Redacción
Las sociedades científicas SEMPSPGS y SEMI han emitido un posicionamiento conjunto ante la situación del hantavirus, concretamente el virus Andes, en mayo de 2026. El documento busca ofrecer un marco de referencia clínico y organizativo dirigido a los profesionales sanitarios. El mensaje principal es de calma y confianza en el sistema sanitario. Ambas sociedades subrayan que España dispone de profesionales cualificados y circuitos asistenciales consolidados. Estos incluyen diagnóstico, vigilancia epidemiológica y atención clínica ante enfermedades transmisibles. También advierten sobre la importancia de evitar interpretaciones simplificadas o alarmistas que puedan distorsionar la percepción del riesgo real.
Las sociedades científicas de Salud Pública y Medicina Interna advierten sobre la importancia de evitar interpretaciones simplificadas o alarmistas y piden confianza en los expertos
En relación con el hantavirus, las sociedades recuerdan los mecanismos de transmisión conocidos. El contagio habitual se produce por exposición a roedores, mediante la inhalación de partículas contaminadas. El virus Andes representa una excepción, ya que puede permitir transmisión entre personas. Sin embargo, esta transmisión requiere contactos estrechos y prolongados y no presenta un patrón de propagación comparable al observado en pandemias recientes.
La situación epidemiológica en España se considera estable. No existe evidencia de transmisión comunitaria sostenida ni un riesgo elevado para la población general. Este punto es clave para el manejo clínico y la comunicación con los pacientes. Permite ajustar las medidas de vigilancia sin generar una sobrecarga innecesaria del sistema. Desde el punto de vista clínico, el hantavirus puede provocar cuadros graves. Puede existir afectación respiratoria, renal o hemodinámica. Las sociedades recuerdan que no existe una vacuna disponible ni un tratamiento etiológico específico. El abordaje se basa en medidas de soporte, con especial atención a la estabilización respiratoria y hemodinámica del paciente.
No hay un patrón de propagación comparable al observado en la pandemias reciente
El 8 de mayo de 2026 se aprobó un protocolo específico para las personas relacionadas con el buque MV Hondius. Este protocolo establece medidas concretas para la gestión de contactos y casos. Entre ellas se incluyen cuarentena preventiva, vigilancia activa y realización de pruebas diagnósticas mediante PCR. Los casos probables deben manejarse en condiciones de aislamiento, preferiblemente en habitaciones con presión negativa. Los casos confirmados deben derivarse a unidades de alto nivel para garantizar una atención especializada. Este enfoque busca reducir riesgos y optimizar recursos disponibles.
El documento destaca el modelo de trabajo colaborativo entre especialidades. La atención no recae en un único ámbito clínico. La Atención Primaria desempeña un papel relevante en la detección precoz y el seguimiento comunitario. La Medicina Preventiva y la Salud Pública lideran la vigilancia epidemiológica y el control de la transmisión. Medicina Interna asume el manejo integral de los pacientes hospitalizados. La Microbiología es responsable del diagnóstico de laboratorio y de la bioseguridad de las muestras. Este esquema refleja la necesidad de coordinación multidisciplinar ante enfermedades emergentes.
Finalmente, ambas sociedades solicitan un refuerzo de recursos, así como mayor inversión en investigación. También destacan la necesidad de reconocimiento profesional para quienes trabajan en primera línea asistencial. El posicionamiento concluye que la preparación frente a amenazas emergentes requiere fortalecer el sistema. Esto incluye formación avanzada, desarrollo profesional continuo y consolidación de estructuras de respuesta. Para los médicos, este marco aporta criterios claros para la actuación clínica y la gestión de posibles casos.









