor más precisa, regenerativa y esperanzadora.

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