Madres buscando respuestas en redes: la nueva «infoxicación» en maternidad

Celia Padilla @ohmama.matrona, matrona y divulgadora

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Anuario iSanidad 2025
Celia Padilla @ohmama.matrona, matrona y divulgadora
En los últimos años hemos asistido a un fenómeno que, lejos de ser anecdótico, se ha convertido en una tendencia profundamente arraigada: la proliferación de cursos, asesorías y programas milagro sobre maternidad en redes sociales.

Plataformas como Instagram, TikTok o YouTube se han llenado de perfiles que prometen soluciones rápidas y universales para los grandes desafíos del embarazo, el posparto y la crianza. En apariencia, pueden parecer una ayuda accesible, moderna y cercana. Pero, como matrona, observo con preocupación que estamos ante un problema sanitario de primer orden.

La maternidad se ha convertido en un nicho de mercado tan rentable que cualquiera puede vender soluciones inmediatas a problemas complejos. Lo preocupante no es sólo que estos contenidos existan, sino que miles de mujeres los consuman buscando respuestas que no encuentran dentro del sistema sanitario.

Y esa es, quizá, la primera cuestión que debemos abordar: cuando el sistema sanitario deja huecos, alguien siempre los llena. El peligro es quién los llena y con qué.

La maternidad se ha convertido en un nicho de mercado tan rentable que cualquiera puede vender soluciones inmediatas a problemas complejos

Porque es innegable que existen huecos. En demasiados lugares, las consultas son demasiado cortas, las citas demasiado espaciadas y la educación maternal es insuficiente. El posparto continúa siendo el gran agujero negro del sistema: la visita del bebé está garantizada, pero el seguimiento de la madre —su bienestar mental, su recuperación física, su lactancia, su sueño, su suelo pélvico— parece diluirse.

En ese vacío, muchas mujeres buscan información por su cuenta. No las culpo: lo haría cualquiera. Pero lo que encuentran a menudo no son profesionales.

En redes sociales, perfiles sin formación sanitaria acumulan cientos de miles de seguidores y ofrecen cursos sobre lactancia, sueño infantil, introducción de alimentos o parto respetado. Utilizan lenguaje pseudocientífico, promesas infalibles (tu bebé dormirá 12 horas en una semana) y estrategias de marketing emocional basadas en la culpa, el miedo o la comparación.

El resultado es una mezcla peligrosa: contenido altamente viral, profundamente seductor y, en demasiados casos, alejado de la evidencia científica. El impacto de este fenómeno no es trivial. Existen riesgos concretos y documentados.

Lo preocupante no es sólo que estos contenidos existan, sino que miles de mujeres los consuman buscando respuestas que no encuentran dentro del sistema sanitario

En primer lugar, para la salud del bebé: recomendaciones de sueño no seguras, métodos conductuales inapropiados para edades tempranas, pautas de alimentación que no respetan señales de hambre, o indicaciones de lactancia que contradicen las guías sanitarias.

En segundo lugar, riesgos para la salud mental materna: un aumento de la culpa, una sensación permanente de fracaso y la falsa idea de que las demás sí pueden, reforzada por contenidos editados que no muestran la realidad.

Por último, riesgos para la salud pública: el desplazamiento de información basada en evidencia por discursos que se viralizan no por su calidad, sino por su capacidad de generar engagement.

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