«La osteoporosis es la cuarta enfermedad crónica de mayor impacto en términos de morbilidad, mortalidad y costes económicos para el sistema de salud»

Dra. Paloma Vela Casasempere, jefa de Sección de Reumatología del Hospital General Universitario Dr. Balmis – Alicante

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Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
Según datos de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) más del 22% de las mujeres y casi el 7% de los hombres padecen osteoporosis. Los especialistas recuerdan que, además de identificarla tan pronto como sea posible para su manejo, es esencial poner el foco en la importancia de mantener una buena salud ósea de cara a evitar las fracturas asociadas a la misma.

En este sentido, la Dra. Paloma Vela Casasempere, jefa de Sección de Reumatología del Hospital General Universitario Dr. Balmis, aborda en esta entrevista con el apoyo de Grunenthal, la situación de esta patología desde el infradiagnóstico hasta la necesidad de medir la carga de la enfermedad a distintos niveles.

La osteoporosis sigue siendo una enfermedad infradiagnosticada. ¿Desde dónde se debe actuar o qué queda por hacer para mejorar el diagnóstico de esta patología y que la detección de la misma sea precoz?
El diagnóstico precoz de la osteoporosis supone detectar el problema antes de que se produzca la primera fractura. Para ello, es necesario que todos los profesionales de la salud conozcan los factores de riesgo e identifiquen a los pacientes para poder hacer un abordaje temprano.

Los servicios de urgencias, traumatología y ortopedia, y atención primaria, son generalmente los primeros en atender a los pacientes una vez se produce la fractura, aunque no es infrecuente (especialmente para las fracturas vertebrales) que sea otra especialidad quien la identifique. Tras ello, el paciente debería ser dirigido a los profesionales mejor cualificados para su tratamiento. Esto, a día de hoy, sigue teniendo un importante margen de mejora.

«Es necesario que todos los profesionales de la salud conozcan los factores de riesgo e identifiquen a los pacientes para poder hacer un abordaje temprano»

¿Qué impacto tiene la osteoporosis en la calidad de vida de los pacientes y su entorno? ¿Cuáles son las principales preocupaciones que expresan en consulta?
La fractura de cadera es la más grave, con una mortalidad de un 8% dentro del primer mes como consecuencia de las complicaciones postoperatorias inmediatas, un 30% al año y un 38% a los dos años. Conlleva además importantes repercusiones inmediatas tras la propia fractura, como son la intervención quirúrgica en el 80% de los casos y, en general, una elevada estancia hospitalaria.

Además, la calidad de vida de los pacientes se deteriora en gran medida: menos de la mitad volverá a su situación anterior, el 25% necesitará cuidados en su domicilio y un 20% permanecerá en situación de dependencia continua tras la fractura. El grado de discapacidad que genera supera al de la hipertensión arterial, la enfermedad de Parkinson y algunos tipos de cáncer.

Tras una fractura vertebral sintomática, la mortalidad aumenta un 20% a los 5 años y cuando se trata de una fractura determinada por radiología, el riesgo relativo de mortalidad en mujeres es de 1,9 (IC del 95%, 1,0-3,4) a los dos años.

Las principales preocupaciones de los pacientes son el control del dolor, la repercusión funcional (es decir, las limitaciones que le produce el problema para sus actividades cotidianas o laborales), y el pronóstico: ¿me voy a seguir fracturando? ¿me llegará a incapacitar de forma significativa?

«Las principales preocupaciones de los pacientes son el control del dolor, la repercusión funcional y el pronóstico»

Además de la influencia de la osteoporosis en los pacientes a diferentes niveles, de manera global, ¿qué coste e impacto tiene la enfermedad sobre el sistema sanitario?
La osteoporosis es la cuarta enfermedad crónica de mayor impacto en términos de morbilidad, mortalidad y costes económicos para el sistema de salud. En España se calcula una incidencia de 104 casos por 100.000 habitantes: el número estimado de personas con osteoporosis es de aproximadamente 2.945.000 (el 5,4% de la población total), aumenta exponencialmente con la edad (su incidencia es de 3.000 /100.000 en mayores de 85 años y es 2-3 veces más frecuente en la mujer). Causa más de 285.000 fracturas anuales y, según el informe Scope 21, aumentará un 30% en el año 2034, alcanzando los 370.000 casos.

La carga económica de las fracturas nuevas y prevalentes ascendió a 4.300 millones de euros en 2019 (el 3,8% del gasto sanitario nacional total), lo que supone un aumento de 1.460 millones de euros con respecto a 2010 (2.840 millones de euros en 2010).

«La carga económica de las fracturas nuevas y prevalentes ascendió a 4.300 millones de euros en 2019, que supone un aumento de 1.460 millones de euros respecto a 2010»

¿Qué son las fracturas por fragilidad asociadas a esta patología y cómo podrían evitarse?
Se considera fractura por fragilidad aquella que se produce como consecuencia de un traumatismo de bajo impacto: por ejemplo, una caída desde la altura normal en bipedestación (alguien que va caminando, cae de forma accidental y se fractura la muñeca, el hombro o la cadera).

