Redacción
Una investigación abre nuevas vías para mejorar las vacunas y la inmunoterapia frente al cáncer, al descubrir un vínculo directo entre el metabolismo celular, la regulación génica y la activación de las células T. Un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) ha demostrado que las mitocondrias activas, las centrales energéticas de la célula, mantienen a las células dendríticas, centinelas del sistema inmunitario, “listas para responder”. Comprender cómo se regulan las células dendríticas es fundamental tanto para potenciar la respuesta inmunitaria como para contrarrestar su disfunción en enfermedades como el cáncer. Estas células desempeñan un papel central en la inmunidad: detectan amenazas y activan las células T para combatir infecciones y tumores.
Los resultados del estudio, publicados en la revista Cell Metabolism, revelan que un proceso mitocondrial específico es esencial para mantener estas células en estado de alerta. “Nuestros resultados muestran que las mitocondrias hacen mucho más que producir energía: mantienen a las células dendríticas en un estado de ‘preparación’, lo que les permite responder rápidamente a amenazas como los tumores”, explica David Sancho, líder del Laboratorio de Inmunobiología en el CNIC.
Según los resultados, las mitocondrias activas mantienen a las células dendríticas preparadas para responder a las amenazas
Centrándose en un subconjunto especializado conocido como cDC1, especialmente eficaz en la activación de células T con capacidad antitumoral, los investigadores utilizaron modelos de ratón modificados genéticamente y células dendríticas humanas para analizar la función mitocondrial. El equipo observó que la preparación inmunitaria no depende principalmente de la producción de energía (ATP), sino del mantenimiento del flujo de electrones en la cadena mitocondrial. Según Ignacio Heras Murillo, investigador del CNIC y primer autor del estudio, “este proceso no está relacionado con la producción de energía, sino con la preservación del equilibrio interno de la célula, lo que influye directamente en la respuesta de los genes ante señales de peligro”. A través de este flujo de electrones, se mantiene el equilibrio químico interno de la célula, incluido su estado redox y los niveles de metabolitos.
En colaboración con expertos en epigenética, el equipo demostró que la alteración de este equilibrio modifica los patrones de metilación del ADN en regiones reguladoras clave. La enzima TET2 emergió como un actor fundamental, y su activación, por ejemplo, mediante vitamina C, mejoró la función de las células dendríticas en modelos experimentales.
Los patrones de metilación del ADN se modifican si se altera el equilibrio químico interno de la célula
Desde el punto de vista funcional, la alteración del flujo de electrones tuvo consecuencias significativas: las células dendríticas mostraron una menor activación, una migración reducida hacia los ganglios linfáticos y una menor capacidad para estimular a las células T. Como resultado, la respuesta inmunitaria antitumoral se vio comprometida. “Estos resultados destacan el metabolismo como un regulador clave de la función inmunitaria y sugieren nuevas estrategias para potenciar la actividad de las células dendríticas en el cáncer y otras enfermedades”, añade Stefanie Kristin Wculek, líder del estudio e investigadora del IRB Barcelona.
Es importante destacar que los investigadores demostraron que la restauración del flujo de electrones puede revertir estos defectos. Mediante la introducción de una enzima alternativa (AOX), lograron restablecer la función mitocondrial sin aumentar la producción de energía, recuperando la capacidad de las células para activar células T y controlar el crecimiento tumoral en ratones.









