Anuario iSanidad 2025
Dr. Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas de España
Reivindicar la salud bucodental como un componente esencial de la salud general no es una consigna, es una exigencia basada en evidencia científica y una responsabilidad institucional inaplazable.
Las enfermedades orales no solo afectan a la calidad de vida de millones de personas, sino que están asociadas con patologías sistémicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, respiratorias o incluso determinadas formas de cáncer.
La boca es una puerta de entrada al organismo y su cuidado no puede seguir siendo tratado como un asunto menor dentro de las políticas de salud pública.
Desde el Consejo General de Dentistas de España venimos insistiendo, desde hace años, en la necesidad de situar la salud bucodental en el lugar que le corresponde dentro del sistema sanitario.
La educación para la salud oral debe empezar desde la infancia, en las escuelas, en las familias, en los centros de atención primaria, sin olvidar las visitas periódicas al dentista.
La boca es una puerta de entrada al organismo y su cuidado no puede seguir siendo tratado como un asunto menor dentro de las políticas de salud pública
Prevenir es siempre más eficaz —y más económico— que tratar. Y esa prevención sólo es posible cuando existe una planificación institucional, una estrategia pedagógica y una red de profesionales bien coordinada y respaldada.
Es una buena noticia que el Ministerio de Sanidad haya iniciado el camino con la implementación del Plan de Salud Bucodental y reiteramos nuestra plena disposición a colaborar en su desarrollo, tanto en el plano técnico como organizativo.
Pero insistimos en que no basta con un marco programático: es imprescindible dotar al plan de los recursos humanos, materiales y financieros que garanticen su verdadero impacto. La cobertura debe ser universal, progresiva y eficaz. No podemos permitir que este plan se quede a medio camino por falta de planificación o ambición.
Un plan bucodental verdaderamente transformador requiere una ampliación significativa de la plantilla de dentistas en el sistema público —y así se lo hemos trasladado a las comunidades autónomas— con condiciones laborales dignas, circuitos bien definidos y protocolos clínicos basados en evidencia.
Es imprescindible dotar al Plan de Salud Bucodental de los recursos humanos, materiales y financieros que garanticen su verdadero impacto
Necesitamos integrar la atención bucodental en los servicios de salud generales, especialmente en poblaciones vulnerables como menores, personas mayores, pacientes con discapacidad o enfermedades crónicas.
Además, todo esto debe ir acompañado de una actualización estructural de nuestro modelo profesional. En España, el número de dentistas colegiados ha crecido un 140 % desde el año 2000, y se prevé que alcancemos los 45.000 profesionales en 2030. Sin embargo, somos el único país de la Unión Europea que no reconoce oficialmente ninguna especialidad odontológica.
Esta carencia no solo genera una formación desigual, sino que repercute directamente en la calidad de la atención que reciben los pacientes. Sin especialidades es imposible garantizar que los tratamientos complejos sean realizados por profesionales específicamente cualificados que tengan una formación acreditada, estructurada y regulada.
Desde el Consejo General de Dentistas reclamamos con firmeza el pleno desarrollo del Plan de Salud Bucodental, pero también que este avance se articule en coherencia con otras reformas esenciales, como el reconocimiento de especialidades odontológicas.
Solo así podremos construir un modelo asistencial sólido, comparable al de otros países europeos, y con capacidad real para mejorar la salud de la población. La salud bucodental no puede seguir siendo la gran olvidada.
Solo así podremos construir un modelo asistencial sólido, comparable al de otros países europeos, y con capacidad real para mejorar la salud de la población
No podemos aceptar que problemas orales prevenibles sigan provocando enfermedades más graves o agravando patologías existentes. Y no podemos resignarnos a que nuestro sistema siga operando con estructuras obsoletas, cuando disponemos de una profesión altamente formada, comprometida y preparada para asumir un papel más central en la atención sanitaria.
Es hora de que las instituciones públicas den a la salud bucodental la importancia que merece. Y desde el Consejo General de Dentistas de España seguiremos trabajando, con responsabilidad y espíritu de colaboración, para que ese reconocimiento se traduzca en hechos concretos y no solo en intenciones. Porque proteger la salud bucodental es proteger la salud general. Y hacerlo bien, a tiempo y con visión de futuro es una obligación con la ciudadanía.










