«Los equipos de cuidados paliativos necesitan profesionales muy formados; hemos notado un aumento de la demanda para cursar el máster»

Dr. Antonio Ramos Sánchez, director del Máster Universitario en Cuidados Paliativos de la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia “San Juan de Dios” de la Universidad Pontificia Comillas

Dr. Antonio Ramos Sánchez

Juan León García
Ana Fernández Agüero / Gabriela Vázquez Vegas (fotografías y vídeo)
La última etapa de la vida es un ámbito de la atención sanitaria que requiere de una formación específica y que cada vez adquiere mayor importancia, en gran parte por el envejecimiento poblacional y la cronicidad asociada, pero también por otro tipo de enfoques como el de la humanización y el derecho a una vida y una muerte dignas. Algo que también queda patente en el interés que muestran cada vez más profesionales sanitarios de distintas ramas (medicina, enfermería, fisioterapia o psicología) en los cuidados paliativos, como refrenda el Dr. Antonio Ramos Sánchez, director del Máster Universitario en Cuidados Paliativos de la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia “San Juan de Dios” de la Universidad Pontificia Comillas.

“Hemos notado un aumento de la demanda de profesionales, precisamente porque los cuidados paliativos van creciendo. Cada vez se forman más equipos. Se le presta más atención desde la administración a este tipo de pacientes”, apunta el Dr. Ramos durante su participación en un nuevo videopodcast de iSanidad, enfocado a mostrar las claves de una formación reglada en esta atención sanitaria concreta. Ese interés no solo viene de dentro del territorio, sino también es una tendencia creciente “desde el extranjero para cursar el máster”, apunta.

“Cada alumno realiza su rotación de prácticas clínicas , integrándose como un miembro más en el equipo de cuidados paliativos”

Uno de los ejes que vertebran el plan de estudios de este título son las prácticas clínicas. Si bien la parte teórica se puede cursar “tanto en modalidad presencial como virtual”, las prácticas comparten la presencialidad. Estas se realizan, cuenta su director, en unidades de cuidados paliativos de centros públicos, o de gestión privada, en equipos de soporte de atención paliativa domiciliaria, en equipos de soporte hospitalario o de atención psicosocial, tanto en la Comunidad de Madrid, como en el resto de la geografía española o incluso en el extranjero.

Bajo la premisa de que el alumno salga preparado para ofrecer una “atención de calidad, integral, tanto a las personas que tienen una enfermedad avanzada como a sus familias”, este máster recalca la importancia de impulsar los equipos multidisciplinares. “Cada alumno realiza la rotación de prácticas tutorizado por un profesional homólogo, pero integrado como un miembro más en el equipo multidisciplinar”, precisa el Dr. Ramos.

Otro de los aspectos relevantes del título es su carácter oficial, lo que proporciona acceso al doctorado.

De hecho, una vez se finaliza el máster, cabe la posibilidad de continuar los estudios en el programa de doctorado de Salud, Bienestar y Bioética de esta misma escuela, según señala su director. Un aspecto que, a su juicio, lo hace especialmente interesante para aquellos profesionales “que tengan una vocación investigadora y docente” y quieran continuar con su carrera académica.

“En paliativos se individualiza cada caso”

“En el ámbito de los cuidados paliativos, el café para todos no existe y se individualiza cada caso que se atiende”, advierte el Dr. Antonio Ramos Sánchez. En este sentido, destaca que cada paciente y cada familia vienen cargados “con una mochila llamada biografía, llena de experiencias previas, anhelos, temores, que suponen un reto individual para cada uno de los profesionales”.

Razón también por la que el máster se centra en potenciar el autocuidado de los profesionales. Porque, reflexiona, “para poder atender en el final de la vida, para poder acompañar y poder soportar el sufrimiento, es necesario tener una formación avanzada, específica, que dé lugar a que el paciente o el profesional en este caso, sea capaz de autocuidarse”.

Ámbitos en los que la Escuela, y San Juan de Dios, tienen largo recorrido. “La relación de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios con los cuidados paliativos no es flor de un día ni algo casual. Desde sus inicios, según recuerdan los escritos de hace más de 500 años, en el primer hospital que fundó San Juan de Dios ya se atendía a pacientes “moribundos””, recuerda.

Fue en los años 90 del siglo pasado cuando la Orden Hospitalaria, dando respuesta a una necesidad de la sociedad, ya abrió algunas de las primeras unidades de cuidados paliativos en nuestro país. Una seña de identidad concluye el Dr. Ramos, de una institución que “siempre se ha dedicado a la atención humanizada e integral del paciente vulnerable. Y no cabe duda de que la persona que padece una enfermedad avanzada es un paciente vulnerable, al igual que sus familias”.

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