Pablo Malo Segura
La NASA ha mostrado su interés en el sistema sanitario de Canarias como punto de apoyo sanitario en operaciones de rescate de astronautas en el Atlántico. En el marco del programa Artemis, una delegación de la agencia espacial estadounidense ha visitado el archipiélago para conocer su red sanitaria y llegar a un acuerdo de colaboración de cara a próximas misiones. Uno de los elementos clave es la medicina hiperbárica, un recurso fundamental ante el escenario clínico complejo que supondría un amerizaje de emergencia. La exposición a cambios bruscos de presión, el riesgo de enfermedad descompresiva y la necesidad de atención al paciente neurocrítico requieren una infraestructura que el archipiélago ya tiene operativa.

«La NASA quería comprobar de primera mano la capacidad del Servicio Canario de Salud para darle soporte a las misiones espaciales, especialmente al programa Artemis. Lo más importante es que han encontrado un socio que está a la altura de sus necesidades», explica a iSanidad José Antonio García Dopico, director médico del Complejo Hospitalario Universitario de Canarias (HUC). El objetivo del programa Artemis, que hace unos días culminó con éxito su primera misión tripulada alrededor de la Luna, es establecer una base en el satélite para poder avanzar hacia futuras misiones a Marte.
«Nuestra cámara hiperbárica es incluso más grande que la que la NASA tiene en Houston y funciona 24 horas al día», señala José Antonio García Dopico, director médico del HUC
El archipiélago ocupa una «posición privilegiada» por sus condiciones climáticas, lumínicas y geográficas, su posición geoestratégica en el Atlántico Medio o su robusto ecosistema de infraestructuras científicas y tecnológicas, tal y como recoge la Estrategia Aeroespacial Canaria, presentada en mayo de 2025, cuyo propósito es convertir Canarias en un hub de referencia en el sector. Estos factores explican el interés de la agencia espacial estadounidense.
Aunque el escenario habitual de amerizaje se sitúa en la costa de San Diego (California), la NASA trabaja con rutas alternativas ante posibles contingencias. «Se contempla que el amerizaje forzoso pueda producirse en la zona de la Macaronesia», destaca García Dopico. En ese supuesto, Canarias podría convertirse en punto de recepción y estabilización clínica de los astronautas tras el rescate.
De la enfermedad descompresiva al paciente neurocrítico
Un astronauta rescatado en el mar podría presentar cuadros de enfermedad por descompresión, alteraciones respiratorias y compromiso neurológico severo. La delegación de la NASA mostró un interés particular por la medicina hiperbárica, especialmente relevante en situaciones relacionadas con descompresión tras reentrada o fallo de cabina.
«Estaban muy interesados en nuestra cámara hiperbárica y quedaron gratamente sorprendidos por el nivel técnico de la misma y del personal. Nuestra cámara hiperbárica es incluso más grande que la que ellos tienen en Houston y funciona 24 horas al día», destaca García Dopico.
La experiencia del equipo también juega a favor. «Nuestros profesionales tienen miles de horas acumuladas y están acostumbrados a tratar casos de enfermedad descompresiva de buceadores en su práctica diaria. La principal diferencia sería tener que quitarle el traje al astronauta», resalta.
La fortaleza del dispositivo no se limita al equipamiento. También hay una coincidencia técnica con los protocolos utilizados en Estados Unidos. «Utilizamos las mismas tablas de tratamiento que la Armada de Estados Unidos (US Navy)», subraya, un aspecto que facilitaría la continuidad asistencial con los equipos médicos de la NASA.
Junto a la medicina hiperbárica, la agencia valoró otros recursos hospitalarios clave para este tipo de escenarios, como las unidades de críticos, la atención al politrauma y la capacidad de respuesta neurológica y neuroquirúrgica. «Les ha llamado la atención que tengamos áreas específicas para pacientes neurocríticos dentro de la UCI», comenta el director médico del HUC.
Soporte inicial hasta la llegada de los equipos de la NASA
El esquema operativo contemplado por la agencia sitúa al sistema sanitario canario como soporte asistencial en las primeras horas. El rescate en alta mar correspondería inicialmente a la Marina estadounidense o, en su caso, a recursos internacionales o españoles. A partir de la llegada al puerto de Tenerife, se activaría la cadena sanitaria local. «Nuestra acción empezaría cuando el astronauta llega al puerto de Tenerife», aclara García Dopico.
El sistema sanitario canario proporcionaría atención médica inicial hasta la llegada de los equipos médicos de la NASA, que se estima que podría producirse en un máximo de 12 horas
Desde ahí, el traslado se realizaría mediante ambulancias medicalizadas del Servicio de Urgencias Canario hasta el HUC (por su cámara hiperbárica) o el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, en función de las necesidades clínicas. «Daríamos soporte sanitario a los astronautas hasta que los servicios médicos de la NASA pudieran llegar, que se estima en un máximo de 12 horas», detalla.
El director médico del HUC señala que no habría que rediseñar la práctica asistencial habitual. «No nos han pedido nada que no estemos dando ya a nuestros pacientes de manera habitual», asegura. En la misma línea, añade que «no es necesario implantar nuevos protocolos ni simulacros» y que «el nivel de formación que tenemos les ha parecido suficiente».








