Cuidar a quienes cuidan: un nuevo contrato social para los médicos europeos

Dr. Álvaro Cerame, presidente de la Asociación Europea de Médicos Jóvenes (EJD)

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Anuario iSanidad 2025
Dr. Álvaro Cerame, presidente de la Asociación Europea de Médicos Jóvenes (EJD)
Europa atraviesa una crisis silenciosa en su sistema sanitario: una crisis de salud mental. Los profesionales que sostienen los hospitales, centros de salud y servicios de urgencias trabajan con una intensidad que ha dejado de ser una excepción para convertirse en norma.

Lo confirman dos estudios recientes de alcance europeo: el Mental Health of Nurses and Doctors Report (MeND), impulsado por la OMS/Europa y la Comisión Europea, y el REST-JD Report de la European Junior Doctors (EJD). Ambos dibujan un mismo panorama: largas jornadas, falta de descanso y un deterioro progresivo del bienestar emocional de quienes cuidan de los demás.

El informe MeND, basado en más de 120.000 respuestas de médicos y enfermeras en 29 países europeos, revela que uno de cada tres profesionales presenta síntomas de depresión o ansiedad, y que 1 de cada 10 ha tenido pensamientos suicidas en las últimas semanas.

Los profesionales que sostienen los hospitales, centros de salud y servicios de urgencias trabajan con una intensidad que ha dejado de ser una excepción para convertirse en norma

Las causas no son misteriosas: violencia en el entorno laboral, sobrecarga de trabajo, falta de previsibilidad y una cultura organizativa que sigue asociando la entrega profesional con la renuncia personal.

En paralelo, el estudio REST-JD, coordinado por EJD, muestra que el 66% de los médicos jóvenes en Europa supera las 48 horas semanales establecidas por la Directiva Europea del Tiempo de Trabajo, con una media de 57 horas a la semana, y que casi 9 de cada 10 realizan horas extra no remuneradas. La falta de descanso se traduce en fatiga, errores médicos, desmotivación y abandono profesional.

Ambos informes coinciden en un punto esencial: el bienestar de los profesionales sanitarios no es un asunto privado, sino una cuestión estructural y de salud pública. No puede haber sistemas sanitarios seguros ni sostenibles si quienes los sostienen trabajan por encima de sus límites físicos y mentales.

El bienestar de los profesionales sanitarios no es un asunto privado, sino una cuestión estructural y de salud pública

La idea de que el sacrificio personal forma parte de la identidad médica ha contribuido a normalizar jornadas que comprometen la seguridad del paciente y la salud del profesional. Es hora de abandonar esa narrativa y reemplazarla por un nuevo contrato social que reconozca el valor del descanso, la formación de calidad y la protección emocional como pilares del servicio público.

La evidencia científica es clara: trabajar más de 48 horas semanales aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular, depresión, ansiedad y burnout. Además, los turnos prolongados se asocian con un incremento de errores diagnósticos y de eventos adversos. Proteger a los médicos jóvenes de jornadas excesivas no es solo un derecho laboral, es una garantía de calidad asistencial y de seguridad para los pacientes.

La próxima década exigirá decisiones valientes. Europa no puede permitirse perder a su nueva generación médica. El déficit de profesionales previsto para 2030 supera el medio millón de médicos, y la retención del talento joven se ha convertido en una prioridad estratégica.

La evidencia científica es clara: trabajar más de 48 horas semanales aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular, depresión, ansiedad y burnout

Para lograrlo, necesitamos políticas coherentes: cumplir y hacer cumplir la Directiva Europea del Tiempo de Trabajo, incorporar las horas laborales y el bienestar mental como indicadores de calidad asistencial, y garantizar entornos de trabajo predecibles y respetuosos con los derechos humanos básicos. Desde la EJD, creemos que esta transformación solo será posible si se aborda desde una mirada sistémica.

No se trata de ofrecer talleres de resiliencia o pausas de mindfulness, sino de reformar la cultura del trabajo médico, de establecer límites claros y mecanismos de control, y de invertir en planificación de personal y formación adecuada.

No se trata de reformar la cultura del trabajo médico, de establecer límites claros y mecanismos de control

La OMS/Europa y las asociaciones médicas europeas estamos dando pasos en esa dirección: el informe MeND ha proporcionado la primera radiografía continental del bienestar profesional y el REST-JD ofrecerá un diagnóstico exhaustivo sobre las condiciones laborales de los médicos jóvenes.

Ambos estudios marcan un punto de inflexión. La salud mental y las horas de trabajo de los profesionales sanitarios ya no pueden tratarse como temas periféricos: son el núcleo de la sostenibilidad de nuestros sistemas de salud.

Cuidar a quienes cuidan no es una consigna, sino una responsabilidad compartida que exige voluntad política, liderazgo profesional y compromiso institucional. Porque cuando los médicos están bien, los pacientes también lo están. Y ese, al final, debería ser el verdadero indicador de éxito de cualquier sistema sanitario.

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