Las localizaciones más frecuentes, además de las tres mencionadas, son las vertebrales (en muchas ocasiones incluso sin impacto), o de pelvis. La primera medida para evitarlas es, sin duda, mantener un hueso de buena calidad, un hueso fuerte. Cuando esto ya no es posible, es esencial evitar las caídas.

De ahí la importancia de mantener una adecuada forma física (fuerza muscular, agilidad), corregir los defectos visuales o auditivos, y evitar aquellas situaciones que favorecen las caídas como suelos resbaladizos, objetos en el suelo que faciliten tropezar, aceras en mal estado, etc.

«Es importante mantener una adecuada forma física, corregir los defectos visuales o auditivos y evitar las caídas»

¿Cómo ha evolucionado el abordaje de esta enfermedad? ¿Qué tratamientos están disponibles para la osteoporosis y cómo ha impactado la llegada de opciones innovadoras?
Actualmente se mantiene una importante brecha asistencial en el manejo de la osteoporosis: la proporción de mujeres con alto riesgo de fractura que no recibieron tratamiento fue del 64 % en 2019 (frente al 25 % en 2010) y un 20% o menos de pacientes con fractura de cadera reciben tratamiento para su osteoporosis, lo que aumenta el riesgo de sufrir nuevas fracturas.

Además, falla su identificación en los servicios sanitarios, especialmente de la fractura vertebral. Esto contrasta con la actual oferta de fármacos con eficacia antifractura probada, y que se encuentran disponibles para su uso en la población.

¿Cómo se coordina el trabajo entre atención primaria, reumatología y otras especialidades en los casos que existen comorbilidades, de cara a ofrecer una asistencia óptima a los pacientes?
La coordinación entre los diferentes niveles asistenciales depende mucho del departamento de salud que se trate. Algunos centros han implementado Unidades de Coordinación de Fracturas (Fracture Liaison Services). Generalmente, los casos más complejos identificados en atención primaria son derivados a reumatología para su manejo a través de los sistemas oficiales (interconsulta, etc.).

Ello permite la mejor atención posible al paciente, y la utilización de fármacos (como bifosfonatos intravenosos o determinados fármacos osteoformadores) cuyo uso en ocasiones tiene restringido el profesional de atención primaria. Del mismo modo, es habitual que otras especialidades hospitalarias, con menos experiencia en el manejo de la osteoporosis, deriven a sus pacientes a las unidades de reumatología para su mejor abordaje.

Actualmente, ¿qué cuestiones relativas al abordaje de la osteoporosis generan mayor discusión y requieren de alcanzar todavía consenso entre los profesionales sanitarios implicados en su manejo?
Al igual que ocurre en el cuidado de otras patologías crónicas, la atención primaria debería desempeñar un papel fundamental en el abordaje y la gestión de la osteoporosis. Pero para que esto ocurra con éxito es necesario eliminar las barreras existentes, como definir claramente el papel que ha de jugar cada nivel asistencial en cada momento del proceso, establecer sistemas ágiles de comunicación entre atención primaria y hospitalaria, lo que disminuiría las actuales ineficiencias y errores.

«La atención primaria debería desempeñar un papel fundamental en el abordaje y la gestión de la osteoporosis»

También, mejorar la confianza del médico de atención primaria en el manejo clínico y terapéutico de la osteoporosis, evitando que no se inicie el tratamiento por miedo a contraindicaciones médicas, comorbilidades o efectos adversos poco frecuentes, como la osteonecrosis de mandíbula.

Por otra parte, cambiar la actual percepción de que la osteoporosis es una enfermedad silenciosa y de baja prioridad en comparación con otras comorbilidades médicas, por la de una enfermedad de alta prevalencia, con consecuencias devastadoras y con posibilidades reales de tratamiento.

En definitiva, ¿qué desafíos considera prioritario abordar en la atención e investigación sobre osteoporosis y cuáles considera que son las perspectivas de futuro respecto al manejo de la enfermedad?
A día de hoy, aún es necesario que la osteoporosis sea reconocida como un problema de salud pública en las políticas sanitarias, y que se incluya en las estrategias nacionales y autonómicas de salud. Debe fomentarse la cooperación entre los profesionales de los niveles de atención primaria y hospitalaria para garantizar una atención integral y eficiente.

También, capacitar a los profesionales sanitarios (tanto en atención primaria como hospitalaria) a través de programas de formación, involucrando activamente a profesionales de enfermería y farmacia, ayudará a una mejor detección de los pacientes, a disminuir la variabilidad en el manejo clínico de la osteoporosis y a optimizar y racionalizar el uso de fármacos antiosteoporóticos, mejorando su acceso y aplicación adecuada. Una mejor educación del paciente favorecerá la adherencia terapéutica a largo plazo, esencial en el tratamiento de esta enfermedad.

«Debe fomentarse la cooperación entre los profesionales de los niveles de atención primaria y hospitalaria para garantizar una atención integral y eficiente»

El profesional de enfermería puede jugar un papel clave en el abordaje de la osteoporosis. Finalmente, es necesario fomentar estudios y generar información que permita medir la carga de la osteoporosis y el impacto de las intervenciones, tanto educativas como terapéuticas, sobre su control, así como generar evidencia que permita cuantificar la relación coste/beneficio del control de la osteoporosis.

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